Opinión

Modernización de los hospitales

Actualizado el 05 de enero de 2015 a las 12:00 am

Opinión

Modernización de los hospitales

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Los modernos sistemas de salud son sistemas abiertos, públicos y privados, muy complejos en su organización, interacciones y financiación. Por otra parte, las antiguas estructuras rígidas, lentas como los elefantes, de corte monopólico y primitivas en la tecnología manual que utilizaban, no soportaron la revolución científica de los últimos años y colapsaron.

Todos sabemos que una red de establecimientos adecuadamente jerarquizados e integrados conforman el sistema y operan como unidades ejecutoras. Una parte de estos sistemas está constituida por los hospitales, y a ellos me quiero referir en este artículo.

Tradicionalmente se asocia modernización con nuevos equipos o procedimientos de diagnóstico y tratamiento o con un edificio nuevo, pero la idea que quiero presentar esta vez a los lectores es otra: se trata del concepto de “centros médicos” y de “centros docentes”. Aclaro que esta idea no es nueva, pues se desarrolló en el curso del siglo pasado y tuvo lugar en los países desarrollados, primero, y posteriormente, después de la Segunda Guerra Mundial, en otros países, frecuentemente con el nombre de “centros de ciencias de la salud” o de “institutos” de alguna especialidad.

Centros médicos. El acelerado desarrollo de las ciencias médicas obligó a los hospitales tradicionales a transformarse en centros médicos, a fin de racionalizar su crecimiento, disponer de más espacios para atender la mayor demanda de servicios especializados y crear un ambiente académico de enseñanza e investigación para servir mejor a una población que comenzaba a ser dominada por el envejecimiento y las enfermedades crónicas y degenerativas. Estos centros y ese ambiente académico permiten la enseñanza a los jóvenes que cursan diversas profesiones y a los que están formándose como especialistas.

En dichos lugares se concentran tanto pacientes graves como enfermedades poco frecuentes y una importante proporción de los médicos de todas las especialidades médicas. Esta masa crítica hace posible yuxtaponer la educación y la investigación científica con la atención médica para beneficio de los pacientes y del progreso humano. Debo subrayar un aspecto relevante que es la relación especial entre estudiantes y profesores que se establece al interactuar en esos ambientes, y que estimula el deseo de hacer bien el trabajo de cada quien y la búsqueda de la mejor solución a los problemas de los pacientes, en un noble e incesante afán de innovación, creatividad y transparencia, todo lo cual atrae con fuerza a jóvenes talentos para trabajar en esos centros. Lo anterior es de fundamental importancia para la sostenibilidad y desarrollo de la enseñanza, la investigación y el servicio a los enfermos con la más alta calidad posible, sin altos y bajos. Llamamos a esto configurar un “círculo virtuoso”.

Centros docentes. Ahora bien, hemos señalado algunas características y el valor supremo que deben ostentar los centros médicos en un sistema de salud, pero, para que este sea altamente productivo en ideas, servicios y calidad humana, es necesario que los hospitales regionales se conviertan en centros docentes, toda vez que el proceso de la enseñanza mejora directamente la atención médica mediante actividades como el trato respetuoso a los pacientes, la formulación de protocolos para el debido cuidado de las diversas enfermedades, la evaluación de resultados y la motivación para el trabajo en equipo.

Las aulas dentro de los hospitales para realizar conferencias, sesiones de distinta naturaleza, análisis y discusión de resultados, etc., son un poderoso motor que impulsa la necesidad de estudiar, la dedicación a los enfermos y la competitividad propositiva. Con este enfoque, los hospitales regionales elevarán su nivel académico y, así, podrán resolver problemas más complejos, si al mismo tiempo reciben más apoyo de recursos materiales y humanos, con lo cual el rendimiento de la red hospitalaria y su productividad aumentarán, contribuyendo a mejorar la calidad de la atención en todos los niveles y disminuyendo las fatídicas listas de espera y las múltiples denuncias de deshumanización del sistema de salud. La gran importancia del nivel primario de atención está fuera del alcance de este artículo, pero es otra parte esencial de la red de servicios.

Para lograr todo lo anterior, primeramente se debe tener conciencia de que el tiempo para hacerlo es ahora, ya. No es aceptable seguir procrastinando esta decisión. Lo segundo es saber que esta transformación no implica asumir nuevas erogaciones de gran calado, pues todo lo importante y más valioso ya está ahí. Se trata de adoptar un nuevo concepto cuyo desarrollo lo debe realizar el director de cada hospital, con el único fin de ordenar, aprovechar mejor todo lo que existe, reorientar y mejorar la calidad de la atención médica, con el apoyo de la Junta Directiva de la CCSS y las altas autoridades de esa institución.

Dar este paso será la mayor contribución para poner al día y rehabilitar nuestros queridos hospitales, donde se debate permanentemente el escalofriante tema de la supremacía de la vida sobre la muerte.

  • Comparta este artículo
Opinión

Modernización de los hospitales

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota