Opinión

¿Eurozona sí o no?

Actualizado el 01 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

No se puede poner en el mismo nivel conceptual una UE con o sin su eurozona

Opinión

¿Eurozona sí o no?

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

¿Eurozona sí o no? - 1
ampliar
¿Eurozona sí o no? - 1

No creo que sea necesario recurrir a consolidadas teorías económicas o incluso a compartidas opiniones de ciencia de la política, para expresar mi gran sorpresa y un cierto grado de desilusión al leer el editorial de LaNación del 10 de setiembre de 2012 (“¿Salvar al euro o al mercado europeo?”), con el cual se quiso poner sobre el mismo nivel conceptual una Unión Europea con o sin su eurozona. Comprendo muy bien que, al tomar una posición tan extrema, el autor del editorial se limitó –¿quizás de manera excesivamente acrítica?– a referirse a corrientes de pensamientos que soplan sobre los dos lados del Atlántico, y aún más significativamente en la misma Unión Europea, buscando relacionarlas (a mi parecer de manera incauta) al interés inmediato de Costa Rica.

Deseo recordar que el arduo camino de integración iniciado por los países miembros de la Unión Europea desde la época de los Tratados de Roma de 1957 a hoy, aunque existan profundas motivaciones políticas y económicas, nunca ha tenido una vida fácil.

La acción propulsora de la Unión Europea nunca se ha salvado de obstáculos y resistencias. El sobrepaso de la soberanía nacional y de las autonomías de cada uno de los países miembros en una serie de sectores importantes, como el monetario, para concretar la ambiciosa creación de un organismo común, ha activado un proceso a veces contradictorio, pero sin duda en grado de ofrecer mejores condiciones de vida a sus ciudadanos.

Este proceso ha permitido alcanzar niveles de desarrollo sin precedentes en el mundo, entre los cuales la estabilidad democrática, no solo interna, sino también mundial, y un indiscutible aporte al comercio internacional que hasta ahora produjo muchos y reconocidos beneficios. Con toda sinceridad y humildad, creo que otorgar el Premio Nobel para la Paz a la Unión Europea es un reconocimiento solo parcial a una realidad tan importante para centenas de millones de personas.

Sin embargo, en los últimos años, también la Unión Europea se ha tenido que incluir en una fase de reducción del crecimiento económico (y ahora también de recesión), y enfrentarse con un fuerte desequilibrio y a la falta de una adecuada reglamentación de los mercados financieros internacionales, sobre todo bajo el perfil de la asunción de apropiadas garantías.

PUBLICIDAD

La ausencia de instrumentos compartidos y adecuados de gobernanza financiera ha aumentado la separación entre países deudores y acreedores, lo que ha fomentado la especulación financiera de los mercados internacionales.

En ausencia de una liquidez común suficiente para desanimar los movimientos financieros contra los países más expuestos de la Unión Europea, el Consejo Europeo ha sabido promover el inicio de un precioso camino que, aun cumpliendo pasos importantes, todavía no se ha concluido.

Sin embargo, hay que reconocer que el mismo camino ha ofrecido la posibilidad de crear un conjunto coherente y eficaz de instrumentos, gracias a los cuales se podrá considerar la situación fuera de peligros especulativos, al lograr el reconocimiento de que un equilibrio mínimo se ha restablecido y, por lo tanto, considerar superados los evidentes riesgos sistémicos a nivel mundial.

La acción política en curso para crear tales instrumentos, está, ciertamente, teniendo tiempos de acción más largos respecto de cuánto los mercados estarían interesados en permitir, con el resultado de que no solo la crisis del riesgo soberano de algunos países europeos está todavía lejos de poder decir que ha sido superada, pero que la Unión Europea debe poder demostrar a sí misma y al mundo que dispone de una capacidad de vigilancia de manera eficaz sobre los ajustes estructurales.

Cabe también mencionar que todo se está desarrollando con el más escrupuloso respeto del cuadro jurídico hasta aquí constituido y que es evidentemente necesario un ulterior impulso político para que la Unión Europea se adapte a la nueva realidad de los mercados financieros mundiales.

En estos meses, América Central ha significativamente celebrado el 25.° aniversario de la puesta en marcha de un proceso de paz, gracias al que, además de poner fin a los sangrientos conflictos, se ha originado un restablecimiento del necesario proceso de integración regional económica, cultural y política. Proceso, deseo recordar, que Italia y la Unión Europea han apoyado sinceramente y de manera firme desde su inicio, no solamente a través de importantes flujos de ayudas económicas de cooperación para el desarrollo, sino también con un coherente apoyo político.

Por estas razones, considero sorprendente el hecho de que, justo en esta región de Centroamérica, aparezcan opiniones de tan evidente escepticismo, como aquella expresada por el editorial de este periódico del pasado 10 de setiembre de 2012, según las cuales sería incluso indiferente (¿o quizás hasta preferible?), tener relaciones comerciales con cada partner europeo y con su respectiva moneda nacional, como si este tan poco creíble escenario pudiera verdaderamente realizarse y resolver el ritmo actual, sin embargo más lento que en los años anteriores, de crecimiento del intercambio comercial, sin importar la continuación de las ayudas al desarrollo y, aun menos, del importante apoyo político siempre asegurado y confirmado en el mes de junio pasado con la firma del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y los países de Centroamérica.

  • Comparta este artículo
Opinión

¿Eurozona sí o no?

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota