Opinión

La Ley N.° 5812 y el artista nacional

Actualizado el 11 de octubre de 2012 a las 12:00 am

Los artistas nacionales deben luchar por su espacio

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La Ley N.° 5812 y el artista nacional

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Parece que 12 artículos son muchos para que la Ley que Regula la Contratación e Impuestos a Artistas Extranjeros del Espectáculo, más conocida como 5812, pueda ser aplicada con eficacia por las leyes de nuestro país y en pro del desarrollo artístico de nuestra gente. En dicha ley, en el artículo 3.° se establece: (...) “quien contrate o emplee artistas extranjeros deberá contratar igual número de artistas nacionales para el mismo espectáculo” ('). Lo anterior deja claras dos realidades: las autoridades han omitido en el tiempo el cumplimiento de la Ley, y a la vez, nuestros artistas carecen de una organización real que les permita ejercer sus derechos como grupo de presión.

Más allá del show . Lo ocurrido en reiteradas oportunidades en nuestro ambiente artístico es reprochable. Lo que se hace es violar la Ley, con un doble discurso de parte del Ministerio de Cultura, al aparentar fomentar arte y cultura en la sociedad, sin tan siquiera poder defender los derechos de sus artistas apegados a la propia legislación.

Parece que los productores y artistas internacionales pueden escoger cuándo y cómo quieren teloneros, mientras que su deber es aceptar las condiciones del país, al que acuden si quieren hacer su espectáculo del cual viven; actúan como si Costa Rica tuviera que rendir privilegios a sus visitas, cuando, en realidad, es nuestro país una de sus fuentes de trabajo.

Situaciones como estas se viven todos los meses en nuestro país, desde eventos privados, competencias de baile y entretenimiento, hasta las propias celebraciones organizadas por el Gobierno.

Organización del gremio. Los artistas nacionales deben posicionarse, tomar ejes en común, para ejercer una participación activa y ganar espacios en temas de relevancia.

En nuestro medio se prestan las condiciones para que este proceso sea más sencillo: la mayoría de participantes se conocen y pueden coordinar estrategias en un juego de cooperación y solidaridad, con propuestas serias que encaminen a los diferentes sectores a mejores condiciones para dar su arte, que también implican más derechos.

De lo que no queda duda, es que actualmente hay una ley que, a vista de todos, no se cumple y no pasa nada. Es una oportunidad para que quienes se encuentran de lleno en el ambiente artístico puedan tener sus propuestas y llevarlas formalmente para ganar una agenda en el espectro oficial, que, por respeto a sus principios de Estado solidario, deberá escuchar.

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