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Nuevos estudiantes, ¿vieja educación?

Actualizado el 29 de septiembre de 2013 a las 12:05 am

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Directora ejecutiva, FundaciónOmar Dengo

El Cuarto Informe Estado de la Educación presenta un panorama complejo, en el que coexisten fortalezas y mejoras importantes con persistentes debilidades, sin que las primeras se aprovechen para atender y resolver las segundas, generando una situación de vulnerabilidad y de urgencia.

Dar más pasos, y más contundentes, para mejorar los ambientes de aprendizaje, fortalecer las capacidades de los estudiantes y cerrar las brechas geográficas y sociales que, a su vez, generan brechas en el logro educativo son prioridades patentes.

En esos tres ámbitos, las tecnologías digitales resultan herramientas muy poderosas. Actualmente, mediante el Programa Nacional de Informática Educativa que desarrolla la Fundación Omar Dengo junto con el Ministerio de Educación, más del 70% de los estudiantes tienen acceso a propuestas educativas apoyadas en tecnologías.

En este marco, la reciente incorporación de las tecnologías móviles está diversificando y ampliando el modelo basado en el laboratorio de informática educativa, generando nuevas oportunidades para abordar estos ejes críticos.

En centros educativos de zonas rurales alejadas, donde las brechas se expresan ampliamente, se asigna una computadora portátil por estudiante y educador como apoyo a una propuesta educativa innovadora que contribuya a cerrar esas disparidades físicas y sociales. En zonas urbanas se avanza para que cada estudiante y profesor disponga de una portátil para trabajar en las clases de Matemáticas, Español (específicamente, Lógica) y Ciencias.

Estas nuevas propuestas permiten una mejor articulación con lo curricular, amplían significativamente las horas y condiciones en que los estudiantes pueden trabajar con las tecnologías, y fortalecen una diversidad de oportunidades de aprendizaje más contextualizadas y personalizadas, diseñadas para promover el desarrollo de competencias relevantes, dentro y fuera de lo curricular y del centro educativo.

Se busca así apoyar la implementación de las recientes reformas curriculares y, sobre todo, aproximar una visión de la educación más profunda y flexible, en la que los talentos e intereses de todos los estudiantes tengan cabida.

El desempeño del sistema educativo debe valorarse desde varias perspectivas, incluyendo la comprensión de las motivaciones y dinámicas que caracterizan a las nuevas generaciones. Estas interactúan con el mundo de una manera inédita, determinada especialmente por las nuevas tecnologías, las cuales han moldeado su forma de aprender, comunicar, colaborar, crear, investigar y construir conocimiento.

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Se necesita un sistema que aproveche estos cambios para generar ambientes educativos de mejor calidad y, sobre todo, de mayor significado para los estudiantes. Esto requiere educadores con competencias y actitudes para operar en este nuevo contexto, más allá de manejar las tecnologías en el aula.

Sin embargo, no se puede obviar que el logro de una conectividad de banda ancha, y diseñada específicamente para todo el sistema educativo público, constituye una condición indispensable para que estos cambios tecnológicos jueguen a favor y no en contra de la calidad y la equidad de las oportunidades educativas que se construyen.

El centro educativo debe ser un lugar de inspiración e innovación, donde el estudiante cuente con las herramientas y la guía para construir su propio aprendizaje y desarrollar las competencias claves que los nuevos tiempos demandan, como andamiaje para su plena participación social, productiva y cultural en una sociedad en permanente transformación, y en gran medida desconocida para el adulto actual.

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