Opinión

¡Imagine!

Actualizado el 12 de agosto de 2013 a las 12:01 am

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El poeta José Lezama Lima nunca salió de Cuba, no le atraía el viaje, digamos, físico: “Es que hay viajes más espléndidos –predicaba–, los que un hombre intenta por los corredores de la casa, yendo de su dormitorio a la cocina, amainando el paso a la altura de su biblioteca. ¿Para qué medios de transporte? Los aviones, ja, donde grises viajeros caminan solo de proa a popa; eso no es viajar. El viaje, señores, es apenas un movimiento de la imaginación…”.

Cuando los filósofos platónicos dicen que el alma –de no ser por el cuerpo– estaría donde ella quisiera, uno siente que sí, que somos tipos bifrontes, a lo Lezama, habituados a “estar siempre donde no estamos”: algo dentro de uno se va, se dispersa… ¡y viaja! ¿Será que la imaginación en momentos así parpadea y el cuerpo se acomodó ya entre paréntesis?

De cualquier modo, atienda unas pocas instrucciones: el ojo fotografía, las neuronas articulan, el juicio racional orienta... pero solo si usted imagina, libre de toda libertad, se convertirá en el sujeto providencial de la inédita aventura que cada cual es para sí, y entonces verá la diferencia. Imaginar es franquear una barrera; y quienes se entregan a sus giros, al brío pluscuamperfecto de fabular su propia vida, saborean la magna diferencia entre estar y bienestar.

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