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Grecia: una clara lección

Actualizado el 18 de julio de 2015 a las 12:00 am

La crisis griega se iniciócon el ocultamiento de los datos reales sobreel déficit fiscal

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Grecia: una clara lección

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Grecia es un país de 11 millones de habitantes, estratégicamente ubicado y conformado por 1.400 islas. Es una república parlamentaria, cuna de la civilización occidental, con una larga historia plasmada en arquitectura, literatura, matemáticas y ciencias.

Es un país desarrollado, con un ingreso per cápita de $22.000 (2014) y un índice de desarrollo humano alto. Desde 1981 es miembro de la Unión Europea (UE) y su moneda es el euro desde el 2001. Tiene un PIB de $240.000 y su economía ocupa el puesto 15 de los 19 miembros de la UE.

Más de 16 millones de turistas visitan todos los años la República Helénica, que cuenta con una de las marinas mercantes más importantes de la UE.

Desde el 2009, por una fuerte expansión en el gasto público y un importante déficit fiscal, el Gobierno se vio obligado a buscar apoyo financiero, que consiguió maquillando los estados económicos, con la complicidad de JP Morgan, Goldman Sachs y los bancos privados.

Este subterfugio le permitió irrespetar los límites impuestos por la UE sobre el endeudamiento y el déficit fiscal, que en mayo del 2010 era realmente de un 14% del PIB, no del 4% reportado. Cuando se descubrieron las alteraciones de los estados financieros, la deuda griega era ya de un 120% del PIB.

Crisis de confianza. Todo este desastre financiero generó una crisis de confianza, por lo que la troika, compuesta por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI, debieron llegar en su auxilio y prestarle más de $110.000 millones de euros, para lo cual Grecia debía cumplir un programa severo de austeridad, de cambio estructural y de privatización de activos.

Es importante señalar que todos los bancos privados que tenían deuda pública eran insolventes, situación que se agravó en el 2011 cuando se castigó el valor de los bonos estatales en un 50% por la incapacidad del Gobierno para pagar su deuda pública.

Del 2010 al 2014, el apoyo recibido por Grecia, de la troika, fue de 240.000 millones de euros. El programa de rescate generó una leve mejoría financiera entre el 2013 y el 2014, pero la formación de un nuevo gobierno, liderado por el izquierdista Syriza, creó mayor desconfianza y zozobra, la caída de la bolsa de valores y la contracción de las inversiones, al negarse abiertamente a respetar los acuerdos.

Esta posición desencadenó que la troika suspendiera el apoyo financiero y que Syriza se precipitara a convocar un referéndum, donde triunfó el “no”, lo cual significó un claro apoyo para incumplir los compromisos y seguir la fiesta de gastos.

Causas. Durante muchos años, los griegos que trabajaban en el sector público ganaban el doble de lo que se paga en el sector privado. Más del 20% de la fuerza laboral trabajaba para el Estado, con salarios promedio de 1.400 euros mensuales, más pluses y decenas de granjerías.

Dichos funcionarios llegaron a recibir hasta 70.000 euros al año. Grecia tiene cuatro veces más maestros por cada 1.000 estudiantes que países como Finlandia, modelo en educación de máxima calidad.

Despilfarro, empresas públicas sin control, cientos de instituciones ineficientes, subsidios, rigidez laboral, evasión de impuestos, jubilaciones exorbitantes con el 96% del salario, sobornos y una deuda pública descontrolada han sido los causantes de la grave crisis.

Errores. Es impresionante cómo los países europeos dejaron que Grecia no ordenara sus finanzas, lo que impidió que se recuperara. Hoy más del 45% de los jubilados son pobres, el subsidio de sustento afecta a la mitad de los hogares, el 40% de los niños vive en situaciones precarias y más de 2,5 millones de griegos viven en la pobreza.

Es increíble cómo un pueblo ha perdido su fe en el futuro. Para Syriza, cinco años de recortes en el gasto público no han producido ningún efecto.

