Opinión

Tenemos una naturaleza extraordinaria que debemos conservar

INBio: aportes e inicio de una nueva etapa

Actualizado el 28 de abril de 2013 a las 12:00 am

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En la naturaleza, las especies que no logran adaptarse a los cambios de su entorno desaparecen inexorablemente. Las que evolucionan adaptándose a las nuevas condiciones son las que sobreviven. Algo similar sucede con las instituciones. Por eso el INBio está en proceso de cambio, comenzando una nueva etapa.

Hace 23 años iniciamos nuestra labor con esta visión: la naturaleza, esa maravillosa diversidad de seres vivientes entrelazados en las más complejas y armoniosas interrelaciones, de la cual depende nuestra existencia, es algo que todos deberíamos comprender, valorar y conservar. Dice un pensador senegalés que los humanos “conservamos lo que amamos, amamos lo que conocemos y conocemos lo que se nos ha enseñado”.

Motivación. Esto fue lo que en 1989 motivó a un grupo de ciudadanos a crear y desarrollar el INBio, el Instituto Nacional de Biodiversidad de Costa Rica, complementando la valiosa tarea iniciada por el Museo Nacional, las universidades y otras entidades científicas nacionales y extranjeras, de generar una línea base de conocimiento científico de nuestra biodiversidad a nivel de especies y ecosistemas.

Pero, además, se propuso divulgar y popularizar ese conocimiento en toda nuestra población. Y aunque los resultados de su labor son ampliamente conocidos dentro y fuera del país, cabe hacer una recapitulación al entrar el INBio en una nueva etapa de su desarrollo. Que sean los hechos los que hablen por la institución.

¿Sabe usted, estimado lector, que cerca de un millón y medio de visitantes, en su gran mayoría costarricenses, han pasado por ese parque educativo y recreativo llamado INBioparque, cuyo tema es todo naturaleza? ¿Que Atta, nuestro sistema de información en Internet sobre la biodiversidad del país, recibe cerca de 25.000 consultas/página por día? ¿O que de su colección totalmente informatizada de cerca de 3,7 millones de especímenes biológicos, y con la colaboración de muchos científicos, se han descrito ya unas 29.413 especies para el país, de las cuales 3.702 son nuevas para la ciencia? ¿Que de esas colecciones ha salido información que se utiliza para fines educativos, de conservación, turísticos, agrícolas, industriales, de salud y hasta para asuntos forenses del OIJ?

Entre otros logros y experiencias de gran valor para fines científicos y educativos, destaca la iniciativa de empleo para jóvenes mujeres y hombres de comunidades rurales (los parataxónomos), que son capacitados técnicamente y científicamente para participar en el inventario de nuestra biodiversidad, recolectando y procesando especímenes de organismos diversos bajo la dirección de científicos nacionales e internacionales. Un lindo ejemplo de promoción del desarrollo intelectual de un individuo que aprende haciendo.

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La trascendental tarea de popularizar el conocimiento sobre nuestra naturaleza avanzó en gran medida gracias a la Editorial INBio, que con la participación de autores científicos nacionales e internacionales ha publicado más de 250 títulos sobre temas de la biodiversidad costarricense y regional, en formatos atractivos y amigables para el usuario.

De singular importancia ha sido la experiencia de la “bioprospección”, la búsqueda de usos económicos novedosos y sostenibles de la biodiversidad para fines médico-farmacéuticos, agrícolas y cosméticos, entre otros. En esta compleja materia, que combina lo científico y tecnológico con lo legal y el desarrollo de negocios, la institución ganó una experiencia importante en un momento clave.

Convenio con Naciones Unidas. Por eso es del caso citar aquí el Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas (CDB) de 1992, suscrito por Costa Rica y fundamentado en tres grandes pilares: I) la conservación de la biodiversidad, II) su utilización sostenible y III) el acceso y distribución justa y equitativa de los beneficios de dicha utilización. Sobre este último tema, al que corresponde nuestra bioprospección, el INBio estableció en 1989-1991 una serie de principios básicos en sus acuerdos académicos y comerciales que aseguraran el cumplimiento de los términos del citado pilar III del CDB.

Como ejemplo de lo anterior, con base en un convenio específico, los beneficios económicos logrados en las investigaciones han sido compartidos con el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), alcanzando sumas cercanas a los US$600.000,00, invertidos en el Parque Nacional Isla del Coco.

Esa experiencia práctica en bioprospección no solo se integró a la Ley de Biodiversidad de Costa Rica, que el INBio cumple rigurosamente, sino que ha sido reconocida explícitamente por la Secretaría Ejecutiva del CDB como un importante aporte del país a nivel mundial (CBD. 2010. Action for Biodiversity. Montreal. 44pp.).

Labor educativa. El INBio es más conocido internamente por su labor educativa, particularmente por el INBioparque, y por su tarea de inventario y generación de conocimiento sobre nuestra biodiversidad (vea La Nación 07/04/13), mientras que internacionalmente lo es por su labor en temas de informática de la biodiversidad y bioprospección. El interés internacional por su quehacer le ha permitido al INBio aportar también a la llamada cooperación Sur-Sur. Respondiendo a solicitudes expresas de asistencia técnica, ha trabajado en 45 países y ha recibido en sus instalaciones la visita de misiones técnicas de 125 naciones de todos los continentes.

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Era realmente difícil imaginar estos y muchos otros logros igualmente relevantes hace 23 años, cuando los miembros de una comisión nombrada por decreto ejecutivo e integrada por representantes de varios ministerios y entidades (ministerios de Ambiente, Ciencia y Tecnología y Cultura, UCR, UNA, Museo Nacional, Conicit, Fundación Neotrópica y OET) recomendó al Gobierno la creación del INBio como entidad estatal. Por razones de carácter político y económico, esta recomendación no fue acogida en su momento. No obstante, y con el apoyo político del Gobierno, mantenido ya por siete administraciones consecutivas, los miembros de dicha comisión asumieron la tarea de crear y desarrollar la entidad como una organización de la sociedad civil.

Proceso medular. La institución desarrolló su quehacer con base en un proceso medular que busca capturar datos científicos y técnicos de la biodiversidad, procesarlos y convertirlos en información y conocimiento. Todo con el fin de compartirlos con diversos usuarios para fines educativos, usos económicos sostenibles, la gestión de la biodiversidad dentro y fuera de las áreas silvestres protegidas, así como la formulación de legislación y toma de decisiones.

Los logros alcanzados por el INBio pueden atribuirse a cinco factores: 1) El apoyo y la declaratoria de utilidad e interés público del Estado costarricense y los vínculos de colaboración con las entidades estatales afines a su labor; 2) La capacidad institucional, derivada de los individuos que la han constituido, así como la organización interdisciplinaria que adoptó y un entorno nacional habilitador en lo legal, político, científico-académico y gubernamental que considera pertinente su quehacer; 3) La motivación y el compromiso de su personal; 4) La colaboración intelectual de la comunidad científica nacional e internacional, y 5) El apoyo económico de Gobiernos amigos y organismos internacionales interesados en su labor.

Este entorno que hizo exitoso al INBio empezó a cambiar en la última década en un aspecto fundamental, el del apoyo económico indispensable. Al alcanzar Costa Rica niveles de desarrollo económico medio, sumado a la crisis económica global, se ha reducido drásticamente la cooperación internacional. Nueva estructura.

Por lo tanto, y para seguir cumpliendo con los objetivos y misión institucionales reconocidos por el Gobierno mismo como de interés y utilidad públicos, en estas circunstancias el INBio evoluciona hacia una nueva estructura organizacional que combine el apoyo estatal con la generación de ingresos propios.

Por eso hemos entrado en una nueva etapa de desarrollo institucional, en la que se trabajará de manera más articulada e integrada con las entidades gubernamentales y universitarias estatales en temas de ambiente y desarrollo sostenible relevantes para el país. Esto conlleva, entre otras cosas, que el INBio traspase sus colecciones biológicas al Estado, convirtiéndolas legalmente en patrimonio estatal.

Asume así el Estado la responsabilidad y el costo de su conservación y desarrollo, que hasta ahora el INBio ha llevado solo, y en lo que seguirá colaborando en la medida de sus posibilidades. Igualmente, y mediante una fórmula jurídica apropiada, el Estado adquiriría el INBioparque, y, con la experiencia del INBio en su gestión y operación, le daría continuidad a su importante labor educativa y recreativa.

Asimismo, en esta nueva etapa de trabajo conjunto se buscará ampliar, con base en la experiencia generada por CRBio (el Sistema Nacional de Información en Biodiversidad), un novedoso esquema para la gestión del conocimiento sobre el patrimonio natural costarricense.

Naturaleza extraordinaria. Tenemos una naturaleza extraordinaria que debemos conservar y utilizar con la mayor racionalidad y sostenibilidad frente a los serios retos que nos plantea el cambio global y en particular el cambio climático, que amenazan nuestro bienestar y demandan que, con conocimiento de causa, todos los ciudadanos e instituciones actuemos de manera pronta, seria y responsable.

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