Opinión

Guerra en Siria y uso de armas químicas

Actualizado el 20 de mayo de 2013 a las 12:00 am

Nuestro país debe alzar la voz en la ONU, para llamar la atención sobre lo que sucede en Siria

Opinión

Guerra en Siria y uso de armas químicas

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Diversos medios de comunicación han informado sobre el posible uso de armas químicas por parte del régimen del presidente sirio Bashar al-Asad, y de los rebeldes que combaten en contra de su gobierno, en una cruenta guerra civil que, según datos oficiales, ha cobrado la vida de más de 70.000 seres humanos, muchos de ellos civiles inocentes que se han encontrado en medio del fuego cruzado, y por otra parte, ha ocasionado el éxodo masivo de más de un millón de refugiados a los países vecinos –Turquía, Libano y Jordania–.

El tema ha tomado un matiz diverso y aún más complejo, pues ha derivado en el posible uso de armas químicas por parte de uno de los bandos o, inclusive, de ambos. La situación preocupa a los diversos organismos que protegen y promueven la defensa de los derechos humanos en todos los rincones del mundo, pues las armas químicas son instrumentos que utilizan las propiedades tóxicas de diversas sustancias para matar, herir o incapacitar al enemigo, o en este caso, a la población civil siria.

El armamento químico se diferencia de las armas convencionales o armas nucleares porque sus efectos destructivos no se deben principalmente a una fuerza explosiva. Según la Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, Producción, Almacenaje y Uso de Armas Químicas y sobre su destrucción, comúnmente denominada “Convención sobre Armas Químicas de 1993”, se considera arma química cualquier sustancia química tóxica, sin importar su origen, con la excepción de que sean utilizados con propósitos permitidos.

Las armas químicas han sido usadas en muchas partes del mundo durante cientos de años, pero la moderna guerra química comenzó durante la Primera Guerra Mundial, con el uso del gas mostaza, por medio de proyectiles de artillería o bombardeos aéreos. Inicialmente solo se usaban conocidos productos químicos comerciales y sus variantes –esto incluía el cloro y el gas fosgeno–. Con el paso de los años, el radio de afectación y su desarrollo tecnológico han avanzado de manera insospechada.

Las armas químicas están clasificadas como armas de destrucción masiva por la Organización de Naciones Unidas por lo que su producción y almacenamiento está proscrita por la ya mencionada convención de 1993. No obstante, como se ha logrado comprobar a lo largo de estas últimas dos décadas, varios regímenes dictatoriales alrededor del mundo han utilizado este tipo de armas en contra de sus enemigos y hasta en contra de su propio pueblo. Lo que podría estar sucediendo en Siria en la actualidad no es más que el reflejo de una sociedad dispar, compuesta por diversos grupos étnicos y religiosos, a los cuales se les acusa de acudir a la utilización de este tipo de armamento ante la imposibilidad material de derrotar a su enemigo y, en consecuencia, acabar de una vez por todas con una guerra civil que ya supera los dos años y sobre la cual no se vislumbra una solución inmediata. La situación expuesta debe ser una llamada de atención a todos los Estados miembros de la ONU y a su secretario general, quienes, de manera conjunta y coordinada, deben disponer acciones concretas que imposibiliten el uso de armas químicas sobre los soldados y civiles sirios.

PUBLICIDAD

Nuestro país debe alzar la voz en el seno de la ONU con la intención de llamar la atención sobre la situación que sucede en Siria.

  • Comparta este artículo
Opinión

Guerra en Siria y uso de armas químicas

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota