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Esperanza para el tiburón martillo

Actualizado el 01 de abril de 2013 a las 12:00 am

100 millones de tiburones por año son sacrificados para satisfacer el mercado internacional

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Esperanza para el tiburón martillo

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Con la inclusión del tiburón martillo en apéndice II de la Convención Sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites) durante la decimosexta Conferencia de las Partes (CoP16) celebrada en Bangkok, Tailandia, entre el 4 y el 14 de marzo, el mundo expresó la urgente necesidad de proteger a esta especie de la amenaza que representa el comercio internacional de sus productos, particularmente las aletas, muy apetecidas para la elaboración de sopa de aleta de tiburón en Asia.

La información científica más reciente indica que hasta 100 millones de tiburones son sacrificados por año para satisfacer el mercado internacional, lo que ha llevado a la reducción de la población global del tiburón martillo en un 90-95%. La necesidad de actuar es apremiante.

Costa Rica, junto con Honduras y Brasil, propusieron la inclusión del tiburón martillo en el Apéndice II de Cites, con la esperanza de interrumpir por fin esta extracción insostenible de tiburones, denunciada desde hace décadas pero ante la cual aún no se han tomado acciones efectivas en el ámbito regional, ni mucho menos global.

Ahora bien, la inclusión del tiburón martillo en el apéndice II no supone una prohibición total a su comercio internacional, sino que garantiza mediante la emisión de un “Dictamen de uso noperjudicial” por parte del país exportador, que la extracción de especímenes de la población silvestre ha sido realizada de forma sostenible. Ante el incumplimiento se imponen sanciones económicas.

Esto, por supuesto, interfiere directamente con la actual extracción insostenible de tiburones, algo que el bloque de países Asiáticos, liderado por Japón y China, no quiso permitir.

Carentes de argumentos técnicos, alegaron ante los delegados del mundo que la medida sería demasiado difícil de implementar, y que tendría efectos adversos sobre las pesquerías artesanales de países en vías de desarrollo. ¡Nada más alejado de la realidad! ¿Acaso Cites funciona solo para implementar medidas fáciles? Además, los pescadores artesanales no se ven afectados por Cites, pues comercian sobre todo tiburones juveniles en el mercado doméstico. La medida en todo caso los beneficia, pues asegura una explotación sostenible de adultos en la alta mar.

Por increíble que parezca, uno de los principales obstáculos a vencer para lograr esta victoria en Cites emanó internamente, desde los departamentos de administración pesquera de cada país centroamericano, que repetían al unísono los mismos argumentos carentes de sustento técnico de Japón y China para oponerse a la propuesta. Gracias al criterio favorable del Consejo Centroamericano de Desarrollo y Ambiente (CCAD), fue posible que los países centroamericanos hicieran caso omiso de sus autoridades pesqueras y consolidaran un bloque a favor del tiburón martillo, al cual se unió Suramérica, México, Canadá, EE. UU., la Unión Europea y un bloque de países de África Occidental.

Fue así cómo fracasaron Japón y China en su intento por hundir la propuesta del tiburón martillo, que gozó del apoyo de más de 2/3 de los 177 países miembro de Cites, así como en su gestión por realizar de nuevo el voto durante la reunión plenaria, algo que hubieran logrado con solo 1/3 de los votos. Su derrota fue aplastante. ¡Viva el tiburón martillo!

Creo que, si algo aprendieron Japón y China, es que en Latinoamérica ya no aguantaremos más que continúe el proceso de sobre- pesca y agotamiento de tiburones.

Solamente espero que las autoridades pesqueras de la región, que se han dedicado desde hace décadas a defender el interés de las flotas extranjeras sobre el interés público, también lo hayan aprendido.

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