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Ideas erradas sobre educación y sexualidad

Actualizado el 27 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

Posicionesparcializadasno se ajustana la realidad

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Ideas erradas sobre educación y sexualidad

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En una nota de opinión difundida por el diario La Nación el 22 de noviembre, en la página 38 A, intitulada “Educación sexual al descubierto”, el señor Andrés de Muller presenta una argumentación que, además de estar parcializada ideológicamente y mantener un desajustado sesgo positivista, incita en gran medida a suponer ideas completamente erradas.

Abogando por la transparencia y la argumentación fundamentada, además de un abordaje crítico y reflexivo de la realidad costarricense, se aclara lo siguiente:

1. En el ámbito internacional y nacional existe una vasta cantidad de ejemplos jurídicos a los cuales el Estado costarricense se ha adscrito con respecto a la defensa de los derechos sexuales y derechos reproductivos. Dichos derechos se plantean en consonancia con la propuesta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (suscritos por 189 países miembros de la ONU), los cuales van desde la erradicación de la pobreza extrema y el hambre, hasta la prevención del VIH y sida en todo el orbe. Es difícil imaginar cómo este tipo de iniciativas puedan tildarse de nefastas o cosificadoras. El hecho de que se implementen en la esfera nacional líneas de trabajo u objetivos comunes que han sido desarrollados internacionalmente, no significa, per se, que se esté proscribiendo lo costarricense.

2. Con respecto a la sesgada reinterpretación del autor en torno a los porcentajes de embarazos en personas adolescentes en Costa Rica, es necesario aclarar que la realidad de las adolescentes y niñas embarazadas no es un tema que pueda tratarse tan fría y desatinadamente. Sin lugar a dudas, es un problema cuantitativo, pero también cualitativo, que afecta la vida de un número importante de personas, especialmente las más pobres. Podría afirmarse despreciativamente que afecta a “únicamente al 6% del total de personas adolescentes del país”, pero las probabilidades de que una hija de una persona adolescente se embarace en su adolescencia son de 3 a 4 veces mayores que las de otras personas adolescentes, lo que significa que este fenómeno no se reduce a un número de embarazos “hoy”; es una coyuntura que se comporta cíclicamente.

3. Es fácil decir que un embarazo no deseado es “una maravillosa bendición por celebrar” desde una posición socioeconómica que no amenaza su bienestar, con una educación superior, con múltiples posibilidades de desarrollo, y, por supuesto, siendo hombre. Afirmaciones tan despersonalizadas mues- tran paupérrima sensibilización respecto a la situación real de estos embarazos. Ironía: hablar del riesgo de la “cosificación de lo humano” mientras se desprestigia y deslegitima el sufrimiento de otros.

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4. Cierto es que desde las iniciativas que defienden el acceso a métodos anticonceptivos y educación integral para la sexualidad, no se pueden desestimar los cambios demográficos que ocurren en la actualidad. No obstante, no se opta por restringir la natalidad, sino que se trata de proporcionar una libre y consensuada elección para tener acceso a ella, como el derecho mismo lo dicta. El hecho de que pueda existir un desajuste poblacional no es, ni será nunca, una razón para limitar el derecho de una persona a planear y decidir a conciencia cuántos hijos o hijas desea tener. Es indigno confundir deliberadamente puntos tan distintos.

5. Despotricar insidiosamente y sin argumentos contra la teoría de género (mal llamada “ideología de género”), es anticientífico, dogmático e inconsistente. Las teorías de género no son planteamientos arbitrarios ni dogmáticos, son propuestas científicamente fundamentadas que remiten a la equidad entre todas las personas.Si bien la mayoría de las personas que trabajamos en torno a los derechos sexuales y derechos reproductivos compartimos un vínculo personal con lo que defendemos, antes de dicha vinculación existe un amplio fundamento científico, jurídico, epistemológico y humano que respalda nuestro actuar. Contrario a autores que con palabras adornadas y tecnicismos de poca relevancia tratan de disfrazar una posición individual y parcializada, quienes pertenecemos a este campo siempre abogaremos por la criticidad, la construcción, la reflexión y la consciencia, manteniendo como fin último y primordial el bienestar de todas las personas.

Joel Chavarría Monge. Encargado de Proyectos. Asociación Demográfica Costarricense

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