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Mitin en el higuerón

Actualizado el 22 de junio de 2013 a las 12:01 am

Algo detrascendencia:los chimpancéstenemos alma

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El mono dominante del pequeño grupo de chimpancés que vive en el resto del bosque que aún los hombres no han terminado de derribar, convocó a una reunión en el corpulento higuerón que está situado en la parte superior de una empinada colina. Obedientes, todos acudieron.

“Compañeros y compañeras, comenzó diciendo el mono dominante, he creído de suma importancia que nos reunamos esta tarde para conocer un descubrimiento que han hecho los humanos. Un investigador norteamericano halló algo que debe preocuparnos porque nos afecta directamente en nuestra más preciada identidad. Los humanos siempre consideraron que nosotros pertenecíamos a la familia de los antropomorfos, mamíferos primates antropoides, y con un apelativo científico: Pan troglodytes.

“Hasta el momento, esta clasificación nunca nos ofendió pues nos mantenía a una conveniente distancia de los humanos. Hemos convivido con los otros animales a través del tiempo, respetando las leyes de la naturaleza. Los únicos que derriban bosques y contaminan las aguas, incendian, destruyen y asesinan son los hombres. Esto no sucede con los demás animales. Entre nosotros nos cuidamos y, cuando matamos, lo hacemos por necesidad. No hay odio ni aberración al matar, solamente ley de sobrevivencia.

Les recuerdo todo esto que ustedes saben muy bien por algo que ha sucedido recientemente. El científico a que hago referencia ha descubierto que nosotros, los chimpancés, y ellos, los humanos, somos prácticamente idénticos desde el punto de vista genético, con una afinidad del 99,4%. Esto quiere decir que solo el 0,6% es lo que nos ha salvado de ser humanos completos.

Por una parte, esta noticia debe alegrarnos pues, mientras se mantenga la diferencia, seguiremos siendo Pan troglodytes, respetuosos de la naturaleza, y no homo sapiens, destructores salvajes de ella. Pero, en otro sentido, el descubrimiento nos debe entristecer al considerar que nosotros, los chimpancés, ya no somos monos pues “deberíamos estar incluidos en el seno del género humano, género homo”, como lo están pidiendo para una nueva clasificación de las especies.

La especie humana es la única representante en la actualidad de la familia homo y nosotros del género “pan”, Pan troglodytes. Esta división nunca nos afectó, como dejo expuesto, a pesar de que compartimos un pasado común con los humanos de siete millones de años de antigüedad. Durante todo este tiempo, nosotros hemos descendido de otros chimpancés, y los humanos, de otros humanos. No ha sido sino hasta muy recientemente –tal vez unos tres mil años– que los humanos declararon que eran hijos de Dios.

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Pero hay algo más en cuanto a la solicitud que hacen los científicos. Se trata de lo siguiente: ellos dicen que son superiores porque tienen alma, de la cual, afirman, carece el resto de los animales, incluidos los chimpancés. Entonces, si nosotros no tenemos alma, estamos fuera del género homo a pesar del 99,4% que se nos adjudica de humanos, ni ellos pueden continuar como homo sapiens porque tienen el 99,4% que los clasifica como chimpancés, es decir como animales sin alma.

Es un dilema difícil de aclarar. Si los humanos no tienen alma, son Pan troglodytes, identificándose plenamente con nosotros; pero si la tienen, nos equiparamos con ellos. En este caso, tendríamos alma.

Tal vez, el mayor descubrimiento que se ha hecho ahora no es tanto la identidad genética entre monos y hombres, sino algo de mayor trascendencia: los chimpancés tenemos alma. Ya lo decía mi abuelo que era un mono muy sabio: “Algún día se descubrirá que todo lo que vive en la naturaleza participa de la energía cósmica original”.

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