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Lágrimas de cocodrilo

Actualizado el 02 de septiembre de 2017 a las 11:00 pm

El lenguaje humanoes un esconditepara las verdaderas intenciones

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Lágrimas de cocodrilo

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Por alguna arrogante razón, los seres humanos, especie muy reciente en la evolución de la vida terrestre, pero muy eficaz en cuanto a su capacidad de destrucción y la única con poder de autoaniquilación, hemos desarrollado un sentido de estúpida supremacía irrespetando la simbiosis que nos une con el ambiente y la conectividad con el resto de los demás animales y plantas.

Se conocen a la fecha 23 especies de cocodrilos en el mundo y son fieles representantes de los grandes dinosaurios que les precedieron. Uno de los componentes del cerebro humano (el más antiguo) es reptiliano, indica cuándo huir y dispara las alarmas más elementales cuando detecta peligro, eso tenemos en común con los saurios. El camaleón tiene una gran capacidad de mimetismo como medio de supervivencia, cambia de color y es el camuflaje perfecto con el entorno.

Sin sentimientos. Una característica de los reptiles y de las personas psicópatas es la ausencia de lo que conocemos tradicionalmente como sentimientos, pero eso no significa que unos y otros, por razones diversas, no puedan hacer mímica de las emociones. Desde cierto punto de vista, para un espectador desprevenido el cocodrilo “llora” cuando sale del agua debido a que los ojos de esos animales necesitan estar siempre húmedos y por ello sus glándulas segregan lágrimas para humedecer el ojo.

El cocodrilo también “llora” mientras devora a sus presas, no porque sienta compasión de ellas, sino porque las glándulas lacrimales de este animal están situadas a muy pocos centímetros de las salivales y por tanto se estimulan constantemente cuando este come.

Lo anterior no pasó inadvertido para el imaginario popular y de ahí surge la expresión de que alguien está llorando lágrimas de cocodrilo. Eso se refiere al contexto de la expresión falsa de una tristeza o sentimiento para la consecución de un propósito a través de la lástima o la sumisión fingida.

No necesariamente quien “llora” este tipo de lágrimas, o finge una emoción es un psicópata, pero ellos son los mejores en imitar los sentimientos aunque estén desprovistos de ellos, de ahí su peligrosidad.

Conveniencia. La mayoría de las lágrimas de cocodrilos que se vierten en el medio social tienen una mera función de conveniencia o bien son un medio para un fin, y no deben interpretarse literalmente, es decir, generalmente no hay lágrimas en el rostro, sino que estas se sustituyen con palabras adecuadas y serviles.

Si de algo me ha servido la experiencia que dan los años es que pongo más atención a los hechos y al lenguaje corporal que a lo que se dice con la boca.

Figurativamente hablando, el lenguaje humano es un escondite para las verdaderas intenciones y les ruego tomen precauciones para no ser devorados en este mundo.

El autor es abogado.

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