Opinión

Inseguridad y extorsiones

Actualizado el 09 de septiembre de 2013 a las 12:00 am

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La inseguridad nacional real es mucho mayor de la que se reconoce oficialmente: la gente no suele reportar el robo de un televisor, la cartera, en fin, de objetos por los que tendrá que hacer mil vueltas e invertir mucho tiempo, a sabiendas de que muy probablemente no recuperará lo perdido. Tampoco se denuncia el robo de la cédula y de las tarjetas de crédito –solo ante el emisor–, ni el de celulares– solo ante la compañía telefónica–. El OIJ no se entera de estos hechos.

Lo mismo ocurre con algunos robos y también con los “secuestros exprés”, que llevaron a reducir el horario nocturno de los cajeros automáticos. En los casos de violación, por otras consideraciones, las víctimas evitan la denuncia.

En Facebook se difundió la foto de un perrito extraviado que, en extrañas circunstancias, desapareció de un establecimiento donde lo custodiaban. El perro estuvo varios días en una casa y alguien informó a los dueños de su ubicación a cambio de paga. Descubiertos sus “temporales custodios”, exigieron pago para devolver el perrito. No importó el sufrimiento del animal ni el de sus dueños, y es este un cuadro más de la inseguridad que nos sigue arrebatando la paz.

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