Opinión

Mirna y Elisa

Actualizado el 05 de julio de 2017 a las 10:00 pm

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Mirna y Elisa

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En su pueblo, en Altos de San Antonio, en Coto Brus, Mirna Román Rodríguez tenía un destino que, gracias al empuje de su madre, logró sortear.

Como indígenas ngöbe, estaban destinadas a ser madres, a atender el hogar... nada más. Pero Mirna soñaba con ser médica y lo logró a los 28 años porque, en su mente, y en la de Elisa Rodríguez Santos, su madre, hoy de 59 años, nunca hubo espacio al “no”.

En agosto, justo en el mes en que Mirna cumplirá 32 años, se incorporará al Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica, luego de pasar con un 75 el examen de incorporación que se aplica a los graduados en el extranjero.

A la cuarta fue la vencida. La primera vez, sacó un 62; la segunda, 68; la tercera, 69, pero no el 70 exigido por el Colegio a esta graduada en la Escuela de Medicina de Cuba.

Su perseverancia la llevó a ese cuarto y exitoso intento porque su vida ha sido forjada por las pruebas y por su resistencia al “no se puede”.

La primera fue salir de su casa a estudiar. Había que caminar dos o tres horas, y lo hizo. Había que aprender español –su idioma materno es el ngöbe–, y lo hizo. Hoy también habla inglés.

Su tenacidad se enfrentó contra la cultura de los ngöbes y contra la de “blancos”.

“Una vez una profesora me dijo que la Medicina no era una carrera idónea para mí porque primero tenía que socializar más”. Se equivocó la educadora. Mirna venció ese desmotivador comentario.

“Había gente que pensaba que los indígenas no tenían capacidad para estudiar ni para ir a la universidad. Con esas palabras me lo dijeron, pero yo quería seguir estudiando y yo misma me motivé”. Quienes eso dijeron, se equivocaron con Mirna.

También se equivocó su pueblo. “Como mujer, viví la discriminación en mi comunidad, donde hay mucho machismo y se decía que una mujer no podía surgir. A veces me ponía a pensar si era cierto, pero después vi que la única diferencia con los hombres es que tienen el cuerpo diferente y físicamente son más fuertes, pero nada más”.

Mirna es un ejemplo de superación para ngöbes y para “blancos”. Pero Elisa también lo es para padres, porque viuda, pobre y con ocho hijos, le inculcó el “sí se puede” a la doctora Román Rodríguez.

El autor es jefe de redacción en La Nación.

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Armando Mayorga

amayorga@nacion.com

Jefe de Redacción

Ingresó a La Nación en 1986. En 1990 pasó a coordinar la sección Nacionales y en 1995 asumió una jefatura de información; desde 2010 es jefe de Redacción. Estudió en la UCR; en la U Latina obtuvo el bachillerato y en la Universidad de Barcelona, España, ...

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