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Jaque mate comunista

Actualizado el 24 de junio de 2017 a las 10:00 pm

El respaldo público de los comunistas podía perjudicar al candidato que lo recibiera

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A finales de enero de 1966, a pocos días de efectuarse la elección presidencial, el líder del Partido Comunista de Costa Rica (PCCR), Manuel Mora Valverde, pronunció dos discursos por radio, los cuales luego circularon en la prensa y en forma de folleto. De acuerdo con Mora, lo que más le convenía a los trabajadores y a la sociedad costarricense era que en los comicios venideros no triunfara José Joaquín Trejos Fernández, candidato del Partido Unificación Nacional (PUN).

Aunque Mora no llamó a votar directamente por Daniel Oduber Quirós, aspirante por el Partido Liberación Nacional (PLN), su manifestación fue entendida en ese sentido y aprovechada inmediatamente por el PUN para reforzar los ataques contra Oduber, quien desde antes de las declaraciones de Mora era acusado de ser comunista.

Los resultados de la elección, efectuada el 6 de febrero, arrojaron una diferencia a favor de Trejos de 4.220 votos, apenas el 1% del total de sufragios válidos. Posteriormente, Oduber denunció el proceder de Mora como una maniobra para perjudicar al PLN, ya que, según él, los comunistas realmente habían votado por Trejos.

Ilegalización. Tras la guerra civil de 1948, la Junta de Gobierno presidida por José Figueres Ferrer ilegalizó, mediante un decreto, al PCCR. Tal condición se consolidó en la Constitución de 1949, cuyo artículo 98 prohibía la “formación o el funcionamiento de partidos que por sus programas ideológicos, medios de acción o vinculaciones internacionales” tendieran “a destruir los fundamentos de la organización democrática del país”.

Desde entonces, el PCCR procuró volver a competir electoralmente, pero tales iniciativas fracasaron ante la aplicación del artículo 98. En tales circunstancias, poco sorprende que, aunque el PLN liderara las nuevas políticas económicas y sociales que reforzaban la intervención estatal, los comunistas votaran a favor de las fuerzas opositoras al PLN en los comicios de 1953, 1958 y 1962.

Tal estrategia no respondía únicamente el fuerte antiliberacionismo que prevalecía en el PCCR, sino a que los comunistas tenían la expectativa de que los partidarios de Rafael Ángel Calderón Guardia y de Teodoro Picado Michalski (con cuyos gobiernos el PCCR había estado aliado en la década de 1940) favorecieran la reforma del artículo 98.

Los dirigentes calderonistas y picadistas, aunque personalmente pudieran compartir esa reivindicación, estaban concentrados en dejar atrás su pasada alianza con el PCCR, ya que, en una época dominada por la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, no deseaban exponerse a ser tildados de comunistas (un riesgo intensificado tras el triunfo de la Revolución cubana en 1959).

Acercamiento. En algún momento, entre finales de la década de 1950 e inicios de la de 1960, los comunistas empezaron a acercarse a los sectores más progresistas del PLN, algunos de los cuales simpatizaban con la Revolución cubana. Alberto Cañas Escalante fue uno de los que contribuyeron a esa aproximación, manifiesta en la defensa que hizo de la obra literaria de Carlos Luis Fallas Sibaja.

En 1965, los comunistas intentaron competir una vez más en las elecciones a efectuarse en 1966, mediante el Partido Alianza Popular Socialista (PAPS), fundado por el exdiputado y exliberacionista Marcial Aguiluz Orellana.

A medida que la campaña electoral se intensificó y empezó a evidenciarse que el margen de votos que separaría al ganador del perdedor podría ser muy pequeño, tanto los dirigentes del PLN como los del PUN comenzaron a preocuparse por cuál candidato sería apoyado por los comunistas.

Tal inquietud estaba plenamente justificada: en 1948, último año en que compitió electoralmente, el PCCR capturó casi el 14% de los votos válidos y alrededor del 7% del total de personas inscritas en el padrón electoral.

