Opinión

Preparados para escuchar al soberano

Actualizado el 03 de octubre de 2013 a las 12:00 am

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Preparados para escuchar al soberano

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Palabras del presidente del TSE, Luis Antonio Sobrado, en la sesión solemne de convocatoria a las próximas elecciones.

El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) llama una vez más a los costarricenses a las urnas. Lo hacemos conscientes de que nuestra sociedad ha cambiado. Si nuestros procesos electorales ya no son como antes, es, sencillamente, porque nosotros ya no somos como antes. Eso, en vez de sumirnos en la nostalgia, debe hacernos reflexionar sobre nuestro presente y los desafíos que nos impone. No veremos los techos de zinc saturados de banderas partidarias o los carros ataviados con los colores políticos pitando en la avenida central…, pero eso no quiere decir que ya los costarricenses no vivamos las elecciones. La nuestra, hoy, es una democracia madura, con una ciudadanía crítica, exigente.

En el TSE no vamos a fingir como si todo siguiera igual. Esta sigue siendo una fiesta electoral. Cualquiera que tenga ojos para ver lo que pasa en otras partes del mundo y que comprenda el horror del autoritarismo, sabe que celebrar nuestra democracia sigue estando más que justificado. Pero a la celebración le hemos añadido mesura y al entusiasmo, reflexión. Somos una sociedad políticamente adulta, que ha cambiado las pitoretas por las preguntas directas y el confeti por el reclamo frontal. No olvidamos los éxitos del pasado, pero nos preocupa el futuro y acumulamos insatisfacciones con el presente. Hay también temas complejos que nos enfrentan y a los que habremos de encontrarles solución, y tenemos aspiraciones cada vez más altas.

Estas elecciones tienen que ver con todas esas cosas: las que nos preocupan y molestan, las que nos tienen enfrentados y las que anhelamos. No se trata de si “x” o “y” candidato gana la presidencia. El proceso electoral que se inicia trata, más bien, de todas esas cosas que nos resultan tan importantes. En ese tono llamamos a los costarricenses: las elecciones del próximo 2 de febrero son de ustedes, no de los partidos políticos ni mucho menos del TSE, sino de ustedes. Ustedes son el soberano de Costa Rica. La banda presidencial y las cincuenta y siete curules desde las que se gobernará el país por los próximos cuatro años están en sus manos. Ese es su derecho como hombres y mujeres libres de esta patria, y esa es también su enorme responsabilidad.

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Los animamos a votar. Ser ciudadano es muchísimo más que votar cada cuatro años. Es informarse, asociarse con quienes piensan parecido, y debatir y llegar a acuerdos con quienes piensan distinto. Y sí, también es protestar y quejarse. Pero votar es fundamental. Sabemos que estas elecciones se darán en un marco de malestar ciudadano y que podría incrementarse la abstención, pero las democracias maduras como la nuestra no deben temer al malestar ni a la crítica, sino a la indiferencia y al tedio. Ese malestar es una buena razón para participar, no para renunciar a la condición de ciudadano quedándose al margen. Desentenderse de los asuntos públicos está bien para vasallos o rebaños, no para ciudadanos.

El voto informado es la principal herramienta de los ciudadanos para controlar el comportamiento de los políticos. Utilizado como método para premiar o para castigar las gestiones públicas, es la forma más efectiva de presionar para que el rumbo del país sea el que sus ciudadanos, empoderados, quieren. Abstenerse, votar en blanco o anular el voto, no logra nada. El próximo 8 de mayo se le entregará la banda presidencial al candidato más votado, sin importar cuántos costarricenses desatiendan su deber cívico de votar. Cualquier otra alternativa es constitucionalmente imposible: no podemos prolongar el mandato del gobierno actual ni entregarnos a la anarquía, ni, desde luego, entregarle la banda presidencial al representante de los abstencionistas o de los votantes en blanco, sencillamente porque no existe.

Aun así, en el TSE respetamos la libre decisión de quienes escojan no votar. Aunque constitucionalmente su abstención no tenga ningún efecto sobre el resultado, respetamos a quienes así quieran expresarse el próximo 2 de febrero. Al fin de cuentas, nuestro deber como institución es escuchar con respeto lo que los costarricenses quieran decir ese día. Una vez más, como desde hace más de seis décadas, cumpliremos fielmente con el mandato que recibimos del pueblo de Costa Rica: escuchar su voz… y, sobre todo, garantizar que esta pueda expresarse libremente en las urnas y asegurar que su voluntad soberana se respete.

Hacemos también un llamado a los partidos: tienen un reto enorme en este proceso electoral: el entusiasmo con que los costarricenses participen en él depende de ustedes. El escenario les pertenece. Durante los próximos cuatro meses, todos los costarricenses estaremos atentos a lo que tengan que decirnos, a sus propuestas y a sus ideas. Nuestra sociedad ha cambiado y urge que todos leamos esos cambios en las necesidades y exigencias de nuestro pueblo. Es un pueblo al que ya no le entusiasman colores políticos ni caudillos. Quiere propuestas claras y soluciones concretas, y quiere que se le respete y tome en cuenta, en serio.

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Costarricenses, convocamos a las urnas a todos aquellos que sepan “ser libres, no siervos menguados”, porque democracia significa que este país les pertenece, que la última palabra siempre la tienen ustedes, y que este Tribunal velará para que el próximo 2 de febrero su voz se escuche y su veredicto se cumpla.

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