Opinión

Oxímoron y paradojas

Actualizado el 07 de julio de 2015 a las 12:00 am

Opinión

Oxímoron y paradojas

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Oxímoron, según la Real Academia Española (RAE), significa la combinación de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido.

La misma Academia da un ejemplo: un silencio atronador. Se trata de una figura que funciona en un sentido metafórico, ya que su significado literal resulta absurdo o incoherente.

La paradoja, por otra parte, según la tercera acepción del diccionario de la RAE, es una figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que envuelven contradicción.

El último oxímoron que ha lucido nuestro sistema educativo está relacionado con la formación de profesionales en Derecho. En junio del 2015, cuando el Colegio de Abogados hace pública su preocupación porque las personas graduadas de las carreras de Derecho (de todas las universidades que la ofrecen) pierden el examen de incorporación, el Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (Sinaes) acredita, con su sello de calidad, una de las carreras de donde provienen los graduados aplazados.

Las paradojas del Consejo Superior de Educación (CSE) suceden periódicamente. En estas mismas páginas, me he referido a varias de ellas; la última vez, hace un año, cuando nueve días hábiles después de haber aprobado y ratificado un Plan de Estudios se desdijo y derogó lo aprobado y ratificado.

Sistema oscuro. Los ejemplos son múltiples y elocuentes. Existe una lucha por asignar un 8% del producto interno bruto a la educación, pero el presupuesto se subejecuta en cifras de cientos de miles de millones colones; se reconoce la importancia de estimular la creatividad en las nuevas generaciones, pero se defienden a ultranza departamentos aislados y carreras rígidas y fragmentadas; se repite que el cambio es el signo de los tiempos, pero los planes de estudio para la formación de docentes son constantes en su longevidad.

En el discurso pedagógico se incluye la evaluación como parte consustancial de la calidad, pero los docentes se niegan a ser evaluados.

Sea que esté llena de significados contradictorios, absurdos o incoherentes (oxímoron) o de pensamientos contradictorios (paradojas), lo cierto es que un sistema educativo así conformado es, a todas luces, oscuro.

  • Comparta este artículo
Opinión

Oxímoron y paradojas

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota