Opinión

Fernando Araya: El pensamiento de los políticos

Actualizado el 10 de mayo de 2015 a las 12:00 am

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Fernando Araya: El pensamiento de los políticos

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Lo que en este artículo interesa es identificar los proyectos de sociedad que han nutrido el pensamiento de los políticos costarricenses desde 1940. Así se contribuye a comprender el desarrollo democrático de una sociedad que sustenta su estabilidad en la alianza de las clases sociales altas vinculadas a la producción agrícola, industrial y comercial, con las clases sociales medias, propietarias o no de instrumentos de producción.

Esta alianza es un hecho positivo, pero ha implicado, e implica, la exclusión de los más pobres, al negarles su derecho al bienestar y a una libertad que no sea la de vivir debajo de los puentes, dormir en las calles y envolverse con cajas de cartón.

La referida exclusión se expresa en un Estado privatizado por una burocracia político-sindical, profesionista, tecnocrática y academicista, que confisca los recursos sociales a través de un fardo de impuestos, presupuestos irresponsables, prácticas administrativas insultantes y un sistema económico que a duras penas evita el deterioro de los indicadores de desarrollo humano.

Estas distorsiones de la democracia deben hacer recordar que el desarrollo surge del trabajo y del ahorro, de la apertura al mundo, del buen uso de los recursos, de la responsabilidad fiscal, del aumento de la productividad, de eficientes mecanismos redistributivos de la riqueza creada y del impacto de la ética en la calidad de la política y en el crecimiento de la economía.

Aclarado lo anterior, vuelvo al tema central de este comentario. En lo que sigue abundo en información histórica porque para entender el presente debe conocerse cuándo, por qué y cómo se originó.

Proyectos y pensamientos. Los proyectos de sociedad perfilados entre 1940 y 1950 se mantienen hasta la actualidad, y nutren el pensamiento de los políticos.

En las alianzas sociales y políticas de esos años, coexistían fuerzas contrapuestas. En el bloque de gobierno existían dos: la alternativa de capitalismo social, impulsada por el Partido Republicano y la Iglesia católica, que propugnaba en favor de introducir fuertes contenidos sociales al sistema económico, y la opción marxista-leninista del partido Vanguardia Popular, que a través de Manuel Mora Valverde y otros dirigentes, favorecía la creación de un capitalismo de Estado.

Al finalizar la guerra civil de 1948, estos proyectos y las fuerzas políticas que los promovían siguieron itinerarios divergentes. La alternativa del capitalismo social, cuyo principal exponente era Rafael Ángel Calderón Guardia, evolucionó hasta fundar el Partido Unidad Social Cristiana (diciembre, 1983) y alcanzar el ejercicio del Poder Ejecutivo en cuatro ocasiones.

La alternativa marxista-leninista de capitalismo de Estado se mantuvo incólume hasta la división del Partido Vanguardia Popular (1984), y luego evolucionó al crear el Frente Amplio, organización que no es marxista ni leninista, pero conserva la tesis del capitalismo de Estado y le agrega un componente comunal y de relación con movimientos sociales. Sus exponentes principales han sido José Merino del Río, Patricia Mora y José María Villalta.

En el bloque de oposición al gobierno, coexistían tres proyectos: la propuesta de capitalismo desregulado con débil impacto social de Otilio Ulate Blanco y Fernando Castro Cervantes, de los partidos políticos Unión Nacional y Demócrata; el movimiento insurreccional de Figueres Ferrer; y el capitalismo desarrollista del partido Socialdemócrata y el Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales, que favorecía el desarrollo de actividades comerciales e industriales, así como el crecimiento de los grupos sociales medios.

Luego de la guerra civil, la tesis del capitalismo desregulado conserva cierto nivel de influencia hasta finales de los años sesenta. Sus principales exponentes fueron Otilio Ulate Blanco, Mario Echandi Jiménez y José Joaquín Trejos Fernández.

Cuando en 1983 se funda el Partido Unidad Social Cristiana, la propuesta en comentario se fusionó con el proyecto de capitalismo social, dando lugar, en los ochenta y noventa, a la síntesis de economía social de mercado, doctrina social de la Iglesia católica, humanismo secular y liberalismo político, donde confluyen las tendencias liberales y socialcristianas que venían interactuando desde 1950.

