Opinión

Hipotética respuesta a hipotética pregunta

Actualizado el 16 de septiembre de 2014 a las 12:00 am

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Hipotética respuesta a hipotética pregunta

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En la presentación del proyecto de presupuesto ordinario del Gobierno Central para el año 2015, el ministro de Hacienda manifestó su deseo de pedir apoyo a entes multilaterales, en particular al Fondo Monetario Internacional (FMI), para “estudiar” el crecimiento de la deuda pública del país.

El problema se las trae y la propia Contraloría General de la República ha dicho estar preocupada, porque, al pasado 30 de junio, el saldo de la deuda del Gobierno Central equivalía a un 37,4% de la economía nacional (PIB) y la de todo el sector público ascendía a un 54,6%.

Ante una consulta en este sentido, es muy probable que el FMI responda al país algo como lo que sigue:

“Excelentísimo señor ministro: Con instrucciones superiores, procedo a dar respuesta a su atenta consulta, por lo demás muy relevante, del problema de la deuda pública de su país, que ha sobrepasado el límite prudencial del 40% del PIB, con perspectiva de seguir creciendo. El FMI ha realizado muchos estudios al respecto y, para muestra, me permito citar la publicación Public Expenditure Handbook: A Guide to Public Policy Issues in Developing Countries. FMI. Ke-young Chu y Richard Hemming ( editores ).

“El tema de su interés inmediato, sobre el que versa su consulta, es tratado precisamente en el primer capítulo de dicha publicación, bajo el título ‘Public Debt Dynamics’, cuyo contenido resumo:

“La deuda de un país varía directamente en función del déficit fiscal y de la carga de intereses, la que a su vez depende del saldo inicial de deuda y de las tasas de interés que cobre el mercado por prestarle al Gobierno. Es de esperar que, conforme más alta sea la deuda, como proporción del PIB, más altas serán dichas tasas, pues mayor será el riesgo de no pago. El déficit que para estos propósitos cuenta es el que técnicamente se conoce como ‘primario’, que es la diferencia entre gastos antes de intereses y los ingresos fiscales. Como es lógico, si, en vez de déficit primario, el Gobierno operara con superávit primario, ello contribuiría a reducir el endeudamiento. Mas este no es el caso de su país.

“Pero, por fortuna, la deuda de un país varía inversamente en función del crecimiento de su economía. Y esto es obvio, porque, si lo que importa es el endeudamiento relativo al PIB, conforme más este crezca, más bajará la relación. Por ello es que conviene tener siempre presente la calidad de los ajustes que se adopten en esta materia. Un Gobierno podría optar por reducir el déficit primario, y hasta producir un superávit, elevando significativamente la carga tributaria. Pero, al así proceder, arriesga matar la gallina de los huevos de oro, si eso lleva a que la economía no crezca o, peor aún, entre en recesión. En general, los ajustes de calidad son los que no desestimulan la producción y, más bien, se concentran en reducir gasto corriente improductivo (por ejemplo: erogaciones para mantener oficinas públicas que no producen servicios de valor para la ciudadanía, o lo hacen a costos muy altos) o que carece de la equidad que, según se espera, debe favorecer el Estado (por ejemplo: pago de pensiones de lujo, subsidio a la educación superior que favorece, principalmente, a estudiantes provenientes de familias de alto ingreso).

“Tampoco procede, como es usual en Costa Rica, reducir los gastos en obras de infraestructura que favorecen la producción y el bienestar colectivo. En la actualidad, el Gobierno costarricense invierte menos en obra física (anualmente, un 1,5% del PIB) de lo que paga en intereses sobre su deuda (3% del PIB).

“En el citado proyecto de presupuesto ordinario 2015, ustedes dejan constancia de la preocupación por el crecimiento de la deuda pública en general (cf., 5. Sostenibilidad de la Deuda del Gobierno Central ) y reconocen que, en ausencia de medidas correctivas, la del Gobierno Central podría llegar a un 64% del PIB en el 2019. (Y, agregamos nosotros, la del sector público como un todo sería superior). En este escenario, la carga de intereses desplazaría otros renglones de gasto público, como son obras sociales, servicios médicos, educación y seguridad ciudadana, y sufriría la función que está llamado a desempeñar el Gobierno.

“Ante eso, ustedes afirman que ‘con escenario de déficit primario conforme a las metas establecidas por la Administración actual [i.e., Solís Rivera] de un 1,9% [del PIB] para el 2015, 1,0% para el 2016 y cero para los años siguientes, se estima que, para el 2019, esa relación se sitúe en un 48,0% del PIB’.

“Sin embargo, hay algo que no entendemos. Y es que en el proyecto de presupuesto que ustedes enviaron a conocimiento de la Asamblea Legislativa, para su eventual aprobación, de donde extrajimos la cita, incorpora un déficit primario no del 1.9% para el 2015, sino (según nuestros cálculos) del 3,1% del PIB. De ser así, el escenario que más probablemente se materializaría en su país es el pesimista, que llevaría muy pronto a niveles insostenibles la deuda pública. Con su política actual, de pedir prestado para consumir, se está hipotecando el futuro de los jóvenes costarricenses.

“Por lo anterior, y dado que el entorno internacional se ve complicado, mi representada los estimula (y apoyará en lo que corresponda) a que adopten medidas de calidad, que no atenten contra el crecimiento económico ni la equidad, para la solución del problema fiscal de su país que, entre otros, es ejemplo mundial de democracia, y que recientemente mostró también serlo en materia futbolística. Y el Presupuesto Nacional, como expresión del plan anual de trabajo de la Administración que recién asumió el poder, debe constituir un primer paso en este sentido. Pura vida.

“Aprovecho para reiterar al señor ministro las muestras de mi sincera consideración”. (Firma ilegible).

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