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Nuevo tesoro para la isla del Coco

Actualizado el 11 de agosto de 2016 a las 12:00 am

El radar detecta embarcaciones desde 48 millas náuticas de distancia

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Nuevo tesoro para la isla del Coco

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La mayoría de los costarricenses solo podemos soñar con conocer la isla del Coco. La localizamos en el mapa escolar y hemos escuchado de su belleza y abundante biodiversidad, pero al estar ubicada a más de 532 kilómetros de nuestra costa, pocos tendremos el privilegio de conocerla.

Me cuento entre los afortunados que la han conocido y guardaré para siempre el recuerdo del momento en que, luego de 36 horas de navegar, abrí los ojos en la mañana y vi la isla por primera vez: viví en ese instante la misma ilusión de un niño despertándose en Navidad y corriendo a abrir sus regalos. Me sumergí en sus aguas, donde abundan los tiburones de aleta blanca, tiburones martillo, atún aleta amarilla, peces loro y mantas.

La enorme cantidad de tiburones martillo (hasta 42 individuos por hectárea), así como los extensos bancos de jureles y pargos, muestran la capacidad que tienen los ecosistemas marinos no pescados para albergar elevadas biomasas de peces y hacen de la isla del Coco un lugar único en el mundo.

Su lejanía de nuestra costa ha ayudado a conservar esta isla oceánica, pero, como toda arma de doble filo, también hace más difícil las labores de control y protección para resguardar este tesoro natural. Esta situación, aunada al poco personal en la isla y la falta de recursos, complica las labores de vigilancia y, como consecuencia, aparecen la pesca ilegal y otras actividades ilícitas, ya que la isla también es ruta de paso para el narcotráfico y la trata de personas.

Recurso tecnológico. Conscientes de esta realidad, en la Asociación Costa Rica por Siempre nos sumamos a los esfuerzos para proteger la isla y dotar a las autoridades de las herramientas necesarias para mejorar las labores de vigilancia y control.

En los últimos cuatro años trabajamos arduamente junto con diversas instituciones para dotar a la isla de un moderno radar. Hoy podemos decir que alcanzamos la meta y este importante recurso tecnológico ya está en funcionamiento.

El camino para la instalación del radar no ha sido nada fácil. En el proceso, fue necesario vencer todo tipo de obstáculos logísticos por la falta de energía en la isla para su operación, la dificultad para transportar el material y al personal requeridos para su construcción, mantener a una cuadrilla durante seis meses en la isla y muchos otros factores que complicaron las labores. Sin embargo, se asumió la tarea como un proyecto del país, y con la colaboración de todas las instituciones públicas conseguimos superar todos los escollos.

Esta fue una alianza público-privada exitosa para un proyecto que tuvo un costo total de $3,4 millones de dólares. Gracias al esfuerzo de la Asociación Costa Rica por Siempre y de Conservación Internacional, con el apoyo de la Fundación Oceans Five, logramos aportar el 53% de los recursos y el otro 47% fue contrapartida del Estado.

Mejor vigilancia. El radar, sin duda alguna, ayudará a mejorar las estrategias de vigilancia, ya que tiene capacidad para detectar embarcaciones incluso de diez metros cuadrados de diámetro a 48 millas náuticas de distancia en condiciones climáticas adversas.

Además, se instaló equipo que les permite saber a las autoridades información importante como el nombre, tipo, bandera, calado y categoría de dichas embarcaciones.

Toda la información que genere el radar la podrán recibir tanto en la isla como en el Ministerio de Seguridad Pública en San José.

Este es el primero de una serie de radares en los que estaremos brindando aporte técnico y financiero, conforme el país avance en el desarrollo de las nuevas Áreas Marinas Protegidas; esto como parte de la Estrategia Nacional de Control y Vigilancia Marítima, la cual tiene como objetivo contribuir con el seguimiento y monitoreo a las actividades que tienen efectos sobre la conservación y el aprovechamiento de los recursos y espacios marinos del país.

Esfuerzo conjunto. El otro componente importante es dotar a quienes se encuentran en la isla de los recursos necesarios para que puedan desplazarse cuando el radar los alerte sobre alguna actividad irregular; por eso, también nos enorgullece informar que dentro de muy poco tiempo podremos ver materializado el esfuerzo de la campaña Todos a Bordo, que realizamos en conjunto con la Fundación Amigos de la Isla del Coco y en alianza con Televisora de Costa Rica, Grupo Nación e ICE-Kölbi, la cual permitió recaudar fondos para la compra de una embarcación que se usará también para fortalecer las labores de control y vigilancia.

Cuando visité la isla, prometí devolverle un poquito del mejor regalo que me dio: la ilusión. Confirmé que existen aún en este mundo lugares más fantásticos que los que aparecen en las historias de Julio Verne y que son nuestros; además, que con un poco de terquedad, de paciencia y de amor, podemos aportar a su conservación.

La isla del Coco tiene hoy un nuevo tesoro para resguardar lo que nos pertenece a todos los costarricenses y a nuestros hijos.

La autora es directora ejecutiva de la Asociación Costa Rica por Siempre.

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