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Actualizado el 02 de junio de 2013 a las 12:00 am

El saber yla razón hablan, la ignoranciay el error gritan

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Igualiticos - 1
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Este es el título del libro escrito por el investigador costarricense Carlos Sojo. Se trata de un texto importante por la rigurosidad técnica de su composición y el abordaje de temas claves en la comprensión de las realidades actuales del país. La lectura de sus páginas origina las reflexiones que comparto a continuación. No me refiero a la “'la desigualdad social por medio del análisis de la forma en que la sociedad se la representa'” ( Igualiticos , página 14), que es el interés principal del libro, sino a otros temas correlacionados con este.

Fundar las decisiones en conocimientos. Lo primero que pensé al leer Igualiticos fue en la distancia que separa el pensamiento costarricense, en este caso sociológico, de los móviles que inspiran o parecen inspirar a quienes toman decisiones. Mientras el investigador busca conocer para fundar su acción en saberes verificados; el tomador de decisiones, en especial si es político con alguna autoridad formal o informal, está sumido en un activismo atolondrado y superficial que le impide ocuparse de lo más importante: Basar sus acciones y determinaciones en conocimientos. Los desafíos que el país enfrenta no se abordan con activismos, improvisaciones o eso que llaman espíritu partidario, que no es otra cosa más que embrutecimiento partidario, pero tampoco puede hacerse desde la burbuja narcisista y autocomplaciente de una academia teoricista, políticamente infantil e inexperta. Se requiere tender muchos puentes de comunicación y trabajo conjunto entre académicos y tomadores nacionales de decisiones, para superar la distancia y la recíproca desconfianza.

Neutralización-convergencia de clases sociales. Otro asunto que me hizo recordar la lectura de Igualiticos fue una hipótesis esgrimida, si mal no recuerdo, en los años setenta del siglo pasado, según la cual la estabilidad democrática nacional se origina en la neutralización-convergencia de clases sociales que tuvo lugar poco después de finalizada la Guerra Civil de 1948. En el marco de la reforma social, la disolución del Ejército y la configuración del Estado Social y Liberal de Derecho en la Asamblea Nacional Constituyente de 1949, se produjo un pacto tácito de cooperación-neutralización de los grupos sociales medios de la ciudad y del campo con los sectores emergentes de industriales y comerciantes, sin que esto implicase una ruptura violenta con la poderosa clase cafetalera. De este acuerdo tácito, cuya expresión jurídico-política fue la bipolaridad-bipartidista y la creación del Estado Social y Liberal de Derecho, quedaron excluidos, o al menos no suficientemente incorporados, la clase obrera, el proletariado agrícola, y las poblaciones marginadas de la ciudad y el campo.

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Itinerario. En tales condiciones, la evolución del país entre 1950 y 1980 propicia la diversificación de la producción, el crecimiento del Estado, la expansión de las clases sociales medias vinculadas a las actividades públicas, la consolidación de las clases sociales industrial y comercial, el nacimiento de un estamento poblacional gerencial y ejecutivo, y la fuerte inversión estatal en educación y salud.

Hacia finales de los años setenta y, de modo especial, en los primeros dos años de los ochenta, la crisis económica internacional y la desproporción del Estado respecto a los sistemas productivos internos, aconsejaron un cambio de estrategia de desarrollo que condujo a la desaparición del Estado Empresario y al diseño y ejecución de una vía de desarrollo hacia afuera, todo lo cual se combinó con la decisiva participación costarricense en la pacificación de Centroamérica.

Los tratados y acuerdos de libre comercio y la desmonopolización del sector público, configuran el punto más alto en la ejecución de la estrategia de desarrollo hacia afuera. A través de la evolución nacional se ha hecho un descubrimiento trascendental: Los mercados funcionan, la sociedad de mercado, no. Para que el bienestar social se multiplique de modo constante durante largos periodos de tiempo, se requieren economías de mercado poderosas y globalizadas en sociedades cuyo estilo de desarrollo sea socialmente inclusivo.

El reformismo. En los días que corren una parte de los costarricenses se aferra “'a la imagen integradora de la Segunda República, sobredimensionando sus logros sociales, sus figuras míticas, sus recursos retóricos y sus referentes ideológicos'” (obra citada, página 84), mientras otra parte reclama “'una nueva oportunidad para el liberalismo, un respiro respecto de lo que llaman excesos del Estado y una definitiva inserción en la nueva modernidad, hoy dicha como globalización'” (obra citada, página 84). En tales condiciones, el espacio histórico para un devenir progresivo, reformista, que no idolatre ni al Estado ni al mercado, que sea global y globalizador pero no debilite las raíces nacionales, ve reducida su eficacia política, y su poder de convocatoria social.

La sociedad de clases sociales medias y extremos ideológicos controlados atraviesa un momento de peligrosa fragilidad.

No es esta la primera vez, no será la última, que los costarricenses debamos evitar los extremismos y dar un nuevo salto al bienestar. Lo hemos hecho antes, ¿por qué no hacerlo ahora? La reconfiguración política nacional conduce, de nuevo, al relanzamiento del reformismo como vía de transformación socio-económica progresiva y progresista, algo que los extremismos, acostumbrados a profetizar apocalipsis, visualizar infernales paraísos y generar violencias, nunca han entendido.

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De la ilustrada vulgaridad a la excelencia. Las escaramuzas y griterías, disfrazadas de impaciencia e ilustrada vulgaridad, que de tanto en tanto toman calles, avenidas, curules y edificios, se desvanecen en su propia vaciedad, mientras en la vida de cientos de miles de compatriotas, muchos de ellos jóvenes, se generan ejemplos de reflexión sistemática, aportes relevantes al desarrollo nacional y buenas prácticas.

En la puerta de entrada a los ámbitos donde se toman decisiones debe escribirse el pensamiento de Dante: “Déjese aquí cuanto sea recelo; /Mátese aquí cuanto sea vileza”(La Divina Comedia). Ojalá que en los entresijos del poder se practique la tesis de Arturo Graf “el saber y la razón hablan; la ignorancia y el error gritan”.

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