Opinión

Patas arriba, o la escuela del mundo al revés

Actualizado el 29 de agosto de 2013 a las 12:00 am

Opinión

Patas arriba, o la escuela del mundo al revés

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Pienso en este título (haciendo un préstamo lingüístico a la obra epónima de Eduardo Galeano) por cuanto parece que ciertas autoridades mundiales, varios líderes regionales, algunas organizaciones de naciones alrededor del mundo, han olvidado un asunto esencial en la compleja lucha contra el narcotráfico. Ahora parece que la despenalización de las drogas (comenzando por la marihuana) es la panacea para solventar la crisis en el entramado de tan terrible flagelo. ¡Acúsenme de moralista si quieren! Pues, bienvenido sea. No obstante, lo que no podrá hacerse es comprar nuestra conciencia.

Políticos, intelectuales de renombre mundial, líderes, organizaciones, etc., se van sumando de manera progresiva a la matriz de opinión que favorece a la medida por cuanto supondría una disminución de las muertes en la lucha contra el narcotráfico. Además, supuestamente desaparecerá el narcotráfico porque ya la venta será legalizada (aunque fiscalizada). Por si fuera poco, disminuirá la corrupción, y otra gran cantidad de sandeces esgrimidas cuales argumentos redentores.

Siempre pienso en el costo final. Nuestros hijos, nuestros jóvenes, nuestras escuelas, los barrios… Además, ¿quién controlará a quienes controlarán y a quienes fiscalizarán?. ¿No estaremos en presencia de una nueva cofradía, de una nueva mafia (solo que ahora de cuello blanco)? Si bien ya no habrá narcotráfico (¡supuestamente!), ¿quién dice que no se acrecentará la corrupción? ¿Es que acaso nos creen tan ingenuos? ¿Cuántos siguen creyendo el cuento de que la DEA está presta para ayudar a combatir el narcotráfico en América Latina?

El comercio de la droga promueve el mayor flujo de dinero y operaciones financieras en el mundo, superado solo por el tráfico de armas y el negocio del petróleo. Así que, por muchas hermanitas de la caridad que se integren al manejo y al control de la industria que trabajará en la legalización y el comercio de ciertas drogas, es seguro pensar que con ellas se codearán lobos rapaces con capital suficiente, con relaciones y altos enlaces internacionales y gubernamentales como para pasar por encima de cualquiera. Fue hecha la ley, fue hecha la trampa. ¿Quiénes sufragarán muchas de esas operaciones?, pues los narcotraficantes devenidos y convertidos ahora en honorables comerciantes de sustancias psicotrópicas legales. ¿De dónde saldrán las sustancias, las drogas? Pues de laboratorios que no tendrán por qué ser clandestinos (como ahora), de esos mismos laboratorios existentes en América Central y América del Sur, en África Oriental, en Asia, en Europa, Estados Unidos, etc. ¿Quiénes andarán metidos en el blanqueo de capitales, en el contrabando, el tráfico?, pues los de siempre, a saber, políticos, banqueros, congresistas, empresarios, empresas fachada, cúpulas militares, etc. ¡Qué loco está el mundo ahora!, ¿no?

PUBLICIDAD

Si ahora tenemos problemas en los barrios, imaginemos lo que vendría con una medida de tamaña magnitud. Si bien la lucha punitiva no ha sido muy efectiva, también es cierto que la acción educativa no lo ha sido tampoco. Poco será el impacto de decir en las escuelas que el uso de las drogas enferma y mata, mientras consumimos enlatados vía Hollywood en los que la trama del narcotráfico y los imaginarios son alimentados. Mientras no dediquemos tiempo a nuestros hijos, peor será la cosa; otro sí que se lo dedicará. Cuando aprendan a decir no ante la sutil tentación, estaremos ganando la batalla.

La educación es el único camino viable, no solo para combatir la drogadicción, sino también la delincuencia. Y ahí sí que es mucho lo que podemos avanzar. Probemos a fortalecer los sistemas educativos nacionales, que juntamente con los instrumentos legales serán la luz al final del túnel. Pero sin educación, nada de esto será posible.

  • Comparta este artículo
Opinión

Patas arriba, o la escuela del mundo al revés

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota