Opinión

Presidentes deben darse a respetar

Actualizado el 25 de julio de 2013 a las 12:01 am

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Presidentes deben darse a respetar

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Los pueblos latinoamericanos, crisol de razas, estamos muy indignados por el agravio que cometieron varios países europeos en contra de Evo Morales, presidente de Bolivia. Él es, nos guste o no, el representante de una nación hermana y, como tal, debería merecer una especial consideración para el desempeño de sus elevadas funciones.

No obstante lo anterior, debemos expresar con profunda pena que el lamentable incidente en que se vio involucrado el ciudadano presidente puede tener su origen en el poco decoroso comportamiento que él y algunos de sus colegas del ALBA bolivariana han tenido en el pasado reciente, tanto en lo que se refiere a la política interna en sus respectivos países como a sus relaciones internacionales.

Es una verdad de Perogrullo que, en la aldea global en que vivimos, todo lo que ocurre de importancia se conoce de súbito a escala planetaria. Y, si algo trascendente ocurre en nuestras ciudades, esto, en cuestión de segundos, por la magia de las comunicaciones, llega al conocimiento de todo el mundo. Menciono lo anterior, pues parece que, a veces, algunos de nuestros gobernantes asumen actitudes y dan declaraciones que, francamente, nos avergüenzan como latinoamericanos. Y eso da lugar a que algunos europeos nos vean como cafres y no nos den el respeto que merecemos en el concierto de las naciones.

Es un hecho irrefutable que, con el propósito de implantar contra viento y marea en Latinoamércia el llamado Socialismo del Siglo XXI, Venezuela, encabezada, primero, por el presidente Chávez y, ahora, por el presidente Maduro, valiéndose de los petrodólares, ha fomentado la división en nuestros países y ha estimulado prácticas antidemocráticas como el fraude electoral y la corrupción en proporciones antes no conocidas. ¿Cómo pueden hablar, en representación de nuestros pueblos, gobernantes carentes de legitimidad como Maduro, Ortega y algunos otros que son producto de escandalosos fraudes electorales?

‘Folclórico’ comportamiento. A la falta de legitimidad de estos gobernantes habría que agregar su “folclórico” comportamiento ante los medios de comunicación social. El presidente Morales dijo hace algunos meses, sin el menor rubor, que “conocía los calzones de sus ministras”; el gobernante de facto de Nicaragua, Daniel Ortega, al arribar a Caracas pocas horas después de que se conocieran los fraudulentos resultados electorales, calificó de “buitres putrefactos” a los opositores del señor Maduro; el presidente de Uruguay, Mujica, no respetó a su colega argentina y la inmortalizó llamándola “vieja terca”; y el presidente del Ecuador, señor Correa, cada vez que le toca dar declaraciones a los medios es para decir un cúmulo de cosas que no corresponden a la estatura de un líder latinoamericano.

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Y, con actuaciones así y declaraciones como esas, ¿todavía tienen la osadía de querer exigir que se les respete en el ámbito internacional? Dentro de sus países ya sabemos que no faltan quienes, interesadamente, aplauden estos exabruptos.

Por todo lo anterior, los gobernantes del Socialismo del Siglo XXI deberían comenzar a ordenarse dentro de sus propios países y, de esa manera, buscar el bienestar de nuestros pueblos mediante prácticas auténticamente democráticas y no haciendo alharacas en defensa de falsas e imaginarias soberanías.

Benito Juárez, el prócer mexicano, dijo que “el respeto al derecho ajeno es la paz”. Así es que empecemos por respetar, cada cual, los derechos de nuestros conciudadanos para poder exigir, con decoro y dignidad, que los demás respeten los nuestros.

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