Opinión

Notables, diputados y utopía ética

Actualizado el 17 de febrero de 2013 a las 12:00 am

Los diputadosson parte del problema, perono lo reconocen

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El informe de los Notables es un gran trabajo por la sencilla razón de que fue elaborado por costarricen- ses de gran capacidad y sin ningún afán político. Es entonces cristalino por esa razón; pero también porque el mismo ha sido entregado para que todos nosotros, desde el más sencillo hasta el más preparado, lo estudiemos, analicemos y juzguemos con actitud constructiva. La lista de 97 recomendaciones es sensata pues bien podrían ser, a como está el país, de 500 recomendaciones. Además, se focaliza en proponer soluciones que lleven al mejoramiento en materia de gobernabilidad democrática y la calidad institucional, i. e., la interrelación de los tres poderes de la República. Hasta aquí, qué bonito todo.

Presentado desde el 10 de enero, ya transcurrió más de un mes sin que pasemos de la exposición mediática de los señores Notables. Y pese a que algunos analíticos opinan, ninguno lo respalda y lo peor, no se están definiendo límites al análisis ni fechas para decidir si se ejecutará alguna de las recomendaciones. A nuestros diputados, a quienes el destino, de nuevo, les sirvió en bandeja de plata la oportunidad para demostrar al país de lo que eran capaces, supuestamente analizando el informe en estas últimas dos semanas, lamentablemente lo único que demostraron –de nuevo– fue su incapacidad. Ni siquiera les preocupó atender esa buena parte del informe (al menos treinta de las recomendaciones) en donde se hace referencia directa a la inoperancia legislativa. Es decir, son parte del problema pero no lo quieren reconocer.

El Reglamento Todo costarricense sabe que nuestra Asamblea Legislativa tiene serios problemas de acción y ejecución diarios. Pero no todos saben que dicha ineficacia radica en un Reglamento obsoleto, anticuado y sobre todo, hecho a la medida para que los filibusteros actúen a sus anchas. Por eso, la sugerencia del Informe –de modificar el Reglamento– bien podría no haberse hecho, ya que de todas formas es una tarea pendiente, que debe ejecutarse y pronto. El Informe añade: "La calidad de la Asamblea Legislativa requiere ser elevada, pues los problemas crecen en complejidad constantemente” (P8). Más claro no canta un gallo.

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Y para tener un panorama claro, cito ocho reformas que el editorial de La Nación del pasado jueves 7 de febrero, señaló como urgentísimas: Primera, fijar plazos para votar proyectos; segunda, reducir a la mitad el número de sesiones habilitadas para presentar mociones en el plenario; tercera, eliminar las mociones de reiteración; cuarta, reducir sesiones que los diputados tienen a disposición para plantear mociones; quinta, exigir votación para devolver proyectos a comisión; sexta, fijar plazo para nuevos trámites; sétima, otorgar potestades al presidente de la Asamblea –y a los de las comisiones– para rechazar mociones dilatorias, repetitivas o improcedentes; y octava, limitar el uso de la palabra a un periodo de tiempo por fracción.

Ante cambios tan evidentes, resulta sorprendente que los diputados no quieran poner de su parte. Y entonces sí, probablemente el estudio a profundidad del Informe de los Notables, que todos creímos se daría en el Parlamento, se tendrá que posponer. ¿Por qué nos cuesta tanto dar un giro en la forma de hacer política?

Candidatos a la presidencia Y no podemos dejar por fuera, a los candidatos a la presidencia para las elecciones del 2014. Con un poco de astucia –y una dosis de intrepidez– cualquiera de ellos debería haber saltado ya a la luz pública haciendo y proponiendo reformas, propuestas y cambios aprovechando la coyuntura del Informe y profundizando en cómo resolver las necesidades y preocupaciones de todos los ciudadanos.

Dice el Informe que “el diseño institucional mal concebido propicia la corrupción y dificulta, como lo sabemos, la modernización que requiere el país en numerosos ámbitos”. Pero don Ottón Solís, el único político que sí ha externado una opinión al respecto, pese a no ser candidato, lo desvirtúa al insistir en el tema de la corrupción y la falta de ética en la política. Si bien todos quisiéramos que su utópica idea de erradicar la corrupción se hiciera realidad de la noche a la mañana, lo cierto es que el Informe sí está enfocado en buscar una mejora institucional pretendiendo combatir la corrupción. De ahí que don Ottón, enfrascado en su utopía, no aporta absolutamente nada en la solución de los problemas de este país.

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Y así, mientras sigan todas las personas involucradas o con poder político evadiendo las acciones necesarias para ejecutar algunas de las propuestas del Informe, seguirán perdiendo la oportunidad de sobresalir de la mediocridad a la que los políticos nos tienen acostumbrados. Y nosotros, perdiendo como país.

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