La economía griega se ha contraído un 25% en los últimos siete años y no hay señales claras de crecimiento. Por otra parte, el apoyo del FMI y la UE por más de $240.000 millones no ha sido suficiente.

La mayoría de los griegos votaron con el corazón y están conscientes de que vienen tiempos más difíciles. Recordemos que Grecia tiene una deuda que supera el 177% del PIB.

¿Qué sigue? Los males actuales de Grecia pertenecen a su mentalidad y estado clientelista. Los griegos tienen ira y resignación porque su país no ha logrado la transformación, a pesar del apoyo europeo.

Las negociaciones han sido interminables y Grecia le ha dicho “no” al resto de sus socios. Pero a pesar del referéndum, la posición de Europa es clara: o Grecia se ordena y acepta un nuevo plan de rescate por 86.000 millones de euros o se sale del euro.

Las nuevas medidas exigidas bajo el liderazgo de Alemania son claras. Grecia no puede seguir por la ruta actual. Las medidas son fuertes y exigen la privatización de activos, el arreglo de pensiones, la reducción de la planilla estatal, la modernización y la despolitización de la administración y un arreglo con el FMI.

¿Esto va a significar, acaso, una salida de Grecia de la eurozona? ¿Qué le espera al euro y a los mercados financieros? ¿Se contagiarán otros países como España, Italia y Portugal? ¿Cuánto va a ser castigado el euro y el crecimiento de Europa?

Lecciones. Es importante que Costa Rica aprenda de la crisis griega. Este país combinó una política monetaria rígida, sin ninguna supervisión, sobre la expansión del gasto público y el endeudamiento.

Costa Rica, al igual que Grecia, ha recurrido a más deuda para hacer frente a más gasto público. Es difícil poner orden cuando se han traspasado los límites de la responsabilidad y todos viven del Estado benefactor.

El euro amarró a Grecia, que no pudo hacer una política anticíclica como la que sí aplicó Obama para recuperarse de la recesión.

Alex Tsipras, a regañadientes, tendrá que aceptar las imposiciones de sus acreedores. El desorden conceptual y político afectará su capital político.

La verdad es que Grecia está endeudada y con un sector productivo desgastado. No tiene otra salida o se retira del euro.

La crisis de la deuda de Grecia se inició en el 2009, pero la combinación de déficits estructurales y deuda creciente por más de una década cobran su factura. La crisis de confianza, los altos intereses, el impago y los déficits crecientes llevaron a Grecia a esta grave situación.

Las calificadoras de riesgo estimaron los bonos por debajo del grado de inversión e hicieron que ningún banco confiara en Grecia. Está claro que más plazo y menores tasas en la deuda no llevarán a ninguna solución si no cambia su política económica y estructura antes de cualquier rescate.

Todo señala que Grecia debe someterse a la nueva negociación o se sale del euro y navega sola. El plazo para la aprobación de este nuevo plan de rescate en el Parlamento es de semanas.

Con esta crisis, los países latinoamericanos quedarán también afectados, al ponerse el mercado financiero más celoso y exigente.

Pongamos en orden nuestra economía. Aprendamos de esta triste historia. En Costa Rica no podemos seguir endeudándonos para sostener un Estado grande e ineficiente.

El AID ya no dará el apoyo que nos brindó en la crisis de los ochenta. Abramos los ojos y busquemos soluciones antes de que sea demasiado tarde. El tiempo se acaba y hay que tomar decisiones fuertes con respecto a gastos, beneficios, pensiones y nuevos recursos.

El gasto social tiene que medir su eficiencia. Todas las instituciones públicas tienen que evaluarse y controlarse. No podemos sostener gastos crecientes sin control, ni fiscalización.

Lo que sucede en Grecia debe servirnos de lección. Su crisis va no solo a Europa y al euro, sino a todos los mercados financieros globales, que tendrán que cambiar las reglas.

Ordenémonos antes de que sea tarde. Es tiempo de vivir de acuerdo con lo que producimos, con solidaridad, honestidad y sin privilegios.

Jorge Woodbridge es ingeniero.

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