Los otros dos proyectos de sociedad del bloque de oposición al gobierno se fusionaron hasta crear el Partido Liberación Nacional. El capitalismo desarrollista, impulsado por este movimiento político, ha conocido dos grandes etapas: la primera se extiende de 1950 a 1978 y la segunda comenzó en 1982 y se mantiene hasta la actualidad.

De la primera etapa, son representantes José Figueres Ferrer, Monge Álvarez y Daniel Oduber Quirós. De la segunda, es exponente Óscar Arias Sánchez. José María Figueres no se incorpora a la segunda etapa del capitalismo desarrollista hasta mediados de los ochenta.

Respecto a Óscar Arias, conviene recordar que entre 1965 y 1990 formuló la tercera vía del desarrollo costarricense, tal como se comprueba al leer sus tesis de licenciatura y doctorado, varios ensayos que escribió en los años setenta y ochenta, la conferencia que pronunció en el simposio La Costa Rica del año 2000 (1976) y sus discursos en ocasión del Plan de Paz para Centroamérica.

La tercera vía es el planteamiento sociopolítico y económico más completo y coherente originado en el PLN desde los años setenta del siglo XX hasta la actualidad; ella propicia generar cambios socioculturales y éticos a través de la competitividad y productividad del sistema económico.

Luego de haber sido propuesta en Costa Rica, la tercera vía se convirtió en insumo político y académico en Europa y Estados Unidos.

Confluencias y capacidad de síntesis. El capitalismo desarrollista es el que alcanza el predominio a partir de 1948, debido a que sus antecedentes están formados por quienes obtuvieron la victoria militar en la guerra civil y a que sus contenidos eran los únicos viables hacia finales de los años cuarenta.

Esto le dio ventaja al capitalismo desarrollista y al PLN con respecto a los proyectos de capitalismo de Estado desde la tradición marxista, capitalismo social de matriz socialcristiana y capitalismo desregulado de origen liberal-conservador.

El Partido Acción Ciudadana ha tenido la posibilidad de asumir la condición política predominante, pero en los últimos años evolucionó en sentido contrario a los principios y valores que le dieron origen, y desde el actual gobierno se ha conducido en las formas tradicionales del quehacer político.

En Ottón Solís se observa una visión coherente que promueve la disciplina fiscal y la estabilidad macroeconómica, al tiempo que subraya la importancia de la empresa privada y de la competitividad, tanto económica como social, y da énfasis a los aspectos éticos, ambientales y culturales del desarrollo.

El tipo de capitalismo que promueve el pensamiento de Ottón Solís subraya la importancia de los factores superestructurales (ética, legalidad, cultura organizacional y mental), y es desde ahí que procura elevar la productividad del sistema económico. Se trata de un capitalismo de énfasis ético-cultural, distinto pero complementario del capitalismo desarrollista de énfasis económico-productivo.

Si bien los proyectos de sociedad que se han enunciado en los últimos setenta y cinco años se mezclan en función de las coyunturas sociales y políticas, cada uno ocupa un espacio insustituible en el destino colectivo, de ahí que el liderazgo político deba tener capacidad de sintetizarlos, pero esto no debe confundirse con palanganeo e incapacidad para tomar decisiones.

Fernando Araya es escritor. Consultor en administración de negocios, posicionamiento organizacional y gestión de procesos editoriales. Fue coordinador de los Idearios Costarricenses 2000-2001 (UNED) y 2009-2010 (UNA). Sus libros tratan temas filosóficos y socioculturales. Su más reciente publicación se titula “Nietzsche: del nihilismo a la teoría de la creatividad artística”.

(*)Fernando Araya es escritor y consultor en administración de negocios, posicionamiento organizacional y gestión de procesos editoriales. Fue coordinador de los Idearios Costarricenses 2000-2001 (UNED) y 2009-2010 (UNA). Sus libros tratan temas filosóficos y socioculturales. Su más reciente publicación se titula “Nietzsche: del nihilismo a la teoría de la creatividad artística”.

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