Opinión

Hugo Chávez, primer mártir del chavismo

Actualizado el 09 de marzo de 2013 a las 12:00 am

Lo que sigueal chavismosin Chávez es más agresivo todavía

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Hugo Chávez, primer mártir del chavismo

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Debería haber paz en su tumba (así lo deseo sinceramente), pero sus mismos seguidores se han encargado de que el presidente no pueda descansar en la paz que merece. Apenas dos o tres horas antes de la noticia oficial, Maduro despliega en TV un espectáculo de poder totalmente inusitado, que parecía más bien un montaje al mejor estilo soviético en preparación del anuncio oficial que vendría un rato después. En lugar de preparar emocionalmente al pueblo haciendo memoria de las grandezas del líder, Maduro lanza en el último momento lo que faltaba a la obra de teatro: Chávez no murió de muerte natural porque el cáncer le fue inoculado por los enemigos de la patria, léase el imperialismo norteamericano.

A pesar de las bien ganadas críticas al secretismo injustificado sobre la salud del comandante, una vez muerto, es fácil olvidar todo eso e invocar el llanto y las expresiones de dolor. Pero Maduro saca su dedo acusador y releva a Dios –a quien paradójicamente a cada instante le pedían su curación– la responsabilidad de tener que ver con la muerte de Chávez. El mensaje de Maduro no fue una afirmación emocional, sino, como dijo, respaldada en una investigación en marcha para saber quiénes, cumpliendo designios criminales con motivos políticos, se encargaron de que Chávez se enfermara y muriera. Las explicaciones naturales ni las sobrenaturales le sirven. Hay que inmortalizar al comandante jefe de otra manera. De modo que el chavismo tiene ahora su primer mártir y santo, Hugo Chávez. De ahí a la veneración en los altares del socialismo bolivariano hay solo un paso y veremos su desarrollo en los próximos días.

El homenaje que se merecía Chávez, se fuese o no seguidor suyo, con días de luto de alto contenido patriótico y de canto al héroe, como ha ocurrido en tantas naciones ante un hecho como ese, en Venezuela, quienes estaban obligados a manifestar un dolor sereno y profundo, totalmente respetable por la muerte de su líder, lo empañan en forma tan grotesca y aberrante al lanzarse semejante acusación que lo que busca en realidad es una glorificación de una figura acudiendo a extrapolaciones auténticamente demenciales. Es un verdadero vómito bolivariano de última hora.

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Culto religioso. En el mismo acto de TV previo al anuncio de la muerte, Maduro declaraba que el redentor de los venezolanos era Hugo Chávez, referencia hiperbólica explicable por la conmoción ante la tremenda noticia. Lo curioso es que a renglón seguido (en indiscutible parangón político religioso con la figura de Cristo) declaraba que Chávez había muerto como fruto de una conspiración contra su vida, es decir, como si hubiera dado su vida en una cruz por los venezolanos. Dimensiones insospechadas de culto seudorreligioso y de sublimación de una figura humana que merece muchos homenajes menos ese: convertirlo en objeto de veneración sobrenatural.

Lo que sigue al chavismo sin Chávez es más agresivo todavía. Bastaba oír las declaraciones del comandante de la “defensa del poder popular”, de la compañera jefa del poder judicial y de la compañera fiscal general, para confirmar que se trata de un solo verdadero poder, el chavismo. Y los que reemplazan a Chávez se convierten en su voz de cara a al pueblo. De ahora en adelante todo estará mediatizado por el culto con una polarización total: o con Chávez o contra Chávez. Pero uno se pregunta si no se tratará de una nueva “dictadura democrática” al estilo de Cuba, solo que allá se palpa la decadencia de Castro, mientras aquí empieza la glorificación del primer mártir del chavismo, Hugo Chávez.

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