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Huelgas

Actualizado el 18 de septiembre de 2015 a las 12:00 am

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Tras décadas de dominar la ANEP con éxito relativo (en particular su longevidad), Albino Vargas debe de haber aprendido muchas lecciones. Pero hay una que, si la aprendió, decidió olvidarla: las huelgas a la ligera producen resultados… ligeros.

Con Fabio Chaves, su colega de cúpula en la alianza Patria Justa, ocurre algo peor: con los años ha desaprendido, se ha hundido en las profundidades de su facción sindical del ICE y ha perdido contacto con el país. De esto son claro ejemplo sus rocambolescas amenazas contra la prensa.

Por algo –y también por pugnas personales– los dirigentes de ANDE, APSE y Undeca, ejes del Bloque Unitario Sindical y Social Costarricense (Bussco), rechazaron el llamado para que ambos grupos acudan juntos a una huelga general en octubre.

Pero a Albino y a Fabio parece haberles surgido un aliado en Zapote.

Las huelgas “generales” solo han tenido éxito en circunstancias de excepción: cuando median profundas conmociones sociales, agudos desgarres institucionales o un desdén generalizado contra los intereses ciudadanos.

Nada de lo anterior sucede en Costa Rica. Más bien, la solución a parte de nuestros males pasa, precisamente, por lo que Patria Justa rechaza.

Una huelga orientada a impedir que se corrijan las distorsiones en los regímenes de empleo público y a que la Aresep ajuste las tarifas de Recope a favor de los usuarios, está condenada a ser parcial. En el mejor de los casos solo recibirá el apoyo de quienes se benefician del statu quo , pero el rechazo de quienes desean mejorarlo.

Todo indica que las condiciones objetivas son adversas a los huelguistas. Por esto, sorprende que el Gobierno renunciara a impulsar las reformas laborales en el Estado. Su argumento: no mejorarán en lo inmediato el problema fiscal. ¿Y el futuro?

Este abandono del liderazgo y espaldarazo implícito a los privilegios sectoriales también implica algo muy serio: trasladar a la Asamblea Legislativa una tarea que debería asumir el Ejecutivo y crear condiciones para un choque entre sindicalistas y diputados, que solo allegará aguas a los molinos de la debilitada Patria Justa.

Moraleja: lo que Vargas y Chaves no serían capaces de hacer con sus propias fuerzas, el Gobierno lo está propiciando con su debilidad y miopía.

(*) Eduardo Ulibarri es periodista, profesor universitario y diplomático. Consultor en análisis sociopolítico y estrategias de comunicación. Exembajador de Costa Rica ante las Naciones Unidas (2010-2014).

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Eduardo Ulibarri

radarcostarica@gmail.com

Eduardo Ulibarri es periodista, profesor universitario y diplomático. Consultor en análisis sociopolítico y estrategias de comunicación. Exembajador de Costa Rica ante las Naciones Unidas (2010-2014).

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