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Esperamos justicia en la zona sur

Actualizado el 02 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

Creímos enel compromisode Corbanay Fibasur

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En el año 1992, Coopalsur R. L., junto con otras cinco cooperativas de la zona sur, además de otros proyectos privados, reactivamos la producción bananera en dicha zona, apoyados por el Gobierno y la Corporación Bananera Nacional (Corbana).

Para esto se contó con la financiación del Banco Nacional, Banco Anglo, Infocoop, con la condición de dar en garantía nuestras tierras, y convertirnos en deudores y fiadores solidarios para muchos de nuestros asociados.

El Banco Nacional condicionó el financiamiento, a la suscripción de un contrato de fideicomiso con Corbana, que se llamo Fibasur S.A., al cual entregamos las fincas y el crédito, para que fuera ésta la que administrara las fincas durante ocho años y luego nos las devolviera libres de deudas y en plena producción.

Según el Banco Nacional, Corbana le aseguraba la recuperación del crédito, ya que esta dispone de un personal administrativo, financiero, técnico y legal que difícilmente podía ser superado por empresas bananeras que operan en nuestro país.

De esta forma, Corbana se comprometió en forma irrevocable a retener y trasladar al Banco Nacional un dólar por caja de banano exportada, además de los incentivos fiscales, con la idea de cancelar el crédito; sin embargo, este crédito nunca se pagó, producto de la mala administración de Corbana y Fibasur S.A., quienes vendieron a precios ridículos la fruta de nuestras fincas.

El Banco Nacional, por su parte, no fiscalizó de la forma correcta a su administrador, con lo que, para desgracia nuestra, se inicia la ejecución hipotecaria de nuestras fincas en el año 1998, culminando con el abandono de las tierras por parte de Corbana y la posterior adjudicación en el año 2001.

Todas las cooperativas creímos en el compromiso asumido por Corbana y Fibasur. Nuestra cooperativa, al igual que las demás puso todo, las garantías, las tierras y el crédito para desarrollar las plantaciones y frente a todo ello obtendría, al cabo de 8 años, la finca en perfectas condiciones agronómicas y de producción, libre de deudas y con un contrato de comercialización para que siguiera operando.

Lo único que obtuvimos fueron pérdidas millonarias y de manera muy conveniente para Corbana, ya que no se contra garantizó de forma alguna, ni se impuso a Corbana o Fibasur ninguna obligación sustitutiva. Así que, si los proyectos no salían adelante la cooperativa lo perdía todo, mientras que Corbana y Fibasur no perdían nada.

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Por inexplicable que parezca, Corbana renunció a exigir el pago del precio mínimo legalmente establecido por el Poder Ejecutivo, incluso recomendado a este por la propia Corbana, a pesar de que en su sapiencia podía prever que ese proceder no la llevaba a otro destino que no fuera el desastre que finalmente provocó, pero que casual y muy convenientemente para sus intereses, le permitió desprenderse de sus obligaciones como fiduciario echándole las culpas a otros, sin asumir las que a ella le correspondían.

Por más de diez años, hemos padecido verdaderas calamidades y necesidades, lo cual nos llevó a reclamar ante el Juzgado Agrario de la zona sur la rendición de cuentas del fideicomiso y la reparación de los daños y perjuicios que nos provocaron.

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