Opinión

Internet: el campo de batalla electoral

Actualizado el 06 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

Internet será el campo de contienda de las próximas elecciones presidenciales

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Internet: el campo de batalla electoral

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Cuando restan aún meses para las próximas elecciones, pero con los primeros destellos de aspirantes a ocupar la Presidencia de la República a partir de mayo del 2014, es interesante exponer un tema que vendrá a cambiar el paradigma de las campañas políticas pasadas, pues tendremos la tecnología presente, con la particularidad de contar con un número significativo de personas con acceso a ella.

Solamente basta con echar un vistazo y darse cuenta de que en Internet se maneja la mayor cantidad de información del mundo, se dan transacciones comerciales y negocios por millones de dólares diarios, se envían cientos de millones de mensajes al día, se encuentran millones de fuentes de entretenimiento, pero, sobre todo, es el sitio donde se difunden billones de opiniones acerca de los más variados temas.

En Costa Rica, los recientes datos del VI Censo Nacional de Vivienda 2011, del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), mencionan que el 33,5% de los hogares costarricenses tienen Internet y que las líneas celulares llegaron al 87,2% de las casas. Este último dato –creo– incidirá significativamente en el índice de acceso, dada la cantidad de personas que están migrando hacia teléfonos inteligentes con acceso a Internet.

Producto de esta diseminación y como efecto lógico, Internet se convertirá en el campo central de contienda electoral de las próximas elecciones presidenciales en nuestro país, tal como está ocurriendo en Estados Unidos de Norteamérica, en donde a diario se lleva un muy atrayente despliegue de inteligencia política en medios electrónicos y en donde el pulso de índices tan innovadores como cantidad de referencias de candidatos en Twitter o la cantidad de seguidores falsos en Facebook se ha vuelto interesante.

Indudablemente, Internet se convertirá en el centro de debate y discusión de planes de gobierno, en pizarra de exposición del desempeño y transparencia de quienes aspiren a la presidencia, en el foco del márquetin político y en el núcleo de la logística electoral.

En las elecciones del 2010 hubo una prueba de concepto con la incorporación de las redes sociales en campaña electoral, pero los esfuerzos fueron lánguidos y no tuvieron el impacto que en otras latitudes, principalmente por falta de acceso de la ciudadanía a Internet.

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Hoy día, advertimos con extrañeza sobre el hecho de que algunos que ya han manifestado sus propósitos de postular su nombre, están cometiendo errores muy elementales en el uso de la tecnología. Algunos con modestas y esporádicas publicaciones de un post ; otros; usando Internet como si fuese televisión, publicando tradicionales y poco efectivos mensajes unidireccionales (sobre todo de video).

Quizás los más atrevidos están optando por operativizar el intercambio de ideas y participación ciudadana mediante un sitio web.

No hay que olvidar que Internet y las redes sociales son herramientas tecnológicas que fortalecen la comunicación entre humanos “a alta velocidad”, por lo cual, quienes las utilicen deben velar porque sus equipos de comunicación estructuren su uso multidimencional, pues un error puede incidir directa, acelerada e irremediablemente en el posicionamiento ante el electorado.

Desde este nuevo esquema electoral, algunos conceptos van a cambiar.

•El electorado, ya no serán aquellas personas con gran pasión partidista que vota por colores; por el contrario, con la tecnología, el electorado está compuesto por grupos de personas segmentadas y diferenciadas, acorde a necesidades e intereses, con un alto nivel de inteligencia y criterio, quienes tienen al alcance una plataforma con la capacidad para influir y verse influidos.

•El plan de gobierno no será más una grupo de ideas escritas para distribuir entre algunos pocos. Ahora se convertirá en la oferta de ideas, proyectos y programas que estarán disponibles como instancia de consulta y como insumo para el profundo debate del electorado.

•El candidato o la candidata, tendrá que ir más allá de la televisión y giras. Quien no elabore una estrategia de imagen amparada a una comunicación tecnológica innovadora y transparente, no logrará una identidad atractiva para el elector. Asimismo, quien no tenga la reputación necesaria o mienta, se dará cuenta muy rápidamente de lo devastadoras que pueden ser las redes sociales.

Es evidente que el tema electoral no es de preocupación inmediata, pero analizando los vacíos políticos existentes y observando que la mayoría de costarricenses pertenecen a quienes no tienen filiación política y quienes no desean saber nada de la política, todavía hay tiempo tanto para nuevas opciones no supeditadas a maquinarias electorales, como para que aquellos partidos establecidos afinen sus estrategias de comunicación por Internet y redes sociales, de modo que se ofrezca a la ciudadanía una campaña inclusiva, innovadora y, sobre todo, transparente.

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