Opinión

Igualdad de género basada en datos

Actualizado el 16 de septiembre de 2017 a las 10:30 pm

Lograr la igualdad de género solo se presenta una vez en una generación

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NUEVA YORK – Uno de los puntos clave de la agenda de la reunión anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas es evaluar el progreso global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la hoja de ruta de consenso de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para resolver los mayores desafíos del mundo para el 2030.

Formé parte del equipo de la ONU que contribuyó a crear los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que precedieron a los ODS. Cuando los ODM concluyeron en el 2015, habían impulsado algunos de los avances más rápidos y amplios que el mundo hubiera visto en salud y desarrollo global. Los ODM allanaron el camino para los ODS, y el compromiso que ha mostrado la comunidad mundial para mantener el programa de desarrollo pos-2015 me resulta alentador.

Pero también me ha quedado claro a mí y a otros que sin un enfoque más intencional y basado en datos sobre las necesidades de las mujeres y niñas en particular, se verá resentido el progreso hacia un amplio espectro de objetivos. Si no logramos una igualdad de género universal, no alcanzaremos muchos de los demás objetivos, desde terminar con la pobreza hasta garantizar la buena salud.

Una de mis frustraciones personales respecto de los ODM fue que la igualdad de género resultó más una cuestión de retórica que de acción. Los ODM no abordaron de forma adecuada, a pesar de su promesa de empoderamiento, muchos de los mayores desafíos que enfrentan las mujeres y las niñas, como la violencia de género y la discriminación económica. Estas lagunas han persistido, porque cuando se estaban formulando los ODM en los años noventa, la mayoría (en la que me incluyo) no comprendía de manera adecuada la magnitud o la complejidad del problema.

Debemos evitar que los ODS corran una suerte similar. Lograr la igualdad de género es más que una oportunidad que se presenta solo una vez en una generación. También es la mejor manera de hacer progresos en casi todos los ODS y de construir un mundo en el que todos puedan prosperar. Se necesitan acciones colectivas para abordar las diversas dimensiones de la desigualdad de género e impulsar el progreso, tema que abordarán Bill y Melinda Gates en una reunión de líderes mundiales la próxima semana en Nueva York y expondrán en un nuevo informe.

Uno de los mayores obstáculos es la escasez de buena información sobre cuestiones que afectan a las mujeres y niñas de forma desproporcionada, como los derechos de propiedad, el acceso a la educación, la planificación familiar o la atención sanitaria. Los datos son fundamentales para comprender qué está funcionando y cómo seguir por ese camino. Sin embargo, solo existen datos actualizados para una pequeña parte de los indicadores que se elaboraron para evaluar el avance de los 17 ODS, incluidos los más de 40 directamente relacionados con la igualdad de género. La mayoría de los países están midiendo solo tres de los 14 indicadores de progreso asociados con el objetivo primario de equidad de género (ODS 5).

La Fundación Bill y Melinda Gates creó una iniciativa de tres años y 80 millones de dólares para contribuir a llenar esos vacíos críticos, que generará datos más confiables que puedan mejorar el diseño y la focalización de los programas y las intervenciones de políticas. Como parte de ese esfuerzo, recientemente la Fundación creó un fondo colaborativo de 10 millones de dólares con ONU Mujeres para ayudar a los países a mejorar la calidad de los datos específicos de género que recopilan. La fundación también da apoyo a Equal Measures 2030, una iniciativa para capacitar a defensores y grupos de la sociedad civil con evidencia fácil de usar para evaluar el progreso hacia los objetivos y mantener en el buen camino los ODS para mujeres y niñas.

Estas y otras iniciativas proporcionarán a los defensores y responsables políticos de la igualdad de género una mejor información sobre la naturaleza y la magnitud de las barreras sociales y económicas que impiden en avance de mujeres y niñas, y ayudarán a identificar a quienes queden excluidas.

Por las evidencias existentes, sabemos que el empoderamiento de las mujeres y niñas puede avanzar más rápido. Por ejemplo, cuando las niñas asisten a la escuela secundaria (ODS 4) las probabilidades de que se casen siendo menores son hasta seis veces inferiores. Y las mayores tasas de alfabetización entre las adolescentes están asociadas con menores índices de embarazo adolescente y mejor salud (ODS 3). De la misma forma, las mujeres son mucho más propensas que los hombres a invertir sus excedentes de ingresos en mejorar la vida de sus hijos.

Los beneficios de la equidad de género también resultan evidentes cuando las mujeres tienen acceso a servicios financieros básicos, como cuentas de crédito y de ahorro, que les permiten iniciar negocios y ahorrar dinero para los artículos de primera necesidad de su familia.

Asimismo, reducir la brecha de género en la agricultura podría tener un impacto aún más profundo en las familias y la productividad en el mundo en desarrollo. Por ejemplo, hoy en día las mujeres representan casi la mitad de la mano de obra agrícola en el África subsahariana. Sin embargo, normalmente trabajan parcelas de tierra más pequeñas y menos productivas que los hombres, y a menudo carecen de acceso a las mejores semillas, fertilizantes, crédito y oportunidades de capacitación. Los estudios demuestran que otorgar a las mujeres más poder de decisión sobre los activos productivos tiene el potencial de aumentar los rendimientos agrícolas en más del 20 %, lo cual es esencial para “poner fin a la pobreza en todas sus formas y en todas partes” para el año 2030 (ODS 1).

Cuando eliminamos las barreras que afectan a los más vulnerables de la sociedad, los resultados son transformadores. Sin embargo, para lograrlo, los donantes, los socios para el desarrollo, los gobiernos y el sector privado deben invertir en más y mejores datos clasificados por edad y sexo. Esto permitirá que los programas se adecúen a las necesidades de las mujeres y niñas de todo el mundo.

Nuestro reto (y oportunidad) es superar las barreras profundamente arraigadas que impiden el progreso de las mujeres y niñas. Los ODS representan un gran paso en esta dirección. Pero los objetivos que carecen de estrategias viables solo son buenas intenciones. Los ODS proporcionan la hoja de ruta para terminar con la pobreza y crear un mundo mejor, más saludable y más seguro para todos. Procurar que contemos con datos de calidad es la mejor manera de garantizar que nadie se quede en el camino.

Mark Suzman es director estratégico y presidente de Política Global y Defensa en la Fundación Bill y Melinda Gates. © Project Syndicate 1995–2017

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