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Fuego en el año de la serpiente

Actualizado el 27 de febrero de 2013 a las 12:00 am

El nuevo año chinonos invita a“cambiar de piel”,como la serpiente

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El año nuevo chino, celebrado durante el mes de febrero, es el año de la serpiente y, según la tradición, este será un período de cambio y transformaciones. En China termina la década del presidente Hu Jintao y el mundo espera el próximo mes de marzo el inicio de la era del nuevo presidente de China, Xi Jinping, ingeniero químico de 59 años. Nacido bajo el signo de la serpiente, tendrá bajo su cargo tres puestos de suma: será el presidente del país, el secretario general del Partido Comunista y jefe de la Comisión Militar Central.

“El principito”, como lo llaman muchos, es considerado un constructor de consensos y por ello se espera que tenga más apoyo a lo interno del Partido Comunista. Para algunos, la singularidad del nuevo líder esta marcada por un estilo propio, caracterizado por el tono contundente de su discurso político que hace vislumbrar la esperanza de los cambios esperados en un ambiente de continuismo.

Un decir popular chino cuenta que cada nuevo gobernante necesita tres fuegos. Son los tres proyectos importantes que le permitirán marcar su estilo de gobierno. Sin duda alguna, los tres fuegos de Xi Jinping deberán ir enfocados en mantener el equilibrio social, definir las reformas económicas y proteger el ambiente.

Equilibrio social. El rejuvenecimiento de la nación con fuertes reformas internas en beneficio del pueblo, “renmin”, no por casualidad, la palabra más repetida en su discurso, es una de sus prioridades.

La lucha contra la corrupción, los sobornos y la burocracia excesiva son algunas de las acciones que en forma implacable se espera resuelva el nuevo presidente.

Dentro del Partido, el desafío será subsanar con astucia, las diferencias marcadas entre maoístas y reformistas.

Paralelo a ello, el reto será estimular el desarrollo rural, disminuir la gran brecha social entre zona rural y urbana, y mejorar la calidad de vida de las personas.

Reformas económicas. El segundo fuego será anunciar las reformas económicas para evitar un estancamiento de la economía y garantizar con ello, la meta propuesta en el XVIII Congreso del Partido Comunista de China, de culminar en los próximos 10 años, la “edificación integral de una sociedad modestamente acomodada”.

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Para nadie es un secreto que durante la década del presidente Hu, China se ubicó como la segunda economía del mundo; como el máximo país exportador e importador y en la nación con mayor reserva de divisas.

La paradoja china es que, a pesar de esos datos, la brecha social es aún muy grande. De acuerdo con el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, ocupa la posición 101, lo que nos muestra que está por debajo de la mayoría de los países latinos y solo por encima de países como El Salvador, Bolivia, Paraguay, Honduras y Nicaragua.

El reto de Xi será mantener un crecimiento económico mayor del 8% para tener la tranquilidad social e impulsar el cambio del modelo exitoso pero ya desgastado, basado en mano de obra barata; a un modelo de innovación tecnológica de calidad. Sin embargo, la agenda económica deberá incluir también temas impostergables como la apreciación del yuan, la generación de empleo, alza en los salarios, el estímulo del consumo interno y control del mercado inmobiliario, entre otros.

Protección del ambiente. La contaminación en Pekín alcanzó este año cifras que superan 30 veces los límites de seguridad recomendados por la Organización Mundial de la Salud.

De acuerdo con la Agencia Internacional para la Energía, China es el mayor emisor de gases efecto invernadero. Por lo que el desafío será reducir las emisiones por medio de políticas de protección al ambiente, ahorro energético, la promoción de energías renovables y el estímulo de las tecnologías limpias.

Los retos del nuevo presidente de China son vastos como su territorio, pero no invencibles para un pueblo que aspira a la superación con disciplina, planeamiento y visión.

Independientemente de los cambios políticos, el nuevo año chino nos invita a cada uno de nosotros a “cambiar de piel” como la serpiente. Lo que significa que es un periodo propicio para reinventarnos, transformarnos y discernir cuáles deberán ser nuestros propios fuegos personales.

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