Opinión

Escazú secuestrado

Actualizado el 26 de noviembre de 2016 a las 12:00 am

La Municipalidaddecidió no certificar a su Policía para laboresde tránsito

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Escazú secuestrado

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La época en la que las municipalidades se podían “lavar las manos” en temas de regulación vehicular ya pasaron. Los gobiernos locales cuentan con herramientas que les permiten complementar las labores de las autoridades de tránsito.

Por ello, llama la atención el desinterés y la falta de proactividad de la Municipalidad de Escazú para involucrarse en acciones para mejorar la seguridad vial y la regulación del tránsito del cantón.

La administración municipal que precedió a la del recién reelecto alcalde Arnoldo Barahona dejó un proyecto para instalar parquímetros en el parque de San Miguel, con el fin de evitar el abuso de algunos conductores.

El proyecto fue enterrado. El resultado es que las zonas de estacionamiento alrededor de dicho parque se encuentran secuestradas por porteadores, entre otros.

Ayuda desperdiciada. Asimismo, la Municipalidad del alcalde Barahona decidió no certificar a su Policía Municipal para que sus oficiales puedan actuar como tráficos, como sí lo hicieron muchas otras municipalidades.

Estos oficiales podrían ayudar muchísimo en zonas tomadas por conductores irrespetuosos de la ley, carentes de sentido común y desconocedores de las más básicas reglas de urbanidad que deben primar entre las personas. Un ejemplo son los alrededores de Multiplaza y la calle Matapalo en la zona industrial de Guachipelín.

De contar con estos efectivos municipales, la Municipalidad podría percibir jugosos ingresos por concepto de partes, mejorar el flujo vehicular y, de paso, aumentar la seguridad de peatones y ciclistas.

Otro ejemplo. Un solo oficial en el puente de Guachipelín sobre la ruta 27 podría ayudar a disminuir el caos que se genera en ese punto en horas de la mañana con la entrada de los centros educativos de la zona.

Paralelamente, la Municipalidad de Escazú debería revisar el actual plan regulador para analizar cuáles mejoras se pueden hacer con el fin de adecuarlo a la realidad comercial y habitacional del cantón.

En este sentido, los escazuceños deberían interpelar al alcalde Barahona por qué en los más de seis años que lleva a la cabeza del gobierno local no se ha apoyado la actualización de esta valiosísima herramienta de planificación urbana.

En fin, como suele suceder con algunos burócratas, habrá que esperar más caos o una desgracia para que decidan actuar.

El autor es empresario.

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