Opinión

Perdemos liderazgo en infraestructura pública

Actualizado el 20 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

El país necesita al MOPT liderando la infraestructurapública

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En el proceso de desarrollo como país, la infraestructura tiene un papel prioritario como vía de comunicación interna, como vía para el comercio internacional y como exigencia para el mejoramiento social, ambiental y de salud de la población. Un país con infraestructura deficiente e ineficiente queda en la cola del progreso.

Las catástrofes naturales frenan el avance, pero más lo hace la toma de decisiones equivocadas, el letargo en visualizar la línea de desarrollo y la ausencia de liderazgo para conducir un programa de infraestructuras sólido, necesario y progresivo; en otras palabras, “inteligente”.

Estamos en la era de las infraestructuras informáticas y de las autopistas de todo tipo, y nuestro país no ha sido capaz de construir una autopista en tierra con especificaciones internacionales. Ni siquiera hacemos bacheos que no afecten el confort de la circulación, ni hemos podido evitar la dinámica destructiva de instituciones como AyA y el ICE que un día sí y otro también perforan nuestras vías, dejando su obra destructiva a cielo abierto por largo tiempo, con total y absoluto irrespeto para la seguridad de los ocupantes de los vehículos y de estos; como prueba están las vías de Curridabat y Montes de Oca.

Agreguemos la inoperancia de los municipios y tendremos la trivia que impide tener vías aptas para nuestros vehículos, y si además hablamos de aceras, el resultado de la gestión en este sentido es un deficiente con marcado desprecio a las necesidades de tránsito de las personas.

Con este panorama, circula una ley de transferencia de competencias a las municipalidades, un trasvase del MOPT a ellas. Sana intención que no está acorde con la realidad de gestión de esos órganos públicos que no lo hacen mejor que el MOPT mientras no inserten en su capacidad interna las enseñanzas en este campo; de lo contrario, con esta ley o sin ella, seguirán como clientes de la cooperación ministerial, pero con un ministerio disminuido por una ley inoportuna.

Las críticas al MOPT en infraestructura pública son más bien herencia de decisiones políticas desacertadas y otras que perdieron vigencia por cortoplacistas. Ejemplo son algunos órganos adscritos, un día “vendidos” como la “madre de todas las soluciones del MOPT” y que hoy se distinguen como trincheras del pago de dietas y reajustes de obras y mala publicidad por proyectos fallidos, solo por mencionar tres evidencias notables.

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El país necesita al MOPT liderando la infraestructura pública, pero la dispersión y debilidad que se da en este orden lo hace perder liderazgo regional.

Panamá se aventura con un “metro” y nosotros nos desgastamos decidiendo sobre un tramo corto de tranvía en San José. Bogotá, Lima, etc., vienen resolviendo sus problemas de transporte público de personas con autoridad, decisión y grandes soluciones.

Nicaragua habla, con razón o sin ella, y plantea la construcción de un canal interoceánico en nuestras barbas y nosotros hacemos de un hueco en una carretera un asunto de agenda nacional y de una pletina y una trocha una frustración técnica y un derroche de capital.

En materia portuaria, la dispersión es peor: MOPT, Incop, Japdeva, CNC, Cimat, Incopesca, municipalidades, una ley especial para el estero de Puntarenas, y el MOPT como suprema autoridad, es casi un espectador de lujo frente a toda esta telaraña y a efectos de proyectarnos al desarrollo.

Imaginemos que Panamá viviera esta situación. Tiene la Autoridad del Canal por la dimensión de la obra y su peso específico en la estructura económica del país, pero tiene una única autoridad marítima portuaria; de lo contrario, la importancia del canal se teñiría de reclamos de competencias. Hasta crearon una autoridad para que se encargue de la gestión y explotación del metro. A ver cuándo creamos nosotros un consorcio metropolitano de transporte público, por lo menos reordenaríamos el sector empresarial.

Nos llenamos de paz y democracia y frenamos nuestro desarrollo, en vez de aprovechar esta situación para realizar grandes aportes al futuro.

Es cierto que salimos adelante con algunos proyectos, pero podemos hacer más y mejor con lo poco que tenemos si reordenamos la casa, pensamos en grande y nos dejan hacer; de lo contrario, nos quedaremos en el camino viendo a nuestros vecinos desarrollar su infraestructura pública mientras nosotros permanecemos como los cangrejos.

Costa Rica tiene activos para salir de este espacio inaceptable, y el MOPT, gente, pensamiento e ideas para lograrlo, pero no lo dejan hacer lo que le corresponde dentro de su misión constitucional y legal.

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