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Mensaje a la patria vieja

Actualizado el 19 de diciembre de 2013 a las 12:00 am

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El pasado 8 de diciembre, el señor Óscar Arias hizo un llamado a la patria joven. Creí necesaria esta intervención, una respuesta de parte de una joven profesional, estudiada y con todas las características de lo que él llama “una joven privilegiada”.

Primero, debo contarle que, si bien no hay muchos jóvenes involucrados en la política partidaria, sí existen muchísimas iniciativas de ciudadanos jóvenes: trabajando desde los espacios públicos, luchando por la reivindicación de los derechos humanos que este país niega abiertamente, trabajando con comunidades lejanas, defendiendo el agua y la tierra, aprovechando el arte y la música para denunciar lo que realmente está pasando en Costa Rica… lo que realmente vivimos y lo que vemos en cada esquina.

La organización juvenil existe, solo que no se encuentra en las estructuras partidarias ni en el Estado, porque nosotros cada día creemos menos en él. No somos reformistas, queremos un cambio real y estamos trabajando para conseguirlo. El hecho de que no salgamos en la prensa no quiere decir que no existamos; como usted mismo lo dice, “los grandes fuegos se inician siempre con una chispa”.

Promesas. Yo, al igual que muchas de las personas jóvenes, no olvido. Los jóvenes tenemos memoria y recordamos muy bien su discurso de campaña a favor del TLC: “Los que hoy vienen en bicicleta, con el TLC vendrán en motocicleta BMW; y los que vienen en un Hyundai, vendrán en un Mercedes Benz, en esto consiste el desarrollo”.

Todavía andamos en bicicleta y en Hyunday y, de acuerdo con los últimos datos de la Enaho 2012, la tasa de desempleo abierto fue del 7,8%, con mayor incidencia para mujeres y personas jóvenes de zonas rurales.

¿Dónde está el Mercedes Benz que nos prometieron? Lo que veo en las calles es el incremento de motos chinas y las Suzuki, al igual que las he visto en muchos países latinoamericanos con bajos índices de desarrollo humano y, que desde hace mucho, tenían aprobados todos estos tratados.

Del TLC, todavía no vemos cumplidas las promesas, y así lo demuestran las estadísticas. Nuestro coeficiente de Gini es de 0,518, una de las cifras más altas desde 1987. Además, tomando en cuanta que cerca de 280.000 hogares viven en condiciones de pobreza (Enaho, 2012), ¿por qué se eligió construir un estadio, al tiempo que se despojó al Mideplan del dinero que la cooperación china ofrecía para invertir en proyectos de bienestar social, los cuales estaban contemplados desde hace bastante rato?

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Responsables. Su generación, don Óscar, esa “patria vieja” nació y creció en la Costa Rica constituida por nuestros abuelos, personas trabajadoras y luchadoras. Esa generación de abuelos consolidó las bases de una sociedad para que ustedes pudieran nacer y crecer con todo, o casi todo, dado: seguridad social, educación, acceso a un trabajo digno. Nacieron en una sociedad privilegiada, envidiada por todo Latinoamérica.

Ahora sí, después del desastre nacional producto de administraciones y políticas deficientes, convocan a la patria joven para que venga a arreglar los desastres acumulados por décadas.

Convocan a mi generación, nacida en medio de esta crisis, y quieren que nosotros, las pocas personas jóvenes que tuvimos la oportunidad de acceder a una educación superior, nos hagamos cargo solo porque “sí sabemos usar una computadora”, participamos en las redes sociales y porque conocemos de alta tecnología.

Pero, ¿cómo podemos ayudar si quienes gobiernan siguen pensando en términos “adultocentristas”? Somos los jóvenes quienes tenemos menos acceso al mercado de trabajo; somos a quienes menos se nos respetan los derechos humanos (con justificaciones trasnochadas de índole religiosa); porque cuando plan-teamos posibilidades y opciones a cambios reales.

Las últimas encuestas demuestran que cada día suben las cifras de apoyo de la única opción joven, y esa es la respuesta de una generación harta de sentirse defraudada por gobernantes irresponsables. Por eso, si tomamos posición en contra de políticos de su generación es porque no se preocupan por los ciudadanos, esos que tienen que levantarse día a día a “pulsearla” para llevar sustento sus familias.

No se asuste, don Óscar. Somos el presente y estamos trabajando. Este pequeño gigante se está levantando, con su propia visión de mundo, que no precisamente es la suya.

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