Lucha, fe y solidaridad

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Es importante que los costarricenses tengamos fe en que debemos renovarnos como sociedad, y esto lo lograremos solo si estamos unidos y tenemos un norte común. Hay que volver a creer en el futuro, en nuestros líderes y en nuestra democracia e instituciones. Tenemos que reanudar nuestra confianza en la justicia y luchar por los que menos tienen. Hay que dejar de estar temerosos sobre el futuro de Costa Rica y cambiar de actitud.

Es peligroso seguir alimentando en la mente de muchos costarricenses solo cosas negativas. Tampoco, podemos seguir pensando que todo va ser resuelto por el Gobierno. De hecho, solo con el esfuerzo de la empresa privada, el Gobierno y los trabajadores, en forma solidaria, saldremos del subdesarrollo y la pobreza.

No podemos seguir viviendo de los logros del pasado. Para ser honestos, no hemos crecido a la velocidad que lo han hecho otras naciones más disciplinadas y con visión. La crisis de Europa, de Estados Unidos y la desaceleración de Asia no se han resuelto y seguirán afectándonos este año y el próximo. Crisis que ha golpeado a muchos hombres y mujeres con pérdida de empleo.

Por eso, nuestra obligación como sociedad es hacer los cambios y ofrecer nuevas oportunidades, en especial, a nuestra juventud. No se vale que una gran generación de jóvenes preparados carezca de trabajos bien calificados.

Cambio. No podemos perder la fe en nuestro país. Hoy, más que nunca, requerimos mantener la confianza y converger en la búsqueda de soluciones a los problemas nacionales.

Debemos adaptarnos a los nuevos retos. Ya la industria y los servicios no van a ser iguales a los del pasado. Estamos en la era del conocimiento. El cambio climático está afectando nuestros mantos acuíferos, nuestra agricultura y las fuentes de energía. Tenemos que convivir con tempestades y sequías. El cambio climático nos va a exigir reducir la huella de carbono, compactar las ciudades y cambiar los transportes de personas y mercaderías.

La crisis que vive el mundo y nuestra sociedad requiere cambios valientes en nuestras instituciones y poderes públicos, en todos los niveles, para seguir compitiendo y creciendo.

Lograremos triunfar, solo si aportamos nuevas ideas, fomentamos el emprendimiento, innovamos, mejoramos la calidad de la educación y apostamos a la tecnología.

Nuestra sociedad. Solo si somos disciplinados y ordenados, lograremos crecer como nación. Hoy el narcotráfico y la violencia amenazan nuestra paz, estabilidad y crecimiento. Este grave problema debe combatirse de frente. Pero esta batalla se va a perder, si no rescatamos los valores de la familia, fraternidad y solidaridad. Una sociedad materialista y segregada está condenada a la destrucción. El bien común debe ser el eje de una sociedad justa.

Debemos tomar decisiones ahora con la mirada puesta en el futuro y reflexionando sobre las consecuencias de esta sociedad permisiva.

Hoy requerimos asumir responsabilidades y ser solidarios, tolerantes y justos. Todos somos responsables de lograr transformar esta sociedad, acostumbrada a que lo importante es lo que tengo y no lo que soy. Cambiemos esta sociedad indiferente y egoísta. Costa Rica merece una oportunidad.

Esfuerzo común. Hay que actuar para salir del atascadero en el que estamos. Tenemos que afrontar con diálogo el futuro. No se vale no participar en política. Debemos comprometernos todos y no satanizar a nuestros políticos. No se puede seguir con el insulto en lugar de debatir con altura. La confrontación de ideas enriquece a una nación. Costa Rica exige evaluar con profundidad cuáles son las ideas y cómo las va a implementar cada candidato.

No hay un camino fácil . Los jóvenes son los que deben insistir en ser actores en el próximo Gobierno, con una participación activa y valiente. Costa Rica necesita partidos políticos vigorosos y con ideas frescas. Es valioso e impostergable la incorporación de sangre nueva en esta democracia.

Exijamos transparencia, ética y compromiso a nuestros dirigentes. Aseguremos ciudadanos y lideres comprometidos con el bienestar colectivo. Insistamos en la responsabilidad de exigir rendición de cuentas a las ofertas electorales. Costa Rica debe hacer una reingeniería y debe empezar con la forma de hacer política, si quiere crecer y desterrar la pobreza.

Costa Rica merece optimismo, idealismo y disciplina. Hay que soñar, planificar y ejecutar. Salgamos de los estereotipos y predisposiciones. El éxito y el progreso no están garantizados.

El futuro se gana con lucha, fe y solidaridad.

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