Si bien para 1965 no se conocía el tamaño del caudal electoral comunista, Mora lo estimaba entre 50.000 y 60.000 votantes; es decir, un 10% de todas las personas empadronadas para votar. De esta manera, el apoyo del PCCR podía resultar decisivo tanto para el PUN como para el PLN.

Negociación. Aunque limitada, la evidencia disponible indica que el PCCR logró llegar a dos acuerdos con dirigentes del PLN y del PUN (especialmente los calderonistas): el primero consistió en que los diputados pertenecientes o identificados con esos partidos respaldarían la legalidad del PAPS; y el segundo, en que esos mismos legisladores apoyarían la reforma del artículo 98.

El primer compromiso se resquebrajó a finales de octubre de 1965, cuando el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) se pronunció en contra de la inscripción del PAPS y tanto los diputados del PLN como los que simpatizaban con el PUN manifestaron que tenían que acatar ese fallo.

Poco más de un mes después, en los últimos días de noviembre, 41 diputados, tanto del PLN como simpatizantes del PUN, acogieron un proyecto de ley para modificar el artículo 98 porque desnaturalizaba “la esencia de nuestro régimen democrático”.

Dado el amplio apoyo que tuvo el proyecto, ni el PLN ni el PUN pudieron utilizar tal respaldo en contra de su adversario en la campaña electoral entonces en curso, pese a que estaba dominada por un fuerte anticomunismo.

El importante logro que supuso la acogida de ese proyecto de ley fue, sin embargo, casi eclipsado de inmediato: en efecto, el Ministerio de Trabajo sometió a la Asamblea Legislativa una modificación del Código de Trabajo, con el propósito de aplicar el artículo 98 a los sindicatos dominados por los comunistas.

La confrontación entre las dos tendencias referidas se resolvió entre diciembre de 1965 y enero de 1966, cuando se alcanzó un acuerdo que supuso que no se le diera trámite al proyecto para modificar el artículo 98, a cambio de lo cual el Ministerio de Trabajo retiró de la Asamblea Legislativa el conocimiento de la reforma al Código de Trabajo.

Mora. La estrategia de Mora, una vez que sus principales objetivos (la legalidad del PAPS y la modificación del artículo 98) no fueron conseguidos, consistió en demostrar el costo en las urnas que podía tener para las principales fuerzas políticas del país que los comunistas permanecieran al margen de la contienda electoral.

Independientemente de si los comunistas votaron a favor de Trejos en 1966 (como al parecer hicieron), Mora demostró su punto: en campañas electorales muy polarizadas, en las que un estrecho margen podía definir al triunfador, el respaldo público de los comunistas podía perjudicar al candidato que lo recibiera.

A inicios de 1969, el TSE se pronunció en contra de que los comunistas inscribieran una organización política propia, por lo que se prepararon para competir, en los comicios de 1970, mediante el Partido Acción Socialista (PASO), también fundado por Aguiluz y con Mora como aspirante a diputado.

La Asamblea Legislativa, en el contexto de una intensa campaña electoral que enfrentaba a Figueres del PLN con el expresidente Mario Echandi Jiménez del PUN, evitó conocer el asunto de la legalidad del PASO, que pudo así competir electoralmente.

La participación del PASO en los comicios de 1970, que permitió que Mora volviera a desempeñarse como diputado desde que tuvo que dejar el Congreso en 1948, posibilitó conocer el tamaño del electorado comunista: 29.133 votos legislativos, que representaron el 5,5% de la votación total y el 4,3% del padrón electoral.

Debido a la pequeñez de esta fuerza electoral, no se justificaba mantener la versión original del artículo 98, que más bien se prestaba para que los comunistas y otras agrupaciones cuestionaran la democracia costarricense.

En 1975, durante el gobierno de Oduber (1974-1978), por fin se reformó ese artículo y se eliminó la prohibición establecida casi treinta años antes.

El autor es historiador.

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