Opinión

Presidente, déjenos descongestionada la General Cañas

Actualizado el 14 de abril de 2016 a las 12:00 am

Los más perjudicados por la demora en la pista son los alajuelenses y los heredianos

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La cancelación del contrato con la empresa brasileña OAS, debido a las presiones políticas populistas que ejerció el Frente de Occidente contra la administración Chinchilla, enterró por varios años la construcción de una moderna autopista de San José a San Ramón.

Los más perjudicados por la demora no son precisamente los ramonenses o los palmareños, sino los alajuelenses y los heredianos, pues son la inmensa mayoría de los usuarios de la autopista General Cañas y quienes son sometidos a un sufrimiento diario a causa de las frecuentes congestiones en esa pista, por razones harto conocidas, sin que se escuchen proyectos de solución a corto plazo.

Por ello, invito al presidente de la República a que durante sus últimos dos años de mandato nos deje un recuerdo perdurable, como un paliativo al “cambio” que nos ofreció y que todavía no vemos.

Cuellos de botella. Los congestionamientos se dan por una simple razón: existen demasiados cuellos de botella a lo largo de los pocos kilómetros que hay entre el Parque Metropolitano La Sabana y el cruce de Manolos, hacia La Garita.

Cuellos de botella tan identificables como evitables, que no entendemos por qué el Ministerio de Obras Publicas y Transportes (MOPT) ha permitido por tanto tiempo.

Entre los problemas que reducen la autopista a prácticamente un solo carril en ambas direcciones, están las paradas de buses sobre el carril de la derecha, los hundimientos de tierra, los viejos puentes, las convergencias con otras rutas, la falta de un espaldón de emergencias y, por supuesto, los frecuentes choques con daños de baja cuantía.

Voluntad política. Como ya sabemos que la contratación de las obras para la nueva autopista va para muy largo, es urgente que usted ordene al MOPT poner todos sus recursos para resolver las congestiones diarias que afectan la vida y productividad de miles de personas.

Solo se requiere un poco de voluntad política de su parte, unos cuantos tractores, algunos puentes bailey, no muchas toneladas de asfalto y, al menos, cámaras de video.  

La construcción de salidas laterales para las paradas de autobuses contribuirán a la seguridad de los usuarios y vehículos y evitaran la fila que se forma detrás de un autobús cuando hace una parada en el carril derecho.

Las cámaras de video bien podrían servirle al INS para determinar las causas de los accidentes frecuentes sobre la pista y pagar de manera automática los daños a los vehículos colisionados, mediante la implementación de un seguro que todos los conductores pagaríamos en el actual peaje. De esta manera no habría necesidad de bloquear el paso por horas a miles y miles de vehículos por un accidente sin importancia.

Medidas prácticas. El uso de los famosos puentes bailey permitiría, y a muy corto plazo, duplicar el flujo vehicular en los cuatro a cinco antiguos puentes que todavía existen sobre el recorrido.

Una nueva parada de buses lateral construida a la semana permitiría, en menos de 20 semanas, una impresionante reducción de los actuales odiosos congestionamientos. Con un puente bailey instalado cada cuatro semanas obtendríamos grandes mejoras en un más veloz flujo vehicular en las mismas 20 semanas.

En menos de seis meses, el INS podría instalar las cámaras de video para que todos contemos con seguro obligatorio que nos proteja del costo de reparación vehicular para el caso de accidentes sobre la pista.

Lo anterior es un proyecto de bajo costo y de rápida puesta en marcha, que bien podría hacernos recordar algo bueno de su administración.

El autor es ingeniero.

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