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FIV, bases para un consenso

Actualizado el 27 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

El consensoque debemos lograr sobre laFIV es político

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FIV, bases para un consenso - 1
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La incertidumbre de cuándo se inicia la vida no viene a ser, ni más ni menos, que la falta de certidumbre. Para aquellos que se oponen a la fecundación in vitro (FIV), corresponde al preciso momento en que se produce la fusión entre el ovocito y el espermatozoide; e insisten en que ya el embrión incipiente debe considerarse como un ser vivo. Esa convicción no está demostrada fehacientemente.

Mal empezamos, ya que, si a ello se agrega la presunción de que el empleo de la FIV puede ser perjudicial para la mujer, que se destruyen o congelan sin justificación, ingentes cantidades de embriones en todo el mundo, y de que el riesgo de malformaciones fetales se encuentra incrementado como consecuencia de la manipulación in vitro, en vez de lograrse de una forma natural, se están agregando argumentos para oponerse al FIV. Insisto, se basan en incertidumbres, y son, a fin de cuentas, del dominio de convicciones éticas, morales y religiosas.

Ahora bien, ¿cuáles son las certezas?

1. - Se ha investigado y concluido que la aparición de malformaciones congénitas en el feto, como consecuencia de una gestación post-FIV no sobrepasa, ni en número, ni en su gravedad, a lo que tiene lugar en condiciones naturales.

2. - Se estima que para la fecha han nacido más de cuatro millones de niños mediante el empleo del FIV, indicio inequívoco de que la técnica funciona.

3.- Hoy en día, con la estimulación hormonal, se promueve la maduración folicular y se pueden obtener varios óvulos. La forma de escoger los ovocitos y en especial, las técnicas para seleccionar los espermatozoides que habrán de utilizarse para su fertilización, han mejorado significativamente.

4.- El advenimiento de estudios genéticos preimplantacionales ha resuelto el temor e incertidumbre de parejas capaces de transmitir enfermedades monogénicas raras. Mediante el estudio de una sola célula embrionaria, puede establecerse la ausencia o presencia de la “tara”. Hay transferencia si el embrión está sano.

5. - Los progresos de la técnica de congelación ultrarrápida (vitrificación) permite conservar ovocitos; un logro que asegura la preservación del gameto femenino en vez de embriones. Ya no se podrá invocar la congelación de “seres vivos”; el ovocito es solo un gameto.

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La certeza de estas consideraciones obliga a meditar sobre la posibilidad de convencer a los que aún fundamentan su posición en incertidumbres. Esto puede facilitar el camino para el consenso político con el propósito de aprobar una Ley sobre Fertlización in Vitro y Transferencia Embrionaria, que permita resolver de una vez por todas, la precaria situación de parejas infértiles con deseos reproductivos.

Reviso de nuevo el extenso artículo que firma Alejandro Leal, catedrático de la Escuela de Biología de la UCR, con el título “La vida, la muerte y La Corte” ( La Nación 19/10/2012). De entrada presenta información sobre los variados factores que intervienen en el crecimiento y diferenciación del embrión durante su tránsito por la trompa de Falopio, de muy difícil evaluación práctica. Continúa señalando que prescindir de esa fase preimplantacional podría resultar en el reemplazo del útero por un órgano artificial, lo cual no deja de ser una afirmación temeraria. Una cosa no tiene que ver con la otra.

Sobre la mortalidad embrionaria que destaca, ya me he pronunciado: no hay ningún estudio que cuestione el FIV haciendo uso de esa variable. El número de mujeres de cada grupo no es suficiente para tener significación estadística.

En materia jurídica tampoco logro entender la interpretación que hace el catedrático Alejandro Leal, para desestimar la indicación de la Sala IV. Cito textualmente su texto: “Este tribunal sabe que los avances de la ciencia y la biotecnología son tan vertiginosos que la técnica podría llegar a ser mejorada del tal manera, que los reparos aquí señalados desaparezcan”. El avance en ese campo ha sido notable. Podrían transferirse uno o dos embriones, sin que queden sobrantes, o recurrir a la descongelación de óvulos vitrificados en la cantidad justa para producir embriones óptimos.

En Costa Rica, si le lograse un amplio consenso, inclusive respetando las opiniones de quienes han decidido hacer valer sus reservas, podría ofrecerse el recurso del FIV, ahora inexistente, a aquellos que lo requieren. Sería de elemental justicia; no olvidar que hay muchos que llevan tiempo esperando.

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