Opinión

Michael Bloomberg

Actualizado el 24 de febrero de 2016 a las 12:00 am

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¿Si en vez de ganar un republicano o un demócrata llegara a la Casa Blanca un tercero, como el exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg?

Hace menos de una década, algo así hubiera sido impensable, pero el mundo no ha cesado de girar y ante sociedades divididas en cuanto a expectativas políticas, el sistema bipartidista se ha visto sorprendido por la llegada de un vigoroso competidor: el multipartidismo.

Basta con ver la actual conformación de nuestra Asamblea Legislativa para comprender que incluso nosotros, país pequeño, no hemos podido escapar a esa tendencia. Alrededor del mundo, los países comienzan a aceptar la realidad de que el multipartidismo llegó para quedarse.

En España, dos partidos emergentes, Podemos y Ciudadanos, irrumpieron en las elecciones parlamentarias, a finales del año anterior, e hicieron temblar al histórico bipartidismo del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y al Partido Popular (PP).

Entonces, pensar que algo así pudiera ocurrir en unas elecciones presidenciales en los Estados Unidos no es ni descabellado ni utópico. En 1996, el populista conservador Ross Perot –fundador del Partido de la Reforma– dio algunas señales al arrebatarle al bipartidismo de ese país el 8,4% de la elección.

En la actualidad, la división estadounidense podría acentuarse si fuera elegido un candidato muy de derecha en el Partido Republicano o uno muy de izquierda, en el Demócrata. Bien aprovechada, esa circunstancia tendría, a mi juicio, el potencial para abrir las puertas a un contendiente inesperado: Bloomberg.

El exalcalde tiene experiencia política (ostentó la Alcaldía de Nueva York del 2002 al 2013) y en su vida personal ha demostrado ser un empresario muy exitoso e innovador, mucho más que Donald Trump. De hecho, es más rico: la revista Forbes colocó a Bloomberg en el puesto 14 de los billonarios mundiales; Trump está en el 405.

Mientras tanto, republicanos y demócratas llevan el péndulo de un extremo a otro. Bajo el lema “Vamos a hacer a nuestro país grande de nuevo”, Trump ha enarbolado la bandera del nacionalismo para sazonar su campaña republicana. Por eso los temas sobre inmigrantes y el avance de China en la economía mundial le han servido para acentuar una derecha populista con la que pretende dirigir a la gran nación del norte.

El empresario hace gala de un discurso agresivo que raya en el insulto y no ha dudado en elevar el tono para amedrentar a sus rivales, convencido de que debe “salvar a los Estados Unidos”. Su rival en el partido, Ted Cruz, también mantiene posturas nacionalistas contra los inmigrantes al afirmar que la gente que llega ilegalmente a los Estados Unidos no merece obtener la ciudadanía. El senador se opuso a una ley en Texas que ofrece tarifas de descuento en las universidades públicas a hijos de inmigrantes ilegales.

En la acera del frente, el precandidato Bernie Sanders refleja su postura socialista y promueve un aumento en los impuestos federales a fin de captar fondos para inversión social.

“No creo que los hombres y mujeres que defendieron la democracia americana lucharan para terminar en un sistema donde los multimillonarios fueran dueños del proceso político”, señaló durante uno de los debates. Su campaña ha enfocado las baterías en la desigualdad en la distribución de la riqueza.

Y mientras algunos prominentes demócratas y republicanos intentan llevar el péndulo a la izquierda o a la derecha, el exalcalde Bloomberg se prepara para sacudir la contienda electoral con una oferta independiente de centro.

Mediático y bien calificado tras su efectivo paso como alcalde de Nueva York, la más grande y complicada urbe de los Estados Unidos, el político y empresario podría alcanzar la Oficina Oval aprovechando el fraccionamiento socio político estadounidense. El multipartidismo es un reflejo de la división sociopolítica de un país.

El convulso contexto político podría favorecerle, En el 2014, el 43% de los estadounidenses se declararon “políticamente independientes”, según una encuesta telefónica de la empresa Gallup. Esa tendencia, aunada a la ideología de centro del exalcalde, podría ayudarle a dar la sorpresa. Por tratarse de un candidato moderado, Bloomberg podría capitalizar la simpatía de los militantes del eterno bipartidismo. En marzo anunciará si acepta lanzarse al ruedo político.

¿Y si en vez de ganar un republicano o un demócrata llegara a la Casa Blanca un tercero… como Bloomberg?

El autor es presidente del PUSC.

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