Opinión

Homosexualidad y libertad de opinión

Actualizado el 21 de febrero de 2013 a las 12:00 am

“Una campaña organizadapor el homosexualismo político”

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Estos días, se suceden discusiones sobre la homosexualidad en Costa Rica. Se están haciendo declaraciones sobre mi persona que son francamente sorprendentes de un movimiento que se llama asimismo “Movimiento Diversidad”. Parece que su definición de “diversidad” es opinar solamente como ellos.

El pueblo se puede dar cuenta de que esto es una campaña típicamente organizada por el homosexualismo político para hacer valer su opinión a base de desprestigiar a todo aquel que no opine como ellos. Me sorprende el aplomo, dureza y tono intolerante de lo que está saliendo en la prensa. ¿Es posible no ser tachados de homófobos simplemente por no querer opinar como opinan quiénes apoyan la agenda del activismo homosexual?

Efectivamente, una cosa es respetar a las personas y otra tener que aceptar el pensamiento único y dogmático que nos venden algunos grupos y medios de comunicación con respecto a la homosexualidad. Sugiero que el lector se abstraiga de las pasiones desatadas sobre la homosexualidad y examine, de primera mano, los datos existentes al respecto.

Por ejemplo, existe mucha documentación que describe cómo la Asociación de Psiquiatras Americanos (APA) eliminó la homosexualidad como “alteración” en el manual de clasificación de enfermedades en los años setenta. El cambio se realizó después de una presión sin precedentes de los activistas homosexuales y por votación de una minoría de los miembros de la APA. No fue fruto de un debate o un análisis científico sereno y serio; esto debería preocuparnos (Rondeau P., Selling Homosexuality to America). No creo que haya muchos precedentes similares en la medicina. No hay, al día de hoy, ninguna evidencia científica seria que apoye la teoría tan furibundamente sostenida por algunos de un origen genético de la homosexualidad. La homosexualidad no se nace, sino que se hace (Nicolosi J., A parents guide to preventing homosexuality).

Existen muchos especialistas que trabajan a diario en la ayuda y terapia de homosexuales que quieren y consiguen superar su homosexualidad (Van den Aardweg GJM., Homosexualidad y esperanza; Cohen R., Comprender y sanar la homosexualidad). Algunos de estos terapeutas, como Richard Cohen, son incluso exhomosexuales que, después de un largo camino de sufrimiento y esfuerzo ahora viven su heterosexualidad con toda normalidad y saben de lo que hablan por experiencia propia.

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La pareja homosexual de Richard Cohen murió de sida; Cohen sabe de lo que habla perfectamente; ahora está casado y con hijos y se dedica a la terapia. Aumentan en EE. UU. las protestas de personas exhomosexuales reclamando para otros el derecho a poder buscar ayuda y a poder reencontrarse con su heterosexualidad perdida por causas complejas y múltiples y que los terapeutas identifican y ayudan a superar.

Se sienten oprimidas por la corriente intolerante que no acepta más que una opinión sobre el tema y sin cuya aceptación uno es duramente insultado.

Cualquiera puede valorar la información científica exhaustiva presentada por profesionales de la salud en Internet. Lean, por ejemplo, el documento llamado “lo que muestra la evidencia”, con más de 800 citas científicas (estoy hablando de revistas médicas). La diversidad y la tolerancia deberían incluir a quienes valoran de una manera diferente toda la información científica existente hoy y que parece sugerir que la actividad homosexual no se debería considerar “normal”, sino una alteración del desarrollo de la identidad sexual.

Lejos de perdernos en debates apasionados, que acaban siendo insultantes y estériles, o limitarnos a repetir, sin sentido crítico, lo que algunos colectivos afirman como parte de su agenda y activismo, deberíamos reivindicar todos que los datos científicos puedan ser estudiados e interpretados con honradez y libertad y que cualquiera pudiera acceder a ellos para tener opiniones libres pero informadas.

Quienquiera vivir su homosexualidad, es libre de hacerlo, pero se debería respetar también a quien libremente quiere pedir ayuda para reencontrarse con su heterosexualidad.

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