Opinión

¿Ortega gana elecciones, o las manipula?

Actualizado el 24 de agosto de 2013 a las 12:00 am

Opinión

¿Ortega gana elecciones, o las manipula?

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Tomando como válidos los resultados electorales que el gobierno de Ortega publica, el escritor Carlos Alberto Montaner, en un artículo sobre el neosandinismo, se hace eco de los “buenos resultados electorales” que el gobernante habría obtenido. Esos resultados se explicarían por una transformación de la opinión pública nicaragüense que Montaner atribuye a “una hábil manipulación neopopulista”, habilitada por los recursos de la cooperación venezolana.

Montaner caracteriza bien al régimen de Ortega como de autoritarismo corporativo para los empresarios (hagan negocios mientras no se metan en política), y de autoritarismo populista para los pobres que, por cierto, solamente han disminuido en poco más del uno por ciento. Para llegar a la conclusión de que Ortega está teniendo buenos resultados electorales habría que asumir que en Nicaragua se cuentan bien los votos, lo que no ocurre. Desde que Ortega regresó al gobierno, se empezaron a manipular los resultados electorales. Él perdió en 1990, 1996 y 2001 con un promedio del 40%, y ganó en el 2006 con el 38%, pues se dividió el bloque antisandinista,

Autoritarismo. Su autoritarismo condujo rápidamente a una transformación política y la polarización entre sandinismo y anti-sandinismo derivó en una polarización entre orteguismo y anti-orteguismo. En las elecciones municipales del 2008, con el anti-orteguismo unificado, incluyendo al Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Ortega perdió, incluso en ciudades como Managua, León y Masaya, donde tradicionalmente ganaba. El Consejo Supremo Electoral (CSE), para entonces totalmente manipulado por Ortega, no aceptó cotejar las actas de cada Junta Receptora de Votos (JRV), en una admisión obvia de que el orteguismo había perdido.

En el 2011, la manipulación fue total: se invirtieron los resultados históricos y Ortega apareció ganando con el 62.5%.

Para entender esos resultados, considérese que el día de las elecciones el Jefe de la Misión de Observación de la Organización de Estados Americanos (OEA), el ex canciller argentino Dante Caputo, en conferencia de prensa, dijo que habían tenido dificultad para acreditar un número sustancial de observadores. “Es un caso que no había sucedido antes, lo que nos resulta preocupante”, expresó. “Si carecemos de observación, carecemos de un elemento básico para guiarnos a la hora de formar nuestra opinión sobre el proceso electoral”. Y en una manifestación dramática, concluyó: “No sabemos por qué… Hemos perdido el radar, mejor dicho, nos han tapado el radar”.

PUBLICIDAD

La Misión de Observación de la Unión Europea emitió su declaración preliminar indicando que el proceso “ha estado dirigido por un consejo electoral muy poco independiente y ecuánime, que no ha cumplido con su deber de transparencia y colaboración con todos los partidos”. Después de enumerar una serie de anomalías, concluyó que “constituyen serias limitaciones a la transparencia y reducen notablemente la capacidad de verificación de fases fundamentales del proceso, incluida la sumatoria de resultados en los centros de cómputo”.

Diez días después, esa Misión lamentó que la escasa transparencia se “haya mantenido e incluso agravado durante la sumatoria de resultados en los distintos niveles de la administración electoral”.

Que Ortega haya obtenido el 62.5% de los votos requeriría que el 80% de las JRV, dónde siempre perdió con una diferencia del 10% o más de los votos, hubieran migrado a su favor.

Cambio de preferencias. Ese dramático cambio en las preferencias electorales, no usual en sistemas políticos como el nicaragüense, se intenta explicar como resultado de las políticas clientelares. Pero ¿quién puede asegurar que en buena parte de esas JRV que “habrían migrado” en sus preferencias no ocurrió lo mismo que en la mía? En la JRV dónde voto, la misma en que ha votado la ex presidenta Violeta Chamorro, en un barrio de clase media alta, sin programas clientelares (bolsa de comida, láminas de zinc, etc), Ortega obtuvo en las presidenciales del 2001 el 34% de los votos; en las municipales de 2004, el 33.7%; en las presidenciales del 2006, el 27%; en las municipales del 2008, el 34%, y en el 2011… ¡el 63%!

El CSE, obviamente, se ha negado a publicar los datos de la totalidad de las JRV, pues entonces se podría establecer si ha habido o no un cambio en las preferencias electorales.

El politólogo José Antonio Peraza, de quien he tomado algunos datos, publicó un estudio correctamente titulado “Elecciones 2011: ¿Manipulación o ruptura del patrón electoral histórico?”

  • Comparta este artículo
Opinión

¿Ortega gana elecciones, o las manipula?

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota