Opinión

Un PAC en transición

Actualizado el 28 de mayo de 2013 a las 12:00 am

Los partidos políticos, como cualquierentidad social, se transforman

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El Partido Acción Ciudadana vive una transición inexorable. La inició su propio fundador, Ottón Solís, cuando anunció desde febrero del 2010 que no aspiraría a una cuarta postulación consecutiva como candidato presidencial. Esa transición es natural y deseable, pues los partidos políticos, como cualquier entidad social, se transforman.

El PAC no es una excepción a esa regla aunque insistan en no considerarlo así algunos de sus más antiguos dirigentes.

El fin de semana pasado se celebró la primera sesión de la nueva Asamblea Nacional del PAC. En dos jornadas extenuantes de más de 10 horas de trabajo cada una, un grupo de inteligentes y dedicados representantes paquistas provenientes de todo el país aprobaron 15 de 18 puntos de una agenda compleja y retadora que incluía la elección de las autoridades del Comité Ejecutivo Nacional, la Comisión Política, tres tribunales internos y una reforma estatutaria. Lo hicieron con entusiasmo, con inteligencia y también construyendo una mayoría que refleja precisamente la pluralidad de fuerzas que integran al partido en la hora actual.

En ese marco, donde algunos vieron sumisión y debilidad, yo vi capacidad de análisis y determinación; donde otros denunciaron componendas, yo encontré transparencia y sentido de realidad; donde se clamó por los tiempos idos, yo descubrí una oportunidad para desplegar en el partido su genio creador con perspectiva de futuro.

Es importante decir lo anterior porque no deja de sorprenderme que dirigentes maduros y con experiencia quieran hacer política de la única manera en que no se puede: evadiendo la negociación, generando desconfianza y buscando el desacuerdo. Es más fácil discrepar que construir; es más fácil confrontar que avenir; es más fácil destruir e infundir miedo, que proponer y afirmar certidumbres. Y eso es lo que me parece se revela en las voces que una y otra vez tratan de colocar al partido bajo sospecha, al borde de un precipicio ético e ideológico que no existe.

Un grupo de dirigentes históricos del PAC reclaman que el Partido no “pierda su esencia” fundacional. Al hacerlo, aluden al combate frontal contra la corrupción; a la austeridad, la transparencia y la rendición de cuentas en el manejo de los recursos públicos; a la defensa de un modelo de desarrollo justo, inclusivo y comprometido con la producción nacional. No encuentro en los acontecimientos de los últimos años (incluido el II Congreso Ciudadano) y menos todavía en los del último fin de semana, nada que contradiga esas demandas, las cuales, por lo demás, comparto.

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Sí aparecen por todos lados, magnificadas por algunos medios y los adversarios históricos del PAC, mentiras y medias verdades que parecieran tener por objetivo destrozarlo ante la opinión pública. Deploro que algunas importantes figuras del partido les hagan eco y con ello contribuyan a confundir a nuestra base social, debilitándola.

Una de las voces más conspicuas en ese esfuerzo desestabilizador es la del diputado Manrique Oviedo. En un artículo reciente me alude y se lo agradezco.

Ante lo dicho por él, afirmo de manera clara y contundente: lejos de propugnar por el control hegemónico del partido, he tratado por todos los medios posibles de sumar, de unir, de armonizar a los diferentes grupos y movimientos que lo componen porque en su diversidad radica, en gran medida, la excepcionalidad y principal fortaleza del PAC. Y lo he hecho en la práctica, de forma reiterada, propiciando que los sectores más representativos de la vida partidaria no se queden fuera de las estructuras de toma de decisiones. Así lo hice también el fin de semana pasado en el seno de la Asamblea Nacional y eso facilitó su exitosa culminación.

En su artículo lleno de infundios, don Manrique se refiere a una historia de Steve Jobs. Utiliza en ese marco la figura de un cohete al cual se suben unos arribistas de última hora quienes, incapaces de hacerlo volar, lo estrellan contra el suelo. Yo preguntaría si siendo uno de los encargados del cohete por muchos años, el señor diputado atendió adecuadamente a los dedicados trabajadores que nunca abandonaron la plataforma en la que el cohete se erigía pese a que no se les proveyó de las herramientas adecuadas para hacerlo. Y no se lo pregunto ociosamente. Lo hago porque el PAC tiene una historia que no empezó hace dos o tres años y, por lo tanto, es el resultado de un cúmulo de circunstancias –unas positivas y otras no tanto– de las cuales él y otros que piensan como él son responsables. Esperaría que al menos eso reconozca y que, al hacerlo, acepte la cuota de autocrítica que le corresponde.

Quizá ya no lo recuerde, pero es así es como hacemos Política –con pe mayúscula– en el Partido Acción Ciudadana.

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