Opinión

Libertad de expresión y censura

Actualizado el 20 de septiembre de 2017 a las 10:30 pm

¿Existe completa libertad de expresión para los pensadores del nuevo siglo?

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Con certeza podemos afirmar que nuestra vida hoy es menos complicada y más veloz gracias a los avances de la tecnología. La Internet es una de las herramientas fundamentales en gran parte de lo que hacemos a diario. Por medio de ella nos comunicamos de manera casi instantánea con algún poblador del otro lado del globo, nos informamos de lo que acontece en otras zonas y, por supuesto, podemos comentar lo que deseemos en una red social sin problemas; sin embargo, ¿qué sucede cuando se trata de opinar acerca de ciertos temas? ¿Existe esa libertad de expresión completamente abierta para los pensadores del nuevo siglo?

En las últimas semanas, la cadena rusa de noticias internacionales Russian Today denunció a Twitter por censurarle un documental que tenía en progreso referente al tema de la Revolución rusa. Cabe agregar que no es la primera vez que ese medio se ha visto afectado por decisiones de los administradores de distintas plataformas. A principio de año se informó que la herramienta Datadmin, utilizada por las agencias de noticias en todo el mundo, fue desactivada sin ningún tipo de aviso, además de que esta decisión llegó, casualmente, al mismo tiempo que Facebook restringió la actividad de la agencia en su plataforma en inglés, y aseguró que sus notas son determinadas como “infundadas” y “falsas”. Los encargados solo se refirieron mencionando la disconformidad y decepción con la acciones en contra de los rusos.

Bloqueo. El ejemplo mencionado es solo uno de probablemente miles en los que una cuenta o publicación ha sido bloqueada.

En ocasiones es necesario una censura para evitar que se difundan graves acciones como violaciones y asesinatos que personas inescrupulosas inmortalizaron con evidencia gráfica; no obstante, es difícil, por no decir imposible, porque la presión social muchas veces no nos deja expresarnos por lo que puedan llegar a pensar.

En pleno 2017, las discusiones no son justas, pues se debe pensar como la mayoría o nos convertimos en enemigos populares o en seres irrespetuosos e intolerantes; se puede opinar de farándula, moda y entretenimiento, pero no debemos adentrarnos en tópicos de mayor relevancia, como nuevas corrientes feministas, política o dar nuestra opinión sobre la comunidad LGTBI. De lo contrario, seremos reprimidos.

El pensamiento y la mayéutica son acciones cada vez menos apreciadas por los jóvenes, principalmente, en un mundo donde es más sencillo que antes exponer lo que opinamos. Paradójicamente, no se puede hacer por la falsa censura impuesta por un sistema donde se quiere encapsular y eliminar cualquier tipo de idea contraria a lo que se “debe” creer por lo que es correcto o lo que está más de moda en la sociedad actual, pues es más aceptable un medio no tradicional con una línea de pensamiento “moderna” aunque las notas sean mediocres. En cambio una agencia seria sí se ve afectada por querer callar ideas diferentes.

Hemos crecido con la máxima de que somos libres y gozamos de libertad, pero entra una pregunta de importancia: ¿Somos lo suficientemente libres para tener opinión? Esta pregunta solo somos capaces de responderla personalmente y ahí es donde se inicia la verdadera libertad.

El autor es estudiante de Relaciones Internacionales.

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