Opinión

‘Liberación’ masiva de reos

Actualizado el 04 de mayo de 2016 a las 12:00 am

En el lustro pasado, solo el 2,1% de los beneficiados fueron devueltos a la cárcel

Opinión

‘Liberación’ masiva de reos

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

En el debate sobre la liberación de reos abundan las opiniones desinformadas y dadas al calor del momento.

Lo primero que debe puntualizarse es que las medidas tomadas por el Ministerio de Justicia no conllevan la liberación total de reos; son una redistribución. Los privados de libertad que se beneficien son trasladados del régimen institucional (encierro total) al semiinstitucional, en el cual pueden dormir fuera de la prisión algunos días de la semana, lo que les permite algún tipo de reinserción social con sus familias y comunidades y tener empleos.

Estos beneficios no se dan a la ligera; son producto del análisis casuístico de un grupo interdisciplinario, el cual verifica el cumplimiento de ciertos requisitos mínimos, como tener una familia que los reciba, buena conducta en la cárcel, no tener causas judiciales pendientes, entre otras.

Debe tomarse en cuenta que, en el lustro pasado, tan solo el 2,1% de los beneficiados fueron devueltos al régimen institucional, dato que contradice el supuesto aumento de la inseguridad ciudadana por la “liberación masiva de delincuentes”.

Urgencia. Esta medida de urgencia es una respuesta estatal, a corto plazo, al hacinamiento crítico de las cárceles, situación declarada tanto por organismos internacionales como nacionales.

En los últimos años, el Comité contra la Tortura (en el 2001 y el 2008) y el Comité de Derechos Humanos (en el 2007 y el 2016), ambos de la ONU, le han llamado la atención a nuestro país por dicho problema.

Igualmente, la Relatoría sobre los Derechos de las Personas Privadas de Libertad de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en febrero de este año, reiteró la existencia de esta situación inhumana. Además, no olvidemos que desde el 2014 tenemos un caso en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Amrhein y otros vs. Costa Rica), en donde se argumenta el incumplimiento del artículo 5.2 de la Convención Americana de Derechos Humanos por trato indigno e inhumano producto del hacinamiento.

La Sala Constitucional, el año pasado, declaró con lugar 22 recursos de amparo por hacinamiento crítico, esto aunado a las múltiples resoluciones de los Juzgados Penales de Ejecución de Sentencia, como la que ordena la reubicación de 380 reclusos.

Reinserción social. La reducción del hacinamiento responde a la necesidad humanitaria de cumplir los estándares de los derechos humanos de las personas privadas de libertad, quienes no deben ser sometidas a ninguna forma de tortura (artículo 40 constitucional).

De igual manera, debemos visualizar la reducción del hacinamiento desde un plano general. Si tomamos en cuenta que uno de los beneficios generales de la pena de prisión es la reinserción social del reo, parecería obvio que necesitamos un sistema penitenciario que lleve a cabo un seguimiento más o menos personal de cada preso para brindarle un trato mediante el cual logre comprender e interiorizar la ilicitud de su actuar (claro es que ello dependerá de la actitud de cada recluso).

Entonces, la pregunta que debemos hacernos es si esto será posible en una cárcel atiborrada de personas, donde la cantidad de presos supera por mucho la cantidad de custodios y de personal técnico.

La respuesta parecería ser que lo conveniente es que exista una adecuada proporción entre los recursos materiales y los humanos para la atención adecuada de cada sujeto privado de libertad, algo que resulta imposible en condiciones de hacinamiento.

Ahora bien, si visualizamos la prisión como un lugar en donde los enemigos de la sociedad deben purgar sus penas, como una forma de venganza institucionalizada, donde escasa importancia tienen las condiciones humanitarias, estos argumentos poco o nada importarán.

Ante tal posición ideológica, brotan preguntas como: ¿De qué sirve ese tipo de pena? ¿Será que esos sujetos una vez que cumplan sus penas adecuarán sus conductas a la legalidad o será que su resentimiento social se habrá incrementado? O, más bien, ¿será que los exconvictos saldrán de ese tipo de cárceles igual o peor de como ingresaron?

El autor es abogado.

  • Comparta este artículo
Opinión

‘Liberación’ masiva de reos

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota