Opinión

Muerte digna a Bancrédito

Actualizado el 13 de marzo de 2017 a las 12:00 am

El cierre de la entidad bancaria contribuiría a hacer un mejor uso de los recursos existentes

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El Banco Crédito Agrícola de Cartago (Bancrédito) ha experimentado reiteradas crisis. Para enfrentarlas, se ha recurrido a los otros bancos del Estado (alianzas, compras de activos, financiamiento) y al mismo erario (ej. capitalización de $17,5 millones en el 2008).

Otro mecanismo utilizado para mantenerlo operando y mejorar su situación financiera ha consistido en transferirle en exclusividad negocios rentables (mercados cautivos) en distintos momentos, tales como la recaudación del impuesto sobre la renta, la venta de timbres y especies fiscales, el servicio de cajas en las tiendas del IMAS, la administración de los fondos de Banca para el Desarrollo (Finade) o el cobro de los impuestos de salida del territorio nacional. Pero las crisis regresan cada vez que pierde uno de estos negocios cautivos.

Bancrédito nació en 1918 para promover el desarrollo agrícola de la provincia de Cartago. Esta especialización sectorial y geográfica pudo haber resultado exitosa cuando la economía nacional estaba concentrada en actividades agrícolas alrededor de las cuatro capitales provinciales situadas en el Valle Central. Pero su acotado actuar geográfico y económico con el tiempo llegó a afectar su capacidad para diversificar riesgo en comparación con sus competidores y le generó vulnerabilidades ante eventos críticos en ese limitado entorno.

A pesar de la nacionalización de la banca en 1948, lo cual le permitió ampliar su ámbito de acción a todo el país, hoy la mayoría de sucursales están en Cartago y, en menor medida, en San José y Alajuela. En el resto de provincias su presencia es mínima.

Influencia perjudicial. Otro problema que ha enfrentado el banco ha sido la influencia de localismos y la consecuente participación e injerencia de ciertas familias en la Junta Directiva y en su administración. De ese modo, intereses políticos y personales se han antepuesto a criterios técnicos en la toma de decisiones.

En los últimos años, precisamente cuando el banco perdió la administración del Finade, indicadores tales como rentabilidad del patrimonio y utilidad sobre el gasto administrativo han desmejorado considerablemente, tanto en términos absolutos como en relación con los otros dos bancos estatales.

El negocio bancario se caracteriza por experimentar fuertes economías de escala. Primero, porque los bancos más grandes generan más confianza entre los depositantes, lo cual reduce los costos financieros de sus operaciones pasivas y, segundo, porque los costos fijos se distribuyen entre los mayores recursos intermediados.

De ese modo, los intermediarios financieros grandes terminan comprando, absorbiendo o rescatando a los más pequeños. Esta ha sido la experiencia en Costa Rica y en el resto del mundo. Por ello, e independientemente de los factores específicos que afectan a Bancrédito, es inevitable que tenga dificultades para competir y sobrevivir.

Si Bancrédito no se diversifica, su futuro es aún más sombrío; sin embargo, llevar a cabo dicha diversificación implica duplicar lo que ya hacen el Banco Nacional y el Banco de Costa Rica. Convertirlo en un banco de desarrollo tampoco es una opción racional, ya que duplicaría lo que hace el Sistema de Banca para el Desarrollo.

Tampoco es conveniente convertirlo en un banco especializado en un determinado sector, llámese agro, educación o cooperativo, pues la concentración de riesgos lo expondría peligrosamente ante eventuales dificultades que pudiese enfrentar el sector respectivo.

Opción definitiva. Por lo anterior, teniendo en cuenta la situación y características de Bancrédito, antes de seguirle inyectando recursos o antes de que pierda su valor, he sugerido al señor presidente que considere la posibilidad de darle una muerte digna, procediendo a cerrarlo de manera ordenada.

Se haría necesario hacer un avalúo y se transaría con el Banco Nacional o el de Costa Rica, como forma de saldar bonos de la deuda interna hoy en manos del banco que lo adquiera, por el monto que resulte del avalúo (¿$100 millones?).

Esto contribuiría a reducir el gasto en dietas, gerentes, alquileres, viajes, etc., y, en general, al mejor uso de los recursos existentes. Además, estaríamos utilizando activos del Estado para pagar deuda interna sin privatizar.

Los habitantes de la provincia de Cartago no se verían afectados, ya que los otros dos bancos públicos, al igual que en las otras provincias del país, tienen amplia presencia.

Esta propuesta busca superar, de manera definitiva, los problemas estructurales de Bancrédito, lo cual fortalecería la situación financiera del sistema de banca estatal.

Por otra parte, al igual que los proyectos de ley CERRAR y FUSIONAR, el cierre de Bancrédito también ayudaría a eliminar duplicidades y a hacer más eficiente el actuar del sector público, al cual cada día le cuesta más lo que hace y cuesta más que lo haga.

El autor es diputado del PAC.

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