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Pensiones: despacio porque precisa

Actualizado el 01 de mayo de 2013 a las 12:00 am

Mantengamos una espera activa y vigilante: la salud del IVM lo demanda

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No estamos ante la inminente crisis del mayor sistema de pensiones del país, el de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) que administra la Caja Costarricense de Seguro Social, existen las naturales diferencias de criterio entre el ente fiscalizador, la Superintendencia de Pensiones (Supén) y los encargados de los estudios actuariales por parte de la CCSS, pero objetivamente, ni unos ni otros afirman que estemos al borde del precipicio.

Volver a insistir en los enfoques poco le aporta a la realidad de hoy, nada pareciera mover lo afirmado por los expertos de la Caja, avalado por estudiosos de primer orden contratados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ni lo dicho por la Supén, con un estudio encargado por ellos a un grupo mejicano, refutado en su oportunidad por la CCSS.

Ante el desacuerdo por el umbral señalado por unos y otros de cuándo comenzaría a sentirse la crisis y hacerse uso de las reservas (que no son los intereses de esta, que según los expertos pueden utilizarse para los pagos corrientes), lo más sensato, antes de cualquier decisión, es procurar el criterio de un tercer experto que coloque las cosas en su justa medida.

Tanto los jerarcas de la Supén como de la CCSS convinieron en procurar una especie de arbitraje para dirimir los diferendos y en este sentido, ya la Junta Directiva de la Caja avaló los términos propuestos por el Órgano Fiscalizador, orientado a la contratación internacional de un grupo experto, que con toda la documentación a la mano, brinde una fotografía de hoy del estado real y la sostenibilidad del régimen de IVM.

El resultado final del análisis no demorará más de un año y es previsible que tarde menos tiempo, de ahí la conveniencia de una tregua en los dimes y diretes, algunos más pasionales que racionales, especialmente por parte de aquellos que siempre tienen visiones apocalípticas como contrapunto de la realidad.

Motivada por las preguntas insistentes de los periodistas, formulé una visión de lo que acontece en el mundo en materia de pensiones y jubilaciones, donde ciertamente, en algunas naciones, especialmente del Viejo Continente, la pirámide poblacional muestra una cantidad grande de adultos mayores, en contraposición a una menor masa de jóvenes que aportan al sistema, pero esa aún no es la realidad de Costa Rica, donde por suerte contamos que lo que se denomina “bono demográfico” caracterizado por un grupo de contribuyentes jóvenes, lo que permite al sistema un mayor margen de maniobra.

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En materia de pensiones, como en todos los aspectos de la vida, es necesario ser previsores y otear el horizonte, debe hacerse desprovisto de pasiones, sólo así se pueden tomar las decisiones más acertadas con el menor impacto posible y en ese tiempo nos encontramos quienes vivimos en el territorio nacional.

Hace apenas poco más de dos años se comenzaron a experimentar los primeros alcances de la reforma al IVM del año 2005, consensuada por diferentes actores (patronos, trabajadores y estado) llevada adelante bajo la mirada escrutadora de la Supén que se sumó al análisis, por lo tanto, lo prudente es darle tiempo para medir su impacto y esto también será tema de estudio por el equipo que tendrá a su cargo el análisis objetivo de lo que acontece con el IVM.

Dice el adagio popular: “Despacio porque precisa”, y esta actitud es la que se impone en este momento para la evaluación objetiva de lo que acontece con el régimen de Invalidez, Vejez y Muerte, que ciertamente, por mandato constitucional es administrado por la CCSS, pero que con actitud responsable, los jerarcas institucionales no podemos perder de vista a sus verdaderos dueños, los pensionados de ayer, de hoy y del futuro.

Una vez concluido el estudio en fase de contratación, todas las partes nos sujetaremos al criterio experto del visor, que procuraremos sea el más calificado, solo entonces, con datos aceptados por tirios y troyanos, sin ambages, sin miedo y con determinación, entre todos, al mejor estilo de la tradición costarricense, construiremos la senda que sea necesaria.

Mantengamos una espera activa y vigilante, la salud del IVM lo demanda, no apliquemos aún medicinas que no sabemos a ciencia cierta, si en vez de levantar al paciente, lo van a postrar en una cama.

Tanto el peor escenario del más duro de los pesimistas, como el del más alegre de los optimistas, nos dicen que estamos a tiempo, demos una tregua, que de ninguna manera supone un silencio cómplice; por el contrario, en la premura es necesario marchar con paso firme y decidido.

Ileana Balmaceda Arias. Presidenta Ejecutiva, Caja Costarricense de Seguro Social

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