Opinión

Mapas de sabores y prevención de la obesidad

Actualizado el 22 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

Durante el primeraño de vida se adquieren los hábitos de alimentación

Opinión

Mapas de sabores y prevención de la obesidad

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Aprovechando el interés que tiene actualmente la obesidad como un problema de salud pública, viene a mi mente la figura del niño (era un varón) regordete con que antiguamente se decoraban ciertos productos de alimentación para niños y niñas.

Este niño cuando adulto fue obeso y probablemente su causa de muerte está relacionada con algún problema cardiovascular.

Se han planteado diversas estrategias de lucha contra la obesidad y la mayoría proponen su trabajo en una edad (adolescencia, adultez) cuando el proceso de construcción del tejido graso lleva varios años y por lo tanto su involución es más compleja y costosa tanto para el individuo como para el Estado (dígase Caja Costarricense de Seguro Social).

Se ha demostrado que durante el primer año de edad se construyen los mapas de sabores, que son procesos cerebrales que nos hacen conectarnos de por vida con hábitos nutricionales saludables o no.

Esto quiere decir que durante el primer año de vida, ciertas áreas de nuestro cerebro se confeccionan de acuerdo con los hábitos de alimentación aprendidos tanto en sabores (dulce, salado, etc.) como lo relacionado con la cantidad, el olor, el color y la textura de los alimentos.

Esto es de tal importancia que podemos afirmar que durante el primer año nuestro cerebro se configura con tanta intensidad respecto a la alimentación, que las oportunidades posteriores son pocas para desconfigurarlo.

La madre naturaleza tiene dispuesta una configuración saludable de este mapa, gracias a la lactancia materna, la cual sabemos que debe mantenerse en forma exclusiva hasta los seis meses (no se necesita ningún otro alimento, ni agua) y que se puede mantener al menos hasta los dos años de edad, la edad más importante en el neurodesarrollo.

En nuestro país, aunque hemos mejorado, según la última encuesta de lactancia materna del 2010, solo el 21,8% recibe lactancia materna exclusiva y nuestros niños niños empiezan a recibir otros alimentos (aglactación) a partir de los cinco meses (otras leches a partir de los 5,3 meses y otros alimentos a partir de los 5,5 meses).

¿Cuál es la consecuencia de esto? Una población obesa desde la niñez gracias a una configuración cerebral no saludable de nuestros hábitos de alimentación. La solución entonces empieza por lograr una configuración cerebral de nuestros hábitos de alimentación por medio de la lactancia materna, lo cual es una tarea gigante en la que deben participar también la empresa privada, cambiando sus políticas de promoción de alimentación basada en la evidencia científica en salud y no solo en sus intereses económicos.

  • Comparta este artículo
Opinión

Mapas de sabores y prevención de la obesidad

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota