Opinión

¿Flechado?

Actualizado el 17 de febrero de 2013 a las 12:00 am

Perdonarimplica olvidar, que instaura nuevamentela confianza

Opinión

¿Flechado?

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

¿Flechado? - 1
ampliar
¿Flechado? - 1

¿Flechado? ¿Herido? De flechazo en flechazo se puede uno morir. ¿Ha sido presa de un cazador? Estos son peligrosos. Siempre se esconden. Eligen cualquier blanco. Hurtan lo que no les pertenece. Prefieren las armas de fuego porque no ponen el cuerpo. Son cobardes. Asesinos, disparan sin medir el impacto. No saben apreciar nada. Son despreciables. Siempre defraudan.

Los cazadores son seres furtivos que no saben de combates. No conocieron los verdaderos lances de honor, lances de amor, como los de David y Goliat, Héctor y Aquiles. Duelos de justicia. Algo más fuerte que las propias leyes. A mano, piedra o espada. Para ellos todo es un cruento juego mortal.

¿Le han disparado al corazón? Aquí uno se juega todo. No nos lo pueden amputar. Con él no se juega. El amor no es un juego de suma cero donde dos contrarios compiten agónicamente hasta que uno pierde. Aquí se termina el juego. Ese duelo no es amor. No es honor. Es el preámbulo de la misma muerte.

Dirá Cervantes: “Es de vidrio la mujer, pero no se ha de probar si se puede o no quebrar, porque todo podría ser. Y es más fácil el quebrarse, y no es cordura ponerse a peligro de romperse lo que no puede soldarse". Algo que se puede aplicar a los hombres porque también tienen un corazón que puede desgarrarse y fracturarse. También hay sagaces féminas cazadoras. ¿Podremos curar este corazón? Se necesitarán recursos pero no financieros. Necesitaremos fuerzas internas para sendas heridas.

Un buen blanco. El que ama no va de caza. Es un arquero que elige un buen blanco. No una meta falsa. Elige la afirmación, el encuentro, la compañía, la apertura, la intimidad, la libertad. Elige el compromiso, la entrega y el sacrificio. Sabe que la otra cara del amor es el dolor. Y, como Cicerón afirmará, "hay dos cosas que dan a conocer al verdadero amante: hacer el bien a la persona amada y padecer por ella, y esto de padecer es la prueba más palmaria del amor". Sabe este arquero de luchas y conquistas, necesarias para renovar el amor elegido. Ese blanco escogido. Esa firme decisión que habrá que conservar, desarrollar y restaurar con obras.

PUBLICIDAD

Aún así el amor puede “soldarse”. El perdón –una forma loable de encarnar el amor– puede recuperarlo. Perdonar implica olvidar, gesto noble, posible, que instaura nuevamente los cimientos de una confianza que tiene un precio alto. ¿Flechado o herido? Ojalá estemos bien heridos por un amor verdadero. Lo demás es anécdota.

  • Comparta este artículo
Opinión

¿Flechado?

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota