Opinión

Ideologías y elecciones en Costa Rica

Actualizado el 25 de enero de 2014 a las 12:00 am

Opinión

Ideologías y elecciones en Costa Rica

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Desde que Deng Xiaoping inició, en el año 1979, el proceso de reforma hacia el sistema de mercado, hacia la apertura a la inversión extranjera y al comercio internacional (con la conformación posterior de una buena cantidad de acuerdos de libre comercio), se pudo percatar de que la toma de decisiones con base en ideologías solo lleva a cometer errores. Por esta razón, en ese momento, hizo un enérgico llamado al Partido Popular y a los miembros del Gobierno sobre la urgencia de basarse, para la toma de decisiones, ya no en prescripciones ideológicas, sino en la observación y análisis de los hechos mismos.

Desde entonces, tanto el Partido (ochenta millones de personas altamente calificadas) como el Gobierno han ido generando un necesario proceso de aprendizaje gracias a la utilización del método de aprendizaje por ensayo y error. Esto explica la conocida frase, con la que Deng inicia el proceso de reforma: “Hay que cruzar el río tanteando las piedras”.

Cuando estaba elaborando un libro, recién publicado por la UCR, sobre las razones políticas y culturales que explican el extraordinario desarrollo económico chino (que extrajo de la pobreza a seiscientos millones de personas) llegué a percatarme de que son precisamente los países occidentales quienes se han convertido en “ideológicos” y, en consecuencia, han perdido la capacidad de tomar decisiones con base en un proceso efectivo de aprendizaje, característica por excelencia de la gobernanza china, hoy día.

El Gobierno chino no toma decisiones importantes, si no media un eficiente proceso de consulta y diálogo entre conocedores e interesados: académicos, think tanks , miembros de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, académicos extranjeros, encuestas a la población, reportajes de prensa, oficiales de las distintas dependencias gubernamentales, etc.

Tanto la prensa como los académicos occidentales muy poco informan de esta cualidad que posee China, posiblemente porque ese tipo de diálogo ocurre en idioma mandarín o porque las universidades estadounidenses acogen y difunden escritos de disidentes no interesados en informar de manera objetiva acerca de los cambios que han venido ocurriendo en la gobernanza de ese país.

Precisamente, desde el inicio del proceso de reforma, los gobernantes chinos entendieron que todo proceso verdadero de aprendizaje por ensayo y error ocurre solamente cuando las informaciones fluyen de manera muy eficiente en todas direcciones. Igualmente, comprendieron que graves errores se cometen cuando los gobernantes se dan el lujo de “no querer aprender” de otros.

PUBLICIDAD

El analista político Karl Deutsch ha llamado a esa voluntad de aprender, humildad, frente a su contrario, la soberbia que es el darse el lujo de no querer aprender de los demás. Esta carencia, dice Deutsch, es la vía más segura para el fracaso.

Aprendizaje y humildad. Esta capacidad de aprendizaje por ensayo y error de los chinos ha llevado al exembajador de Estados Unidos, J. Stepleton Roy, asignado al país asiático, a expresar que esta actitud “difiere profundamente de lo que uno encuentra en Washington, donde hay preocupación por nuestra incapacidad para corregir los problemas que están haciendo a nuestro sistema político –alos ojos de muchos americanos– cada vez más disfuncional”.

Esta carencia explica también la iluminadora observación del periodista del Washington Post , Robert Samuelson, que en su artículo “El triunfo de la ideología”, en alusión a la ineficiencia de los congresistas estadounidenses, decía que la maldición de la política de Estados Unidos (que podría aplicarse a la mayoría de los países, incluso Costa Rica) es que está cada vez menos ligada a los distintos intereses del país, y más a las ideologías.

Sobre el comportamiento de los congresistas, el periodista del Washington Post agregó: “Su recompensa es sentirse bien acerca de ellos mismos. Esta “política de la autoestima” altera profundamente la política. Para los novatos, esto sugiere que ellos no solamente están desacuerdo con sus adversarios, sino que los miran como moralmente inferiores”.

Con respecto a cualquier sentimiento de autocomplacencia por creer estar defendiendo la ideología correcta, la cultura milenaria china tiene grandes diferencias. Lao Tzu solía decir: “Si sucede que alguien tiene razón, debería primeramente desechar toda imagen idealizada de sí mismo como un hombre bueno (humildad que también recomienda el cristianismo), pues) tan pronto como un hombre está consciente de que siempre hace el bien y evita el mal, ya no es perfectamente bueno”.

La cultura confuciana ha conducido a los chinos a la capacidad de llegar con premura a importantes consensos, pues esta coloca el bienestar de la sociedad por encima del bienestar individual. Contrariamente, lo que hoy día impide a los políticos occidentales llegar a urgentes consensos es su incapacidad de poner abajo posiciones individuales, muchas veces tercamente sostenidas por compromisos ideológicos o por vanidad.

PUBLICIDAD

A la hora de elegir a nuestros futuros gobernantes, es importante determinar quiénes posiblemente tomarán decisiones con base en prescripciones ideologías, en lugar de partir de una apreciación objetiva de la realidad que, además de ser cambiante, alcanza grandes diferencias y especificidades entre países o circunstancias.

Igualmente, hay que ser precavidos con aquellos que carecen de la humildad requerida para aprender de las posibles consecuencias de sus errores, o para quienes no lleguen a reconocer si sus decisiones son inadecuadas, especialmente si se fundan en prescripciones ideológicas.

  • Comparta este artículo
Opinión

Ideologías y elecciones en Costa Rica

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota