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Forjar el orden en el caos que vivimos

Actualizado el 30 de junio de 2013 a las 12:02 am

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Forjar el orden en el caos que vivimos

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No hay duda que la mayoría de costarricenses aspiramos al orden en nuestras vidas. Con el orden buscamos lo bello, lo bueno, lo justo. Buscamos seguridad en nuestras vidas, y por qué no, un pedacito de felicidad en la tierra. El costarricense todos los días se levanta mirando el futuro adelante contado en horas, días, quizás semanas o meses. Y se propone resolver sus planes y proyectos de vida para prosperar en la consecución de sus propósitos. Al salir de su hogar o quizás antes, comienza a sentirse incomodo como con un dolor de uña o diente.

Es que acaba de dar un paso al mundo del caos que le rodea. Ese mundo no le tiene compasión, lo machaca, le lanza basura, aire contaminado, ruido y agua en mal estado, le grita malacrianzas o le lanza un frío silencio, ese mundo donde vive es el caos de nuestro país. Las leyes no son suficientes, al día de aprobadas son ya papel sin mucha garantía de hacerse o respetarse. El viejo orden de cosas ha decaído en caos. Cuando se pregunta quién puede resolver, la respuesta es una lista enorme de instituciones. Muchas y al final ninguna es responsable de los males que aquejan a la sociedad. Dichosamente la ciencia ha estudiado el caos y de la mano de sus hallazgos encontraremos las fuerzas que forjan orden en medio del caos.

La curva logística. Tiene que ver con la forma de crecer de las poblaciones y su tendencia hacia el desorden si su crecimiento es frenado. El orden es más difícil de alcanzar que el caos. Un asesino puede acabar en segundos la obra y bien social que realiza un médico. Pero un médico no puede volver a la vida a las personas que este asesino dio muerte. Thomas Malthus será el primer en observar los frenos o impulsores del crecimiento de población. Comparando las poblaciones europeas con las colonias americanas, llega a concluir que “estos hechos parecen indicar que la población crece exactamente en la proporción en que son eliminados los dos principales obstáculos a su crecimiento: la miseria y el vicio; no puede haber, por lo tanto, un criterio más justo para apreciar la felicidad y la inocencia de un pueblo que la rapidez de su crecimiento”.

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Al observar el estado deprimido de la población de Inglaterra: “La gran causa evidente que se puede aducir es la escasez de espacio y de alimento, en otras palabras, la miseria”. Y observar el fuerte crecimiento de las colonias norteamericanas: “Si la laboriosidad de los habitantes no es destruida por el temor o por la tiranía, las subsistencias aumentarán rápidamente, rebasando las necesidades de la escasa población,..., empezara inmediatamente a crecer”. Es así como las fuerzas del caos se llaman: temor, tiranía y miseria.

Los atractores. Son aquellos estados que permanecen en el tiempo, sin importar el movimiento, aunque parezca muy enérgico, nos regresa a la misma situación una y otra vez. Hay muchos ejemplos, los huecos en carretera todos los años, las presas de vehículos. La corrupción en la administración pública. Estamos pegados a los viejos atractores, como si estuviéramos obligados a ver la misma escena de una película una y otra vez. Un peligroso atractor es una economía que produce pocos ricos y muchos pobres. La economía de la esclavitud era un atractor muy poderoso para los delegados norteamericanos.

El tema de la esclavitud se eliminó del texto original de la declaración de independencia. El original acusaba al Rey de Inglaterra de “los horrores del comercio de esclavos”. La presión de las colonias esclavistas de Carolina del Sur y Georgia. Y el beneficio que les daba la esclavitud a muchos de ellos, Jefferson incluido, terminó por dejar intacto el problema de la esclavitud en una sociedad que proclamaba la libertad para todos los seres humanos como un derecho natural.

Bifurcaciones. Son rutas con dos caminos posibles de recorrido. A diferencia de las que encontramos en las calles, no es simplemente coger a la izquierda o derecha. Cuando hay caos, se presentan bifurcaciones que mejoran el nivel de las cosas en forma apreciable o simplemente las cambia tan rápidamente que retrocede a la sociedad a niveles de vida muy inferiores. Nuestras bifurcaciones son de muchos tipos, económicas, como lograr un modelo económico que le dé prosperidad a cada costarricense honrado y trabajador. O políticas, que el sistema político funcione sobre vías de honestidad y capacidad probadas. Para los Estados Unidos, el tener dos economías una industrializada, la otra basada en la mano de obra esclava fue un punto de bifurcación.

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Abraham Lincoln, lo expresó de esta manera: “Hace ochenta y siete años que nuestros padres fundaron en este continente una nueva nación concebida en la libertad, y consagrada al principio de que todos los hombres son iguales. Estamos ahora en medio de una gran guerra civil que habrá de determinar si esa nación, o cualquier otra nación así concebida y consagrada, puede subsistir”. También tenemos bifurcaciones en el tema de soberanía energética y desarrollo bajo en carbono, del aprovechamiento y calidad del agua, del aire, del ecodesarrollo y orden de los espacios geográficos.

Los hay de naturaleza mundial como la crisis financiera de las economías industrializadas o geoambiental como el cambio climático. Por ejemplo, las inundaciones chinas de los años 1330 tuvieron algo que ver en el desastre biológico más grande de la historia. Las inundaciones desplazaron a las ratas negras, lo cual esparció la peste conocida en su tiempo como la Muerte Negra, y en la actualidad como la Gran Pestilencia o la Gran Mortandad. Casi un tercio de la población de Europa falleció por este brote de peste bubónica.

Los fractales. Son objetos geométricos de profunda belleza parecidos a flores, hojas, ramas, arboles, a costas y montañas. Se construyen a partir de la repetición de una pequeña figura geométrica. Es una paradoja que del caos salga cosas tan bellas y llenas de orden. Su secreto es repetir la misma figura o regla de dibujo aun cuando el fractal se haga más grande. Si observáramos el fractal en un microscopio, veríamos que se compone de la misma pequeña figura que se multiplica. Alexis de Tocqueville se propuso estudiar a la democracia norteamericana; concluye: “En los pueblos democráticos todos los ciudadanos son independientes y faltos de poder; no tienen fuerza propia y ninguno de ellos puede exigir el concurso de sus semejantes. Así pues, nada pueden sino aprenden a ayudarse mutuamente. Así, el país más democrático de la tierra es aquel en el que los hombres más han perfeccionado el arte de perseguir conjuntamente el objeto de sus comunes deseos y han aplicado al mayor número de objetos esa nueva ciencia”.

Este es el secreto para forjar el orden en medio del caos, debemos aprender a ayudarnos y unirnos. Trabajar en grupos, crear grupos o participar en ellos. Pero no solo para realizar actividades sociales, sino también para resolver problemas sociales y políticos por medio de la acción del grupo. Y como los fractales, crear flores, arboles y montañas de gran belleza a nivel social. Es algo que se aprende, no se hereda y también peligrosamente se olvida. Las sociedades que no lo hacen le entregan su prosperidad y su libertad a las fuerzas del caos de la miseria, corrupción o incompetencia. El texto de la independencia norteamericana es señalado como una obra política de enorme belleza y trascendencia. Sufrió 80 cambios. Jefferson, su principal autor, se encontraba desconsolado.

El trabajo organizado. Benjamín Franklin le cuenta una historia de un vendedor de sombreros que le pide un letrero. Él le propone un diseño donde se leía “John Thompson, fabricante de sombreros, hace y vende sombreros con dinero contante” y le acompañaba un dibujo de un sombrero. El vendedor, decidió consultar y hacerles caso a todos sus amigos. El resultado fue un letrero donde se veía solo su nombre y el dibujo del sombrero. Esta historia era su forma de decirle, que el trabajo del grupo organizado y motivado por objetivos comunes a pesar del duro esfuerzo es superior al del individuo. Es así como se forja orden en medio del caos.

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