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Nombramientos en la Sala Constitucional

Actualizado el 13 de julio de 2013 a las 12:00 am

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Nombramientos en la Sala Constitucional

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La Asamblea Legislativa debe ser muy cuidadosa al seleccionar, en los próximos días, a dos magistrados o magistradas para la Sala Constitucional. El cuidado debe ser mayor, no sólo por las responsabilidades del cargo, sino porque se trata de sustituir a un magistrado del calibre del Dr. Luis Paulino Mora Mora y, por otro lado, a la magistrada Ana Virginia Calzada, también de larga y fructífera labor en la Sala.

Como ciudadano y abogado he reflexionado sobre el tema y siento la obligación de compartir esas reflexiones con la ciudadanía y, sobre todo, con los legisladores que tienen la enorme responsabilidad de escoger a personas con los atributos personales y las cualidades profesionales necesarias para garantizar el cabal cumplimiento de las metas que el país y la historia les imponen.

Los nombramientos son relevantes en todas las salas, pues todas conocen en última instancia asuntos de suma importancia para el país y sus habitantes, y las sentencias dictadas por ellas son cosa juzgada material.

Pero, tratándose de la Sala Constitucional, los casos son de alta trascendencia en el campo social, económico, ambiental y hasta en el ámbito político.

Por esa especial circunstancia, la Asamblea Legislativa debe ser más rigurosa en la designación. Es necesario preguntarse, entonces, qué requisitos deben reunir los escogidos. Una cualidad indispensable es la madurez emocional. Nada hacemos con una persona brillante en su campo profesional, si no reúne los elementos necesarios para desenvolverse armónicamente en el seno de un tribunal colegiado y en la Corte Plena, así como en el conglomerado social. Todos sabemos los requisitos de una persona con madurez emocional: debe ser equilibrada, capaz de controlar sus emociones, como la ira o las bajas pasiones, que no discrimine a los demás por razones de sexo, religión, raza o por su estatus social; debe de ser respetuosa de las opiniones de los demás aunque no las comparta.

Como segundo elemento, es importante que sea capaz de leer e interpretar con objetividad el entorno social, económico y político del país. Es decir, ser capaz de interpretar correctamente la dinámica histórica nacional. Este requisito es muy importante en los miembros de todas las salas, pero en la Sala Constitucional es indispensable. En otras palabras, constituye una grave deficiencia en un magistrado la falta de capacidad para palpar e interpretar el entorno del país.

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La mayor parte de las veces, se requiere de experiencia política para realizar con éxito esta clase de lectura; no digo que en todos los casos, pues esa deficiencia se puede suplir con personas que hayan laborado en el Estado pero, desgraciadamente, los jueces de carrera no siempre tienen el atributo.

La circunstancia de haber desempeñado un cargo político con excelencia y honestidad se debe ver como una ventaja y jamás cometer el error de satanizar a una persona por haber desempeñado un cargo gubernamental y discriminarla por esa sola circunstancia. No se me malinterprete, lo que estoy afirmando es que si un candidato reúne los requisitos antes mencionados y, además, ha desempeñado con éxito un puesto político en cualquier gobierno, está más capacitado para desempeñarse en la Sala Constitucional.

Otro requisito sine qua non es que la persona crea y practique los valores éticos; que en ese campo no tengan mácula de ninguna clase. Que sean personas de prestigio, que a lo largo de su vida hayan sido ejemplo de rectitud, transparencia, capacidad de trabajo y disciplina.

Deben ser juristas en el más amplio sentido de la palabra: eruditos en el campo jurídico, pero que no se refugien únicamente en la letra de la ley, sino que puedan interpretarla con sabiduría, adaptándola al cambio y a la dinámica de los tiempos.

Deben ser personas cultas, que tengan inclinación por la lectura y el estudio; que se distingan por tener conocimientos generales sobre literatura, filosofía e historia.

Finalmente, agregamos la capacidad de liderazgo, entendida como capacidad gerencial para el logro de los objetivos del trabajo en equipo.

Tomando en cuenta los requisitos señalados, respetuosamente me permito sugerir la conveniencia de que uno de los nombramientos recaiga sobre un candidato o candidata salido del seno de la Corte, donde hay personas valiosas, pero el otro debe recaer sobre una persona que no sea juez o jueza de carrera, que provenga del ámbito externo al Poder Judicial y que pueda aportar nuevas ideas para el mejoramiento de ese Poder.

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