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El PH El Diquís protege el medio ambiente

Actualizado el 22 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

El ICE es consciente del valor del Humedal Térraba-Sierpe como ecosistema natural

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Ante las afirmaciones realizada por el Sr. Allan Astorga en su artículo: “El PH Diquís: la carreta delante de los bueyes” (LaNación, Página Quince, 6 de noviembre de 2012,), en el que plantea: “Un humedal RAMSAR de 36.000 hectáreas cuya subsistencia depende del aporte equilibrado de sedimento que le da el río, y sin el cual estaría condenado a un rápido deterioro ambiental”, conviene aclarar varios aspectos ante la opinión pública.

Como punto de partida, hay que dimensionar adecuadamente el área de potencial impactación del HNTS por parte del PHED.

El Humedal Nacional Térraba-Sierpe (HNTS), según lo establece el decreto que le da creación como área protegida (Decreto N.° 22993), comprende diversos tipos de humedales, los cuales se han agrupado en 6 sectores, entre estos se encuentra el Sector Humedal Estuarino Térraba-Sierpe que representa poco más de 18.000 hectáreas y el cual contiene los manglares.

A su vez, en este sector estuarino se debe separar a los manglares que se encuentran bajo la influencia directa del río Grande de Térraba, los cuales representan poco más del 50% del área.

Por esta razón, no es correcto dar a entender que el total de 36.000 hectáreas del HNTS se podrían ver impactadas con el desarrollo del Proyecto Hidroeléctrico El Diquís (PHED).

Hay que recordar que los manglares son ecosistemas costeros muy dinámicos; en ellos convergen múltiples factores físicos y químicos que inciden sobre la distribución de la flora y fauna propia de estos lugares. Por ejemplo, no se trata únicamente de la cantidad de sedimentos que llega al manglar, sino del tipo de sedimento y cómo este puede contribuir o limitar el establecimiento de las comunidades vegetales y las comunidades animales que viven en estrecha relación con las raíces de los árboles de mangle.

En todo caso, el aporte equilibrado de sedimento parece haberse alterado desde hace varias décadas. El ICE desde el año 2000 ha impulsado más de 20 investigaciones biofísicas en el HNTS, evidenciando, entre otros hallazgos, que el aporte de sedimentos en los que predominan las fracciones de arena sobre los limos y arcillas están sepultando las raíces de los mangles que se encuentran bajo la influencia directa del río Grande de Térraba. Se ha estimado que el aporte anual de sedimentos del río Grande de Térraba alcanza los 5 millones de toneladas anuales; en contraparte, hay sectores fuera de la influencia directa del río Grande de Térraba donde los bosques de mangle están bien conservados y se nutren con menos del 15% de esa cantidad.

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Ahora bien, la represa del PHED retendría cerca del 60% de los sedimentos producidos por la cuenca del río Grande de Térraba. El 40% restante es aportado por la subcuenca del río Coto Brus y continuaría fluyendo hasta la desembocadura. Además, existen fracciones finas de sedimentos en suspensión que pasarían a través del proceso de generación de electricidad (túnel y turbinas), cuya restitución al río Grande de Térraba se realizaría 8 kilómetros aguas arriba de los límites del Humedal Nacional Térraba Sierpe.

Ese aporte excesivo de sedimentos y su efecto en la mortalidad del bosque de manglar está ocurriendo sin que exista el PHED, de modo que convendría más bien analizar de qué manera la “retención del real exceso de sedimentos” a través de la creación de la represa, la capacidad de acopio de sedimentos del embalse y la promoción de iniciativas para el manejo de la cuenca (como ya lo ha hecho el ICE en el contexto de otros proyectos), podría constituirse más bien en una alternativa para mitigar una de las causas más importante que afecta hoy en día la supervivencia de los bosques de mangle en este sector.

Por encima de todo, el ICE es consciente del valor del HNTS como ecosistema natural, así como su relevancia nacional e internacional como área protegida; por ello ha establecido un programa de monitoreo biofísico en el río Grande de Térraba y el sector estuarino del Humedal Nacional Térraba Sierpe, el cual se mantendría en las fases de construcción y operación del PHED. Además, ante el deterioro que sufre actualmente sin que el PHED exista, se están planteando acciones bajo la forma de compromisos ambientales por ser incorporados por el ICE dentro del Plan de Gestión Ambiental y Social del Proyecto, que vendrían a contribuir con la apropiada gestión de esta área protegida.

Jorge Picado Barboza Biólogo encargado del área biológica del Proyecto Hidroeléctrico El Diquís

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